Solicitamos vuestra colaboración

 

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Jesús Díaz Formoso | AUSAJ | 30/07/2013

Ante las numerosas dudas surgidas acerca de las posibles responsabilidades en el accidente de tren ocurrido en Santiago de Compostela el pasado día 24 de Julio, y con el fin de evitar que el esclarecimiento de los hechos se vea entorpecido por intereses ajenos a las víctimas, a los habituales usuarios de las líneas de ferrocarril y a la ciudadanía en general, la Junta General de AUSAJ, ha decidido por unanimidad personarse en la causa abierta por este suceso, de la evolución del cual, os iremos dando cumplida información en esta página.

Así mismo, solicitamos la colaboración de todos aquellos profesionales de la ingeniería, o del mundo ferroviario que crean tener algo que aportar a la resolución de este proceso. AUSAJ se compromete a mantener su anonimato si así lo desean. Si deseas ayudarnos, puedes contactar con nosotros usando nuestro formulario de contacto.

¿Por qué no están acusados de homicidio Pepe Blanco y Ana Pastor?

Pues, en primer lugar, porque para imputar penalmente no bastan meras sospechas. Son precisas pruebas, o cuanto menos indicios de su responsabilidad criminal.

El hallazgo de tales pruebas o indicios debe ser resultado de la investigación judicial, pública, sujeta a la coacción legítima del órgano judicial competente. Puede haber casos en que tales pruebas -o indicios- pueden ser aportados por los particulares, pero en la generalidad de los casos, tales elementos deberán ser obtenidos por medio de la autoridad judicial.

En el caso que nos ocupa, hemos de realizar una primera distinción:

1.- El Maquinista: Sin duda alguna, estamos ante una probable negligencia profesional del maquinista, que deberá pechar con las culpas que, tras la investigación judicial y, en su caso, el correspondiente Juicio Oral, además del resultado de los eventuales recursos, le sean impuestas.

2.- En cuanto a ADIF (administrador de Infraestructuras Ferroviarias), su responsabilidad se me antoja más débil. Su función es la del administrador que pone a disposición de los Operadores (en elcaso examinado, RENFE) ferroviarios las infraestructuras viarias y, sobre todo, de Seguridad. Pero son los Operadores quienes deciden que infraestructuras de seguridad serán operativas en un determinado trayecto.

Y ADIF, al parecer, disponía en las infraestructuras de autos de los sistemas de seguridad ASFA y ERTMS nº 1, si bien podría suceder que el segundo no estuviese disponible en los últimos kilómetros del trayecto fatídico, mientras el primero sí lo estaría.

3.- RENFE es la operadora que decidió que el Alvia siniestrado viajase sin sistemas de seguridad durante el trayecto de Ourense a Santiago, al decidir no homologar -durante el año y medio de operatividad de la linea- los sistemas de seguridad con los que contaban tanto la infraestructura como el propio Alvia; no homologados, resultaban inutilizables. Y lo que es más relevante, de haber sido utilizados, con toda probabilidad, la tragedia se habría evitado; así como el riesgo de los pasajeros y personal del trayecto durante este año y medio.

4.- Por fin, los responsables del Ministerio del ramo involucrados en la contratación del trazado ferroviario y sus sistemas de seguridad. O lo que es lo mismo, Pepiño Blanco y Anita Pastor.

El primero fue el responsable de poner en servicio la linea que, durante este año y medio puso en constante peligro las vidas de miles y miles de pasajeros que, inocentemente confiaban en la seguridad de la “Alta Velocidad Gallega” (o “Velocidad Alta”, como quieras llamarla, si bien “Alta Velocidad” es lo que para todos había hasta el pasado día 24 de julio), hasta que se consumo la previsible tragedia; desencadenada por un fallo humano, quizás; pero precisamente los sistemas de seguridad están determinados a evitar las consecuencias dañinas del siempre posible, y a menudo no evitable, fallo humano.

La segunda fue responsable -por su permanente desidia- de que el riesgo evidente se tornare finalmente en tragedia.

5.- Lo que, sin embargo, parece pasar desapercibido, es la responsabilidad del órgano de contratación de la infraestructura ferroviaria en cuestión, lo que incluye sus sistemas operativos de seguridad. Hablo, desde luego, de los famosos sobres de Bárcenas; pero lo hago sin dudar ni por un instante que el partido de Pepiño también tenía -y tiene-su propio sistema de coimas y financiación delictiva; no meramente ilegal.

Si las contrataciones administrativas -como es incuestionable- rebosan de corrupción y a menudo constituyen delitos en si mismas, las circunstancias del caso -a la espera de los resultados de la investigación judicial, a la que desde AUSAJ nos proponemos apoyar, en el caso de autos, hemos de investigar, como mínimo, las siguientes circunstancias:

a) Redacción de los pliegos de condiciones -generales y particulares. Rectores de la contratación administrativa de la construcción y puesta en servicio, así como del mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias en cuestión. Todos sabemos que es aquí donde comienzan los amaños de la contratación delictiva; que lo es, aunque haya que probarlo en cada caso, con las consiguientes dificultades de hecho que tal probanza conlleva, más en este tipo de casos, en que la actuación judicial precisa del máximo rigor y de la mayor fortaleza, dadas las prerrogativas y amplias posibilidades de reacción que son propias del Gobierno de la nación.

b) Procedimiento de contratación (plicas, ofertas, estudios, propuestas, actuaciones en casos similares, etc).

c) Modificaciones del proyecto inicial con sus causas y fundamentos. Así en el caso analizado, como mínimo, habrán de aclararse cumplidamente dos cuestiones esenciales: una, la relativa al cambio de trazado que dio lugar a la famosa y trágica curva en que tuvo lugar el siniestro, y en relación a este punto, las determinaciones de Seguridad técnica finalmente ejecutadas.

Todo ello presenta una alta dificultad técnica; por ello los juristas precisamos de peritos, que no son sino técnicos, ingenieros principalmente, que puedan ilustrar a las partes y al juzgador en relación a tales aspectos que sobrepasan ampliamente nuestros conocimientos, que evidentemente no son los propios de nuestra formación académica.

O dicho de otro modo: en AUSAJ necesitamos de toda la ayuda que nos podáis brindar. Hemos de depurar responsabilidades, evitando la impunidad de los responsables de tantas muertes y lesiones, así como del riesgo que inocentemente corrimos todos los usuarios del trayecto en cuestión. Para que no se vuelva a repetir.

El amparo de la corrupción lo constituye la sensación de impunidad de los corruptos. Con eso hemos de acabar.

Gracias por vuestra atención.

Jesús Díaz Formoso
Abogado
Presidente de AUSAJ

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