Las mentiras del discurso de Rajoy sobre Barcenas, cita a cita

 

 

Iniciativa Debate Público


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Ignacio Escolar | El Diario | 1/8/2013

En negrita, algunas frases del discurso sobre el caso Bárcenas de Mariano Rajoy.

Mariano Rajoy: “No es la primera vez que hablo de esta materia. Ya lo hice en una comparecencia abierta para todos los españoles a principios del pasado mes de febrero”

Falso. Aquella “comparecencia abierta para todos los españoles” fue su famoso discurso a través de una pantalla de plasma. En aquella ocasión, ni siquiera se atrevió a pronunciar la palabra “Bárcenas” ni tampoco quiso cuestionar la actuación de su extesorero, a pesar de que ya entonces habían aparecido sus millones en Suiza.

“En numerosas ocasiones y en diversos escenarios se me ha preguntado sobre el mismo. Otra cosa es que mis explicaciones no gusten.”

Falso. El problema no es que sus explicaciones no gusten. El problema es que no ha dado ninguna. Decir “ la segunda ya tal” no es dar explicaciones. Decir “todo es falso salvo algunas cosas” no es dar explicaciones. Manipular las pocas preguntas que permite a la prensa para poder leer un papel como respuesta no es dar explicaciones. Y comparecer ante los diputados como ha hecho hoy, sin permitir un debate parlamentario más fluido y evitando a cambio la habitual rueda de prensa de verano no es dar explicaciones.

“No comparezco por ninguna otra razón, Señorías, y mucho menos porque me inquiete en lo personal esa irreflexiva Moción de Censura, de la que hablaré luego y que yo tendría especial gusto en debatir, si ello fuera gratuito para España. “

Falso. Su intención inicial fue irse de vacaciones sin acudir antes al Congres; por eso su partido rechazó las peticiones de otros grupos para que hablase allí. Solo lo ha hecho después de que la oposición amenazase con una moción de censura para obligarle a comparecer, después de que la prensa internacional cuestionase sus silencios y después de que sus propios votantes den más veracidad a la palabra del imputado Bárcenas que a la suya.

“Ésta es una historia que comenzó hace más de cuatro años, a principios de 2009, cuando, un buen día, nos enteramos de que al tesorero del Partido Popular lo habían imputado por el llamado “caso Gürtel”.

Falso. Esta es una historia que comenzó mucho antes, hace más de dos décadas, cuando el caso Naseiro quedó cerrado en falso y el PP echó al jefe pero mantuvo en el puesto a los demás hombres de la tesorería, incluido Luis Bárcenas. ¿O es que acaso el presidente del PP, que lleva lustros en cargos de dirección, quiere hacernos creer que no sabía absolutamente nada sobre cómo funcionaba la financiación de su partido?

“El juez Garzón, que era el instructor, acusaba al señor Bárcenas de haber cobrado comisiones ilegales. Poco después supimos que la operación judicial había venido acompañada de una cacería en la que, entre otros, participaron el juez instructor y el entonces ministro de Justicia, que tuvo que presentar la dimisión por este episodio.”

Falso. El ministro de Justicia dimitió por cazar sin la licencia adecuada para la comunidad autónoma en la que estaba, no por coincidir en público –junto con decenas de personas más– con el juez Garzón. Si Bermejo quisiera conspirar con Garzón habría hecho lo que ha hecho el actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, que se ha reunido en secreto con uno de los abogados de los procesados en la Gürtel.

“Estaba muy reciente un episodio en el que una persona que hoy, con toda justicia, se sienta en el banco azul, el ministro de Industria, Energía y Turismo, había experimentado en carne propia una injustificada persecución por acusaciones que después se revelaron como totalmente falsas.”

Falso. Las acusaciones contra el ministro José Manuel Soria no se relevaron falsas. Lo que pasó fue algo muy distinto: que el presunto delito de cohecho había prescrito.

“Aún bajo el anterior Gobierno, en julio de 2011, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid archiva la causa contra él y en octubre de ese mismo año ratifica el archivo.”

Falso. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid en gran medida de la Asamblea de Madrid, que era y sigue siendo del PP. Además, el juez Pedreira retiró la imputación a Luis Bárcenas después de innumerables presiones por parte del PP, tras varias gestiones de su intermediario, el abogado Trías Sagnier, y bajo la solapada amenaza de acabar como Baltasar Garzón por no haber rechazado las escuchas en prisión que sirvieron para sacar de la Audiencia Nacional al juez que destapó la Gürtel.

“Cuando tras varios recursos sobre la competencia del Tribunal el sumario vuelve a la Audiencia Nacional, el instructor en ese órgano jurisdiccional, en marzo de 2012, decide reabrir la causa contra el ex tesorero. Es decir, bajo el Gobierno anterior se archiva la causa y bajo este Gobierno se le vuelve a imputar.”

Falso. No fue el juez: fue la sala. Y lo hizo porque las evidencias eran palmarias, como después se demostró.

“La Justicia ha actuado en este caso sin interferencia alguna del poder político.”

Falso. Las presiones del PP sobre el caso Gürtel han sido innumerables y bastante obvias. No solo sacaron de la carrera judicial al juez Garzón, después de cuestionar a cada paso su investigación. No solo presionaron al juez Pedreira hasta que retiró la imputación a Luis Bárcenas. No solo se personaron como acusación popular en el caso para, desde dentro, torpedear la investigación e intentar que la justicia retirase las acusaciones contra el extesorero. No solo cambiaron al fiscal en cuanto llegaron al poder, y también a la cúpula antifraude que investigaba el caso. No solo el propio Rajoy llamó por teléfono al presidente del CGPJ para interesarse por el caso un día antes de que Barcenas acudiese a testificar. Es que las “interferencias” continúan hoy para apartar del caso al titular del juzgado número cinco, Miguel Carmona.

“Di crédito al señor Bárcenas, Señorías. Era una persona de confianza en el partido. No fue tesorero más que un año, pero desde mucho antes había tenido responsabilidades importantes como gerente.”

Falso. Luis Bárcenas estuvo oficialmente como tesorero un año, pero extraoficialmente continuó llevando las cuentas del PP un año más..

“Creí en su inocencia. Lo hice hasta el momento en que, a los cuatro años de iniciadas las investigaciones, llegaron datos que confirmaban la existencia de cuentas millonarias en Suiza, no declaradas a la Hacienda Pública, a nombre del señor Bárcenas.”

Falso. El apoyo de Mariano Rajoy a Luis Bárcenas no terminó cuando el presidente supo de sus millones en Suiza. El Gobierno tuvo noticia de esas cuentas a finales de noviembre de 2012 y el extesorero siguió con secretaria, despacho, coche oficial, sueldo y abogados pagados por el PP hasta que se fue de la lengua, y aparecieron sus papeles en El País. Es más, al día siguiente de que se publicase en prensa los detalles sobre la cuenta en Suiza, Mariano Rajoy siguió mandando abrazos y su apoyo por SMS a Bárcenas. “Se fuerte”, decía Rajoy.

“¿Me equivoqué al confiar en una persona inadecuada? Sí. Cometí el error de creer a un falso inocente, pero no el delito de encubrir a un presunto culpable.”

Falso. Las maniobras para proteger al presunto culpable siguieron después de aparecer el dinero en Suiza. Y también es falso que Rajoy encubriese a un falso inocente. Solo aplicó el protocolo del partido, lo mismo que sigue haciendo, por ejemplo, con Carlos Fabra.

“¿Se han pagado sueldos? Sí. ¿Se han pagado remuneraciones complementarias por razón del cargo? Sí. ¿Se han pagado anticipos o suplidos a justificar por gastos inherentes al desempeño del cargo? También, como en todas partes.”

Falso. En “todas partes” no se pagan esos “suplidos a justificar por gastos inherentes al desempeño del cargo” que el resto del país llama sobresueldos. La mayor parte de los partidos no pagan sobresueldos a sus cargos públicos. Lo normal en muchos de ellos es justo lo contrario: que los cargos públicos aporten un porcentaje de su sueldo al partido, en vez de duplicar o triplicar el sueldo público gracias al partido (cuyo dinero es también público). La diferencia es que no todos los partidos, o casi ninguno, nada en la abundancia, como el PP.

“Declarar los ingresos privados a Hacienda ya es una responsabilidad individual. De eso, ni el señor Bárcenas ni nadie que no sea la Hacienda Pública sabe nada”.

Falso. No se sabe “nada” porque sus principales dirigentes han incumplido un compromiso que el propio Rajoy asumió: mostrar sus declaraciones de la renta. Y pagar en negro es un delito doble: del que no lo declara y del que lo utiliza.

“Mis declaraciones de renta y de patrimonio de los últimos diez años están a la vista de todo el mundo, Señorías, y me parece que tienen bastante más valor que un renglón escrito al vuelo en un papel arrugado.”

Falso. Lo que el presidente define como “un renglón escrito al vuelo en un papel arrugado” es una prueba sometida a investigación judicial en la Audienca Nacional. Y los peritos que han evaluado esa prueba han concluido que el papel es original y que se escribió a lo largo de 20 años. Además, gran parte de los “renglones” están avalados por otra documentación, empezando por las propias cuentas oficiales del PP depositadas en el Tribunal de Cuentas.

“Lo que sí sabemos es que el único hecho probado hasta hoy es el del dinero que ha aparecido en las cuentas del señor Bárcenas en la banca suiza.”

Falso. También está probado, entre otras cosas, que Luis Bárcenas trabajó durante más de dos décadas en la cocina del PP y que nunca tuvo responsabilidad directa en ninguna adjudicación ni recalificación. Y que, por tanto, es muy difícil que pudiese robar un solo euro sin la ayuda de más gente del PP.

“Ése el único hecho cierto hasta ahora, como es cierto que desde hace cuatro años el señor Bárcenas ya no es tesorero del Partido Popular y que desde hace más de tres no ostenta ninguna representación política, ni siquiera militancia en ese partido.”

Falso. El único hecho cierto sobre la relación de Luis Bárcenas y el PP que hasta hace solo cuatro meses cobraba el segundo sueldo más alto del PP. No está mal, para no ser siquiera militante.

“Dejemos que los jueces trabajen, Señorías. Una vez que la especie está lanzada, lo único sensato que se puede hacer no es agitarse, ni amplificarla, sino dar tiempo a que el juez resuelva lo que proceda.”

Falso. Lo único sensato que se puede hacer es dimitir.

Fuente: eldiario.es

Las mentiras del discurso de Rajoy sobre Barcenas, cita a cita

El discurso de Rajoy

 

“Salen unos hilitos de corrupción”.

Hilillos de corrupción

TVE_Rajoy_miente

El discurso de Rajoy

Editorial de ‘El País’: “No está en cuestión la honestidad de Rajoy”

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El País | 31/7/2013

Una explicación clara

El presidente del Gobierno comparece mañana ante el Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre las acusaciones de financiación irregular y otras anomalías contables en el PP que el extesorero y gerente del partido en el Gobierno ha sacado a la luz. Es precisamente el escándalo desatado por los papeles de Bárcenas lo que justifica esta comparecencia en sede parlamentaria, y cualquier intento de justificar o enmascarar la misma con otras cuestiones de la política, sea la marcha de la economía, la situación del empleo u otro argumento similar, no logrará sino empeorar nuevamente el nivel de credibilidad, ya muy bajo, que el Gobierno, el partido y su presidente arrastran en esta cuestión desde que el escándalo salió a la luz. Da la impresión de que el principal asesor mediático del presidente en estas cuestiones, Pedro Arriola, implicado él mismo en las acusaciones de Bárcenas, trata con semejante estrategia de defenderse, antes que defender a sus clientes.

La serie de errores cometidos por los populares en el tratamiento del caso Bárcenas sonroja a cualquier observador de la política; es muy de desear que no se vuelvan a cometer torpezas como las de negarlo todo “salvo algunas cosas” o establecer fórmulas legales novedosas en el mercado laboral como la indemnización en diferido. Y desde luego nadie puede creer que el tiempo ayudará a arreglar este problema, sometido ya a los imperativos de un procedimiento judicial.

De poco valdrán los evidentes —aunque limitados— signos de mejora que experimenta hoy la economía española si persiste la crisis de confianza de la ciudadanía en las instituciones democráticas, que mucho tiene que ver con el caso que nos ocupa. Es imprescindible que Mariano Rajoy afronte mañana con decisión no solo el turbio asunto Bárcenas, sino sobre todo el impulso necesario para una regeneración democrática y del tejido institucional del país. Desde la Corona a los partidos, pasando por el Tribunal Constitucional, la Administración de Justicia, los sindicatos y la organización del Estado de bienestar, es todo el sistema el que se halla en cuestión ante amplios sectores de la opinión pública. A esa preocupación, agrandada hasta el extremo por los papeles de Bárcenas y la reacción que han suscitado en el poder, es a la que Rajoy debe dar respuesta mañana, sin hurtar el bulto, con la humildad y la sinceridad que competen a un buen gobernante que ha recibido el apoyo mayoritario en las urnas.

La honestidad presidencial

No está en cuestión, nunca lo estuvo, la honestidad personal del presidente del Gobierno, sino sus responsabilidades como tal y como dirigente del partido a la hora de investigar y sancionar las irregularidades financieras del mismo. Es imposible que la acción del Gobierno, que cuenta en su haber con notables reformas —cuyo fruto tardará, no obstante, en notarse—, se vea sometida en los dos años que quedan de legislatura a un forcejeo esperpéntico entre la credibilidad de nuestros dirigentes y las burlas de un malhechor defendido y jaleado por gentes de su propia calaña.

Además de reconocer la confianza traicionada por el antiguo tesorero del partido, Rajoy tiene la oportunidad de aceptar que su organización ha podido beneficiarse de financiación irregular y de prometer una investigación independiente, amén de comprometerse a tomar las medidas necesarias para que ello no vuelva a ocurrir. En ese terreno resulta imprescindible una profunda reforma de la financiación de los partidos, como este periódico ha pedido en reiteradas ocasiones. Al Gabinete Rajoy compete enviar cuanto antes a Cortes un proyecto de ley al respecto que, junto con los cambios necesarios en la Ley Electoral y en la organización de los partidos mismos, contribuya a devolver a los ciudadanos la fe en los sistemas de representación política.

Responsabilidad conjunta

El partido gobernante no es el único incurso en prácticas irregulares ahora o en el pasado. De ahí la probable tentación de aprovechar el debate para pasar al contrataque y cobrarse facturas políticas pendientes. Pero enzarzarse en un cruce de imprecaciones supondría una grave equivocación que no deben cometer ni los que se sientan en las bancadas del partido del Gobierno ni los de la oposición. La clase política tiene que hacerse responsable de forma conjunta de liquidar 25 años de problemas de funcionamiento irregular de nuestra representación política, que ha propiciado la extensión de una corrupción que por momentos amenaza con convertirse en sistémica.

Todo ello puede parecer una tarea ingente y aun fuera de las capacidades de los actuales dirigentes, pero es la única forma de salvar este descrédito que, de continuar, amenaza con dar al traste todo el sistema. Al PP le corresponde corregir la inestabilidad y usar la mayoría absoluta en tareas más útiles que la de bloquear a las minorías parlamentarias y esquivar los problemas. Fue precisa la amenaza de una moción de censura del PSOE, combinada con un nuevo desplome en las encuestas, para que Rajoy diera el paso de comparecer en el Congreso. Ya bastante grave es que ni él ni su partido comprendieran que es una obligación no solo moral, sino sobre todo política, dar cuenta al Parlamento de la acción del Gobierno, independientemente de si este tiene o no garantizada la mayoría absoluta. Asumir los errores cometidos tendrá el coste que tenga, pero es el único camino para salir de la ciénaga que amenaza con engullir los avances y la estabilidad logrados en los últimos 35 años de democracia en España.

El presidente Rajoy tiene mañana a su alcance una gran oportunidad para rectificar yerros y proyectar un futuro difícil pero posible. Un futuro que inevitablemente tendrá que ser compartido, en los temas esenciales que afectan a nuestra democracia, con el resto de las fuerzas políticas.

Fuente: elpais.com

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Nota de ID: Las negritas dentro de párrafo son nuestras.

Editorial de ‘El País’: “No está en cuestión la honestidad de Rajoy”

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