La prensa española y Madrid 2020; pecado mortal de omisión

Iniciativa Debate Público


José Cervera | El Diario | 9/9/2013

El fracaso de la candidatura olímpica de Madrid 2020 puede leerse como el fracaso del modelo de gobierno español; tal vez la puntilla para una clase dirigente social, política, económica y mediática con orígenes en la Transición. Pero si el que Madrid no haya conseguido ser sede olímpica en su cuarto intento puede poner en cuestión las motivaciones y mecanismos de la élite empresarial y política, en el caso de la prensa la duda es mucho más grave. Porque el desastre afecta a la esencia misma de lo que es el periodismo y el papel social de los medios.

En efecto, ¿para qué sirve la prensa? ¿Debe ser un reflejo fiel de la realidad, o debe recoger y amplificar las esperanzas y sueños de la sociedad a la que sirve? Si los medios se limitan a transmitir lo que ocurre sin voluntad de mejora, pueden caer en la frialdad y el desapego; si se dejan llevar por la pasión y abandonan la realidad por el activismo, dejan de ser testigos para convertirse en activistas, o peor aún; en forofos.

Si esta tercera candidatura democrática de Madrid a los Juegos ha desnudado un modelo de política y de desarrollo económico, a la prensa la ha dejado hecha astillas. Y no hablamos de opinión, ese campo donde cada columnista y cabecera debe aguantar su propia vela y justificar lo que opinó, sino de información: de lo que se supone es el meollo del periodismo, la razón de su existencia.

En general, los medios españoles han funcionado como partidarios y no como críticos, como parte y no como analistas. Se han sumado al discurso oficial y han arrimado el hombro intentando vender un proyecto en lugar de informar sobre el mismo. El resultado ha sido una mezcla tóxica de informaciones sesgadas hacia el discurso oficial con clara intención propagandística y, lo más grave, estratégicos silencios que dejaban de lado los defectos de la candidatura y las realidades de la competencia. Este cóctel torticero ha confundido a la ciudadanía haciendo que la realidad nos pillara por sorpresa. Con escasas pero honrosas excepciones, la prensa no ha contado lo que pasaba, sino lo que quería que pasara: la definición de la propaganda.

Y así hemos visto a los medios dedicarse a repetir las cifras que daba la candidatura oficial, sin cuestionarlas ni comprobarlas: 91% de aprobación por la ciudadanía, 96% fuera de Madrid; 350.000 puestos de trabajo a crear; menos de 1.700 millones de euros de inversión; 80% de las infraestructuras terminadas. Periódicos de uno y otro signo político, los unos por cercanía ideológica, los otros por mal entendido patriotismo, han actuado como propagandistas en el sentido estricto. Muchos medios digitales se han limitado a publicar de modo automático los comunicados de prensa de la candidatura repartidos vía Efe; una abdicación completa de su tarea como localizadores, validadores y jerarquizadores de la información.

Lo peor del caso es que algunas pistas permiten sospechar que los medios, o al menos los periodistas, conocían la verdad; que sabían de la falsedad de ciertos datos, que sospechaban de la veracidad de según qué declaraciones. No hablamos de los 50 votos amarrados según El Mundo que para otros pueden haber costado los Juegos a Madrid, sino de las cifras presuntamenteobjetivas. Así en algunos artículos de El País se citaban 50.000 puestos de trabajo a crear, en lugar de los 300.000 oficiales. Pero cuando estas cifras contrarias a la versión oficial aparecían era en el último párrafo de una larga información, y sin ser destacadas, ni respaldadas. Escondidas.

Los ejemplos de flagrante forofismo son demasiados y demasiado obvios, aunque alguno ha rozado el ridículo; las alabanzas de La Razón al discurso de la alcaldesa Ana Botella –”la sorpresa agradable provino de Ana Botella, natural, inglés fluido, y relajada”– están ya en el museo de la infamia informativa. No son estos flagrantes intentos de tergiversación lo más preocupante; tal vez el mayor fallo del sector medios español no haya sido un pecado de acción, sino de omisión. Lo peor no era lo que decían los periódicos, sino lo que no decían.

Como ya hemos comentado, las cifras no se cuestionaban, o cuando se ponían en duda era de modo casi subrepticio; los números se consideraban sagrados. Pero además hubo otras clamorosas ausencias. Así brillaron por su ausencia cuestiones clave como las consecuencias que podía tener la política antidopaje del Gobierno español, y la vinculación de personas relacionadas con casos de doping con candidaturas anteriores y con el partido en el poder; la proximidad personal de algunas de las candidaturas precedentes con implicados en casos de corrupción como el Caso Nóos (y con delegados presentes en Buenos Aires como Rita Barberá); el posible efecto del caso Madrid Arena tanto en las deliberaciones del COI (era una de las sedes olímpicas) como en los costes previstos; la falta de análisis críticos de la oferta propia y de las ventajas de las ofertas competidoras…

Como en otros casos de flagrante fracaso de la función periodística como la Guerra de Irak o la crisis financiera, lo peor no ha sido el fanatismo forofo de algunos, sino el silencio de todos a la hora de hacer preguntas importantes. La propaganda puede equilibrarse con la verdad, pero triunfa si enfrente no hay más que silencio. Algunos medios mantuvieron una posición crítica y cuestionaron las cifras y los mensajes de la candidatura, pero en conjunto la prensa fracasó. Y si malos fueron los mensajes torticeros de algunos, peor ha resultado el silencio de muchos. E insuficiente la crítica del puñado que ha osado ir contracorriente. Ojalá que esto sirva para que descubramos lo mucho que necesitamos a esos pepitos grillos; para que estas cosas no vuelvan a pillarnos por sorpresa.

Fuente: eldiario.es

La prensa española y Madrid 2020; pecado mortal de omisión

Tercer revés judicial a la privatización sanitaria en Madrid

Posted: 11 Sep 2013 07:31 AM PDT

Iniciativa Debate Público

Publico.es | 11/9/2013

La Sección tercera de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha acordado la suspensión de la resolución de 30 de abril de 2013 de la Viceconsejería de Asistencia Sanitaria de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid por la que se hizo pública la convocatoria para privatizar la gestión de seis hospitales públicos.

Se trata de la convocatoria de licitación del contrato de servicios denominado “Gestión por concesión del servicio público de la atención sanitaria especializada correspondiente a los hospitales universitarios Infanta Sofía, Infanta Leonor, Infanta Cristina, del Henares, del Sudeste y del Tajo.

Según consta en el auto, responde al recurso contencioso administrativo interpuesto por la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM) contra dicha resolución.

Hace una semana, el juzgado de lo contencioso-administrativo nº4 de Madrid suspendió cautelarmente el proceso privatizador de la sanidad madrileña. En el auto, que responde también a una petición de AFEM y que ha sido apoyada por la Fiscalía, argumenta que el cambio de modelo sanitario que supone la propuesta de la Comunidad madrileña es de tal envergadura y afecta a tal cantidad de profesionales y población que de estimarse en el futuro la demanda de AFEM y anularse el proceso tendría unas consecuencias irreparables.

Ex consejeros de Sanidad imputados

Por último, otro juzgado, el de Instrucción número 4 de Madrid, admitió a trámite en junio una querella presentada por AFEM contra nueve personas, entre ellas los ex consejeros de SanidadManuel Lamela y Juan José Güemes, por presuntas irregularidades cometidas en la adjudicación para la gestión sanitaria privatizada de los primeros hospitales de la Comunidad de Madrid (Infanta Elena, en Valdemoro; el Rey Juan Carlos, en Móstoles; y el Hospital de Torrejón de Ardoz).

La querella también se dirige contra la actual viceconsejera de Asistencia Sanitaria y directora del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), Patricia Flores, entonces directora general de Atención Primaria; el director general de Hospitales, Antonio Burgueño; el representante de la Fundación Jiménez Díaz, Juan Antonio Álvaro de la Parra; el presidente o consejero delegado de Grupo Ribera Salud; el presidente o consejero de Capio Sanidad; el presidente o consejero de Unilabs; y el presidente o consejero de Asisa.

Finalmente, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid también apreció en julio, como solicitó el Partido Socialista de Madrid, que existían medidas de “especial urgencia” para paralizar el proceso. Sin embargo, pese a que se tomaron medidas cautelares, se levantó la suspensión por el mismo tribunal tras conocer las alegaciones de la comunidad madrileña.

Fuente: publico.es

Tercer revés judicial a la privatización sanitaria en Madrid

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