Nuestra galaxia y los astrónomos: no dejemos de soñar…

Los astrónomos piensan que hay aproximadamente cien mil millones de galaxias como ésta en el universo, y cada una de estas galaxias la componen unos cien mil millones de estrellas. La galaxia vecina más próxima a la Vía Láctea es la que llamamos Nebulosa de Andrómeda. Está a dos millones de años luz de nuestra propia galaxia. Esto significa que la luz de esta galaxia necesita dos millones de años para llegar hasta nosotros, lo que a su vez significa que miramos dos millones de años hacia atrás en el tiempo cuando vemos la nebulosa Andrómeda allí muy arriba en el firmamento. Si hubiera un astrónomo en esa nebulosa que en este momento esté dirigiendo su telescopio hacia la Tierra, no nos vería a nosotros. En el mejor de los casos vería unos “prehombres”.

Las galaxias más lejanas cuya existencia se conoce hoy, se encuentran a unos diez mil millones de años luz de nosotros. Cuando captamos señales de esas galaxias, miramos diez mil millones de años hacia atrás en la historia del universo. Eso es más o menos el doble del tiempo que ha existido nuestro propio sistema solar … Es muy difícil concebir lo que quiere decir mirar tan atrás en el tiempo. Pero los astrónomos has encontrado algo que tiene aún más importancia para nuestra visión del mundo: ninguna de las galaxias del universo está quieta. Todas las galaxias del universo se van alejando las unas de las otras a una enorme velocidad. Cuanto más lejos se encuentran de nosotros, más rápido parece que se mueven. Esto significa que la distancia entre las galaxias se hace cada vez mayor.

Si tienes un globo y pintas puntitos negros en él, los puntitos se irán alejando lentamente los unos de los otros conforme vayas hinchando el globo.

La mayoría de los astrónomos están de acuerdo en que la expansión del universo sólo puede tener una explicación. Una vez, hace aproximadamente 15 mil millones de años, toda la materia del universo estaba concentrada en una pequeña zona. La materia era tan compacta que la gravedad la calentó enormemente. Finalmente estaba tan caliente que estalló. Este estallido lo llamamos la gran explosión, en inglés “big bang”. La gran explosión hizo que toda la materia del universo fuese lanzada en todas direcciones, y conforme la materia se iba enfriando, se formaban estrellas y galaxias, lunas y planetas. Pero el universo sigue ampliándose porque el universo es un acontecimiento. El universo es una explosión. Las galaxias siguen alejándose las unas de las otras a una velocidad enorme.

Una posibilidad es que continue así eternamente. Pero también existe otra posibilidad: las fuerzas de la gravedad y la inercia que hacen que los planetas se mantengan en órbitas constantes alrededor del sol, asemejen la relación entre las galaxias. Porque aunque el universo sigue expandiéndose, la gravedad actúa en sentido contrario. Y un día, tal vez dentro de unos miles de millones de años, quizás la gravedad haga que los astros se vuelvan a reunir, conforme las fuerzas de la gran explosión empiecen a menguar. Entonces tendremos una explosión inversa, llamada “implosión”. Pero las distancias son tan enormes que ocurrirá a cámara lenta (es lo mismo que cuando soltamos el aire de un globo). Entonces todas las galaxias volverán a ser absorbidas otra vez en un núcleo compacto. Y entonces tendrá que haber una nueva “explosión” que haga que el universo se vuelva a expandir. Porque las mismas leyes de la naturaleza seguirán en vigor. De esta manera se formarán nuevas estrellas y galaxias.

En cuanto al futuro del universo, los astrónomos se imaginan dos posibilidades: o bien el universo continuará expandiéndose para siempre, de modo que gradualmente habrá cada vez más distancia entre las galaxias, o bien el universo comenzará a encogerse de nuevo. Lo que es decisivo para lo que va a ocurrir es cuánto es el peso o la masa del universo. Y sobre este punto los astrónomos no tienen todavía conocimientos muy seguros. A lo mejor se ha expandido y encogidos muchísimas veces. Pero en este punto el pensamiento se divide en dos. También puede ocurrir que la expansión del universo sea algo que sólo ocurra una vez. Pero si el universo sigue expandiéndose eternamente, la pregunta de cómo empezó todo se hace más apremiante. ¿Cómo surgió la materia que de repente estalló? …

Para un creyente puede resultar natural considerar “la gran explosión” como el propio momento de la Creación. En la Bíblia pone que Dios dijo:”Hágase la luz”. Recordemos que señalamos que la religión cristiana tiene una visión “lineal” de la Historia. Desde una fe cristiana en la Creación, conviene más pensar que el universo se seguirá expandiendo.

En Oriente han tenido una visión cíclica de la Historia. Es decir, que la historia se repite eternamente. En la India existe por ejemplo una vieja doctrina según la cual el mundo constantemente se desdobla para luego volverse a empaquetar. Así se alterna entre lo que los hidúes llaman “Día de Brahmán” y “Noche de Brahmán”. Esta idea armoniza mejor, naturalmente, con que el universo se expanda y se encoja, para volver a expandirse después, en un eterno proceso “cíclico”.

La naturaleza está llena de enigmas. Lo que se llama la fosforescencia del mar hace pensar que pronto habrá estrellas también en el agua. Tanto la fosforescencia como los demás organísmos están hechos de elementos químicos que algún día fueron mezclados y cocidos en una estrella. Cuando los radiotelescopios captan luz de otras galaxias lejanas, registran el aspecto que tenía el espacio en el tiempo primigenio, justo después de “la gran explosión”. Todo lo que los seres humanos vemos en el cielo son fósiles cósmicos de hace miles y millones de años. Lo único que puede hacer un astrónomo es predecir el pasado. En una noche despejada vemos millones, por no decir miles de millones, de años hacia atrás en la historia del universo.De alguna manera emprendemos el viaje de vuelta a casa.

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