Lo obvio. Opinión

 

Yo todos los días aumento la lista de las cosas de las que no hablo nunca, y me mantengo callada, aunque me cueste, y es que contra el callar no hay castigo ni respuesta molesta; pienso que con la “lengua” hay que ser lento, al revés de lo que hacemos con el ojo, con el que hay que ser rápido, así que, volviendo a la palabra, hay que usarla sólo para usarla bien, y si no lo hago así lo mejor es callarme, no entrar en discusiones sin sentido, porque el que no calla no sabe ni escuchar ni hablar.  Respeto mucho las opiniones sensatas, y suelo hacerme eco de ellas en mis páginas.

Cierto que muchas veces nos arrepentimos de no haber hablado, pero ninguna vez nos arrepentimos de haber callado, esa es mi máxima, porque en boca cerrada no entran moscas.

Y me callo.

                                                           CFL

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