Solo os pedimos algo que podéis dar sin tener nada: y no es vuestro silencio

 

Edición: Internacional

Paco Bello | Iniciativa Debate | 24/04/2013

Hace ahora cerca de dos años, un grupo de personas ajenas a la política de partidos quisimos plantear una solución abierta y factible apuntando a la raíz de los problemas que nos afectan como sociedad. Pero quizá era demasiado pronto, porque aún creíamos en que la protesta social tendría efecto, o fue quizá que no pudimos vencer al desánimo a las primeras de cambio frente a la confianza ajena, porque realidades como esta no mataban todavía la esperanza. Aunque lo más seguro es que la causa de su escasa repercusión fuera que no supiéramos explicar claramente qué era eso de Iniciativa Legislativa Ciudadana (en adelante ILC). Vamos a intentarlo ahora que el tiempo ha madurado el proyecto, y que la evolución de la llamada crisis ha dado un curso acelerado de política al conjunto de la población.

¿Qué es ILC?

Es una fórmula de participación política con características únicas. Era y es, con ese nombre o con otro, y dentro de nuestro particular marco “democrático”, el único método factible para poder decidir cada aspecto del funcionamiento del Estado. No es un “partido” sino un mecanismo: tú quieres que algo se lleve a cabo, recoges 50.000 firmas, e ILC se encarga de preparar el referéndum y disponer que se cumpla el resultado. No tiene programa electoral. No tiene restricciones especiales (trabas) para el acceso de los afiliados a la coordinadora general. Y se estructura de abajo a arriba, con un formato similar al del 15M pero con unos estatutos a los que acogerse y con un diseño de coordinación flexible, pero presente.

En cualquier caso, ILC no está pensado para decidir nada internamente, sino para facilitar una vía de acceso vinculante a las propuestas ciudadanas. Las personas que quieran participar activamente en la formación lo hacen en calidad de gestores de la voluntad popular, sean presidentes, diputados o miembros colaboradores. El órgano central no desarrolla propuestas ni programas, y únicamente trabaja para dar forma a aquellos requerimientos, siempre externos, que deban ser sometidos a consulta popular, analizando previamente que no contravienen las pocas restricciones que los estatutos recogen principalmente en materia de vulneración de derechos humanos y naturales para poder ser promovidas.

Por tanto, como formación no precisa un gran aparato, ni es necesario un reglamento burocratizado, ni consejos asesores internos, ni multiplicidad de secretarías, ni… casi nada. Para todo eso, en caso de ser necesario, está la correspondiente área del sector público (hoy infravalorada e inutilizada).

¿Por qué y cómo surgió ILC?

Surgió de forma poco original, como suelen nacer muchas propuestas. Llegó porque creíamos que no había otro remedio que hacerlo llegar tras comprobar que todos los caminos se cerraban, y que reivindicar no era más que gritar al viento. Y por ello no fue otra cosa que la evolución de otras propuestas y movimientos sociales.

El cómo es tan prosaico como el porqué: se abrió la idea a cualquiera que quisiera participar, y al final, y por medio de la convocatoria pública, pasamos por un notario de Madrid ocho personas de diferentes lugares del Estado para formalizar la formación.

Se cumplieron todos los trámites burocráticos, y se inscribió ILC en el registro de partidos políticos del Ministerio de Interior. Y ahí sigue.

¿ILC es de derechas o de izquierdas?

Aunque hemos criticado muchas veces que ciertos colectivos esgrimieran cierto eslogan infundado en cuanto se proponen medidas en una dirección concreta, en el caso de ILC sí es aplicable. Como formación no es más que una fórmula de participación, y como tal, le son incompatibles las ideologías. Un bisturí no es de izquierdas ni de derechas, pero es la herramienta de un cirujano. ILC es la herramienta del ciudadano para la política.

Con todo, hay quien para bien o para mal, puede querer encontrar aproximaciones ideológicas (esa costumbre tan arraigada de poner etiqueta a todo). El caso es que con ninguna de esas aproximaciones se encontrará absoluto acomodo, aunque con cualquiera de ellas muchos pueden sentirse parcialmente representados si es lo que buscan: desde autonomistas a libertaristas pasando por cualquier demócrata vanguardista. Pero no quisiera complicarlo tanto, porque el único pilar sobre el que se levanta esta propuesta funcional, es el de los Derechos Humanos llevados al máximo exponente. La idea es que los conceptos de igualdad, justicia, y democracia, que solo son cuando se ejercitan, pudieran adaptarse a un modelo operativo que los garantizase en la práctica… fin. Encantados de que los que busquéis etiquetas os sintáis representados, pero tomadlo como una consecuencia, no como nuestro objetivo.

¿Se presentaría ILC a las elecciones?

Pues depende de lo que vosotras y vosotros queráis, porque para eso está concebido, y en ello se fundamenta su posible utilidad. Pero en un principio, y para hacer bulto: no deberíamos presentarnos. Esta propuesta no tiene ningún valor sin una amplia o absoluta mayoría, por tanto, para no servir como legitimador del actual sistema es conveniente no presentarse excepto con una razonable previsión de éxito. En Club Iniciativa hay un formulario de “simpatizantes” para determinar el apoyo existente. Si sumamos cinco millones de adhesiones a la propuesta, sí deberíamos hacerlo.

¿Quién formaría parte de la lista electoral?

Cualquiera. La lista se conformaría entre afiliados (no entre simpatizantes), y sería decidida por las diferentes asambleas (locales, provinciales y general). Es razonable pensar que surgirían por medio de la relación y el trabajo las personas ideales para esa tarea, y que serían los propios integrantes de cada asamblea los que propusieran a algunas de las personas que las componen.

Como ya se ha dicho, en cualquier caso el poder de esas personas es nulo en cuanto a su cargo, pues está subordinado a la decisión del pueblo, y su cumplimiento es inexcusable, estando determinada estatutariamente la expulsión de aquellos gestores que incumplieran su cometido.

¿No se crearía un vacío de poder con algo como ILC en el gobierno?

Por ejemplarizar con algo similar, Bélgica ha estado recientemente más de un año sin gobierno, y durante ese periodo no solo no fue a peor, sino que mejoró sus datos en muchas cuestiones relevantes. En ciertos aspectos ese es el vacío temporal al que podríamos asistir en el hipotético caso que planteamos.

Al día siguiente y sucesivos todo funcionaría con la “normalidad” del día anterior, y según se fueran produciendo las consultas y aprobaciones iríamos viviendo el resultado de lo decidido, pero siempre de forma progresiva. Nada impediría por otro lado, y en aras de mitigar el temor de los nostálgicos, que los partidos clásicos, pequeños y grandes, hicieran también sus propuestas, aunque evidentemente deberían hacerlo por los cauces establecidos (como cualquier ciudadano/a) y deberían pasar por el filtro del pueblo.

¿Por qué podría o no podría lograr sus objetivos ILC?

Empecemos por lo más probable.

No funcionará, más allá de las dificultades en la difusión (que no son tales si unos pocos miles de simpatizantes nos comprometemos a dársela), porque tenemos miedo a todo. Porque asumir la responsabilidad nos viene muy grande. Porque nunca hemos dejado de ser súbditos. Y porque llevamos muchos siglos tutelados.

Y ahora démosle la vuelta.

Sí puede funcionar porque en realidad la ciudadanía está compuesta mayoritariamente por personas responsables. Porque esta es la sociedad mejor preparada de la historia (muy por encima de los que nos representan/tutelan) y somos los y las que damos forma a todo. Porque ya hemos visto muy de cerca la boca del lobo. Porque los movimientos sociales han demostrado a pequeña escala que sabemos organizarnos cuando es necesario, y que sabemos lo que es la solidaridad y la justicia. Y porque somos conscientes de que o cogemos las riendas de una vez por todas, o el cochero acaba desbocando al caballo.

Y ahora solo queda demostrarlo.

Que cada cual se coja la responsabilidad que considere oportuna, porque aquí las exigencias están de más. Podéis únicamente mostrar vuestro apoyo registrándoos como simpatizantes (no es una afiliación ni os compromete a nada) para que podamos conocer y actualizar la aceptación de la propuesta, e iréis recibiendo novedades sobre la marcha del proyecto (y ahí acaba vuestro papel mientras no decidáis aumentarlo). O bien podéis ofreceros a participar más activamente en el proyecto de ILC o en el proyecto paralelo de Club Iniciativa, eligiendo cualquiera de las áreas de desarrollo programático que están abiertas o simplemente como colaboradores en general.

¿Haremos algo?

Haznos saber que te gusta la idea indicando en el formulario “Simpatizante ILC”

Enlace: http://clubiniciativa.org/

O implícate, y sé una/o más para repartirnos todo el trabajo que hay por delante:

Mismo enlace (el formulario acepta selección múltiple): http://clubiniciativa.org/

Si queremos, podemos.

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