Gaspar Llamazares apuesta por Baltasar Garzón como candidato de IU.- El nazismo y la metáfora

 

 

Iniciativa Debate Público


Gaspar Llamazares apuesta por Baltasar Garzón como candidato de IU

Posted: 15 May 2013 02:53 AM PDT

Iniciativa Debate Público

Paco Bello | Iniciativa Debate | 15/05/2013

Antes de pasar a la información del titular no voy a dejar de decir lo que pienso sobre todos estos movimientos subterráneos, o sobre lo que ya son mucho más que indicios. Pero como el asunto tiene dos partes, empezaré por la mala.

Ahora sí creo que IU tiene (si vence sus resistencias internas) alguna posibilidad de convertirse en el próximo gobierno. Y puede que su estrategia sea la única posible en un país en el que hay que manipular y mentir para llegar a gobernar. Pero a mí no me gusta, ni aunque (como en el caso de IU) se haga tan mal por una elogiable falta de profesionalidad (algo en lo que los dos grandes no fallan).

Nadie duda que el tándem Baltasar-Ada pueda alcanzar objetivos. Y no es nuevo que IU viene buceando entre los movimientos sociales desde su inicio (no son los únicos), y que contar con la complicidad de muchos de ellos les supondrá plusvalías (algunos lo rechazarán, y no siempre por convicción… ojalá fuera por eso). Pero cuando eres consciente de la minuciosidad, el silencio y la paciencia con la que se trabajan ciertas cosas, o te vienes abajo o te pones en guardia como si notases una punzada en la nuca.

Puedo ponerme igualmente en la piel de los que aspiran a lograr el sorpasso, y puedo entender algunos métodos circunstanciales, pero sigo sin tener claro que el fin justifique nada. Y sin ser, ni mucho menos, un fan de Cayo Lara (creo que ha sido la peor elección posible de IU en toda su historia), mucho menos lo soy de alguien con tan buena prensa entre la izquierda moderada como Baltasar Garzón.

El caso de Colau es diferente. Porque aunque podamos decir sin mentir que nunca ha tenido hipoteca, o que sus primeros pinitos para actriz de televisión en 2001 tuvieran precisamente como plataforma a Antena 3, o que su madre trabaje en una inmobiliaria del barri de Gràcia que vende pisos de lujo, o que su marido sea el Técnico Financiero de la Fundació FC Barcelona, y que actualmente y juntos escriban libros para la editorial de Lara Bosch (accionista mayoritario de Antena 3 y el periódico La Razón), pues… podemos ahorrarnos lo que no sería más que una falacia de asociación o acordarnos de Piotr Kropotkin y no prejuzgar. Lo que sí podemos decir es que sería un “fichaje estrella” para cualquier partido de izquierdas.

Bien ¿y qué hay de bueno?

Pues algo hay. Porque no podemos negar la evidencia de lo que es este país, y no podemos ignorar que no es previsible ningún tipo de revolución. Al margen de posiciones personales (yo no les votaré ni aunque prometan tener la patente de la energía infinita), creo que, visto lo visto, un gobierno de IU es lo mejor que podría pasarle a España.

Redacción | Atlántica XXII | 12/05/2013

El diputado de Izquierda Unida Gaspar Llamazares apuesta por el ex juez Baltasar Garzón para encabezar la candidatura de la coalición a las elecciones generales, según dijo durante una entrevista pública a la que se sometió en Libroviedo, la feria del libro de la capital asturiana. Llamazares apuesta por una renovación radical en la política y en los partidos que de paso a “candidaturas mixtas, a un mestizaje de políticos y ciudadanos” y ahí es donde ve a Baltasar Garzón al frente de la de IU. “Baltasar Garzón es un buen candidato para unas primarias, que yo creo que ganaría”.

Ese cambio lo detalla el ex coordinador de IU en su libro El Libro Rojo de Gaspar Llamazares, que presentó en Libroviedo a través de una entrevista abierta al público a la que lo sometió el director de ATLÁNTICA XXII, Xuan Cándano, que después dio paso a las preguntas de los asistentes. Baltasar Garzón, amigo de Llamazares, es el prologuista del libro. Llamazares vaticina que esa renovación que plantea será inevitable: “Los partidos no serán iguales, pero tampoco la economía, la política y la democracia”.

Llamazares fundó recientemente un partido englobado en IU, Izquierda Abierta, pero es partidario de avanzar hacia la creación de una nueva alternativa política en la izquierda que supere a los partidos actuales, al modo de la Siryza griega. “No sería una coalición de partidos, pero sería con ellos”, dice, y cita, además de a IU, a Izquierda Republicana, la CUP catalana, sectores del 15-M e incluso al PSOE si gira radicalmente su política hacia la izquierda. En el acto en Libroviedo también citó otro nombre que le parece importante para el parto de esta nueva izquierda en España: Ada Colau, la portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).

Sobre la corrupción Llamazares sostiene que es “sistémica” y que afecta a la Casa Real más allá del Caso Urdangarín. En la línea de Cayo Lara -que el día anterior dijo precisamente en Oviedo que el kilómetro cero de la corrupción era la confluencia de los Casos Gürtel, Bárcenas y Urdangarín en la Casa Real y en el PP- Llamazares fue más preciso: “Hay una conexión que tiene que ver con las grandes adjudicaciones, con material de Defensa y con la financiación de los partidos”. Y sobre Urdangarín dice concretamente que hay que despejar si estamos ante “un advenedizo oportunista o ante un convenio con el que intentó promocionarse”, asunto éste último que afectaría a la Casa Real. “Por eso tanto ataque y tanta presión al juez José Castro, que está sufriendo lo que padeció Garzón”.

Llamazares fue especialmente duro con el ministro de Justicia Alberto Gallardón y pronosticó que la reforma del aborto llevará a la cárcel a mujeres y médicos. También lo acusó de dar un golpe en el Consejo General del Poder Judicial, que “nunca fue tan partidista y ha vuelto a la Edad Media”. La pretensión de esta reforma, según el diputado de IU, es “poner sordina a la investigación de la corrupción”. Calcula que 17 de los 20 miembros del CGPJ serán afines al PP y “alguno de los otros será de extrema derecha”.

http://www.atlanticaxxii.com/1559/gaspar-llamazares-apuesta-por-baltasar-garzon-como-candidato-de-iu

Gaspar Llamazares apuesta por Baltasar Garzón como candidato de IU

El nazismo y la metáfora

Posted: 15 May 2013 12:01 AM PDT

Iniciativa Debate Público

Santiago Alba Rico | Atlántica XXII | 14/05/2013

Hay algo tan formidablemente mágico, tan escandalosamente libre, en el hecho de poder vincular mediante el lenguaje dos criaturas distantes que la metáfora, y su hermana la comparación, han sido siempre el campo abonado de todas las audacias (“espadas como labios”) y de todas las manipulaciones (“judíos como insectos”). Su eficacia creativa se basa, en todo caso, en el carácter “incuestionable” de uno de los términos -el llamado “vehículo”-, cuya realidad fuerte absorbe el término subjetivo de la comparación. Nunca el alma o los dientes de mi amada serán tan blancos como la nieve, pero si la nieve “blanquea” su belleza es porque todos aceptamos la blancura de la nieve como objetiva, indudable, fundacional. Es la nieve, por así decirlo, la que vuelve blancas las cosas blancas. Y es por eso que las metáforas suelen tener por lo general una de sus raíces en la naturaleza: la nieve, el cielo, las perlas, el mar, los insectos. O lo que es lo mismo: en elementos sobre los cuales todos estamos de acuerdo.

El peligro -para el periodismo y la política- estriba en que toda metáfora naturaliza uno de los términos, genera la ilusión de que lo sabemos todo acerca de la mitad dura de la comparación. Lo más terrible quizás de la frase de Cospedal (“los escraches son puro nazismo”) no es que identifique el acoso ejercido por las víctimas -pues las víctimas también pueden acosar sin dejar de serlo- con los verdugos de los judíos; lo más terrible es que petrifica el nazismo más allá de toda investigación o de todo aprendizaje.

Leyendo esta declaración -o el artículo, en dirección inversa, del gran historiador Josep Fontana- uno se pregunta con qué se comparaba al nazismo rampante en 1933 o en 1935 o en 1939. Como el nazismo no era aún “nazismo” sino una opción ideológica legítima y popular, los que percibían sus amenazas recurrían, por ejemplo, al imperio romano o al colonialismo racista europeo. Así lo hizo la mística y militante Simone Weil desde muy pronto sin que nadie, ni en Alemania ni en Francia, le hiciera mucho caso. Es verdad que ni el imperio romano ni la empresa colonial eran “vehículos” duros naturalizados en la unanimidad de los ciudadanos; de hecho, el fascismo italiano reclamaba con orgullo la herencia de Roma e incluso sectores comunistas condescendían con el colonialismo. De ahí que la comparación de Simone Weil no fuera una “metáfora” sino una “investigación” que cuestionaba, mientras los ponía en relación, los dos términos así aproximados. Quizás por eso no logró alertar a nadie: porque ni el imperio romano ni el colonialismo amedrentaban o escandalizaban a los europeos; pero quizás por eso en los textos de Weil aprendemos mucho, al mismo tiempo, acerca del imperialismo romano y del totalitarismo del III Reich.

El asunto es: ¿el nazismo asusta? ¿Avisa, advierte, enseña? Cuando alguien evoca su cifra, todos sabemos de qué se está hablando, como cuando se cita la blancura de la nieve. Es el color negro que ennegrece todas las cosas negras. No es ya un fenómeno histórico sino un sol al revés; la anti-perla “incomparable” a la que sólo metafóricamente, por comparación, pueden aproximarse todos los otros fenómenos.

Esta naturalización metafórica del nazismo tiene dos efectos asociados y paradójicos. El primero es que nos impide ver los parecidos ante nuestros ojos: del mismo modo que el alma o los dientes de nuestra amada nunca serán tan blancos como la nieve, la crueldad o maldad o tiranía de ningún régimen realmente existente será jamás tan negra como el nazismo. Olvidamos así que hubo un tiempo en que nadie podía comparar el nazismo con el “nazismo” porque el nazismo se estaba construyendo en Europa de forma lenta y a la luz del día, con el apoyo de un sector fuerte de la población y, aún más, con la complicidad o al menos la aceptación de todas las instituciones económicas y políticas del capitalismo mundial. Al tratar el nazismo como si hubiera sido siempre el “nazismo” -lo que Aristóteles llamaba una entelequia– nos volvemos incapaces de relacionarlo con nada que estemos viviendo y, desde luego, con nada que estemos apoyando. E incapaces por tanto de recordar que tampoco los alemanes apoyaban a “Hitler” -es decir, la Monstruosidad Objetiva- sino a un señor con bigote bastante banal, respetable y sincero, que expresaba “sin complejos” las úlceras históricas del pueblo alemán. En definitiva: nos olvidamos de que si vuelve Hitler no se llamará “Hitler” ni encabezará un partido nacional-socialista ni su programa incluirá la propuesta de un IV Reich.

El otro efecto paradójico tiene que ver con el hecho de que la naturalización del nazismo en “nazismo”, raíz dura de todas las negráforas, lo convierte en “increíble”, en “imposible” y, por lo tanto, en insignificante (porque no significa nada y porque no tiene importancia). Como anti-perla o anti-nieve, vértice de todo Mal, se ha desprendido de la historia, poniéndose a cubierto, por eso mismo, de todo conocimiento. Los nazis se han vuelto “incuestionables” e indescifrables, como los etruscos y los mayas, como los extraterrestres, como el propio Dios. Sirven para exagerar, para enfatizar, para insultar. No asustan. Nos puede irritar mucho la frase de Cospedal, pero en definitiva se anula a sí misma: la presencia “nazi” desactiva todo su sentido. Lo malo es que lo mismo ocurre con el interesante artículo en el que Josep Fontana compara al PP con el partido de Hitler. A Simone Weil nadie le hizo mucho caso porque no había unanimidad sobre el terror del imperio romano; a Fontana nadie le hará caso porque, al contrario, sí la hay sobre el horror del nazismo. El “nazismo”, convertido en (des)calificativo, descalifica a los que lo denuncian, tengan o no razón.

Cuidado: si vuelven los “nazis”, lo harán blindados -emboscados- en su propia metáfora. Mejor no pronunciar ese nombre maldito que destruye las lenguas que lo nombran.

Tomado de: http://rebelion.org/noticia.php?id=168117

El nazismo y la metáfora

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