Las posibilidades de Izquierda Unida

 

Iniciativa Debate Público

Paco Bello | Iniciativa Debate | 25/01/2013

Tras las declaraciones que quiso hacer ayer Cayo Lara sobre la apuesta soberanista del Parlamento de Catalunya, tengo muy claro que IU sí puede ocupar un puesto importante en la próxima legislatura. Y por desgracia, visto lo visto, esto no es necesariamente lo positivo que pudiera esperarse.

Queda mucho por escuchar respecto a la opinión de algunos miembros de la formación, pero hay que valorar que el Sr. Lara habla como cabeza visible del grupo de “Izquierda”. Y es muy grave este posicionamiento, porque desacredita ideológica y definitivamente a IU, y al tiempo, ofrece todas las garantías de que un hipotético y poco previsible gobierno de este partido (en coalición o no) no crearía un cisma al evidenciarse con esta postura como un componente más, perfectamente integrado, del sistema actual.

Ese canto por la “unidad de España”, para mí, y pese a tener bastante claro lo que es en realidad la cúpula de IU, ha sido todo un mazazo. Que el responsable máximo de la formación que dice representar a la izquierda, se alinee con las posiciones más casposas de la derecha de la naftalina (no así de la otra derecha liberal), es muy difícil de asimilar.

No se trata de defender posturas nacionalistas, porque a mí mismo no me gustan los nacionalismos sentimentales que no son más una quimera (tanto el españolista como los demás). No se trata de defender fronteras marcadas por intereses bastardos de reyes, nobles y religiosos, que se ganaron o perdieron con la sangre de los que antes y después serían explotados y engañados (españolistas y otros). No se trata por tanto de defender identidades colectivas que solo existen en la imaginación de algunos.

¿Alguien me puede decir qué hace menos catalanes a los de Maella y menos aragoneses a los de Batea? ¿Y qué hace menos vascos a los de Ontón y menos Cántabros a los de Pobeña? ¿Y menos franceses a los de Todra y menos españoles a los de Gédre? Ya lo digo yo: no son las costumbres, ni el genoma, ni lazos familiares, ni el idioma: es una línea imaginaria muy provechosa para intereses económicos y sociales de algunos sátrapas de uno y otro lado de una línea que pierde su virtualidad donde empiezan las cuentas bancarias.

Uno acaba portando con mayor o menor afección un genitivo y un demónimo por el simple hecho y sin más razón que la de nacer en un lugar concreto. Pero esto no tiene nada que ver con que al final, por el motivo que sea, los habitantes de una extensión territorial determinada (y aceptada y admitida tanto por la historia como por el ordenamiento y la división administrativa), se sientan diferenciados del resto, y quieran decidir.

Y tampoco tiene nada que ver con considerar que puede resultar práctico a medio o largo plazo reducir el ámbito demográfico y geográfico de las “soberanías”. A esos nacionalismos sí me uno. Y estoy convencido de que tanto la independencia de Euskal Herria como la de Catalunya pueden ser (y serán si se producen) útiles y positivas tanto para ellos como para la subsiguiente España.

¿Cómo se atreve este cretino a poner en cuestión la posibilidad de elección situando al mismo nivel al todo y las partes? ¿Cómo se atreve este insensato a defender los mismos criterios que aquellos que acabaron con la democracia hace 77 años? Con razón los medios de la derecha se han hecho eco de la noticia sin mover ni una coma.

Creo que es interesante recordar los argumentos que en una entrevista concedida a Jot Down esgrimía el economista Xavier Sala-i-Martin, en referencia a este particular:

¿Qué hacemos cuando los que están al otro lado opinan, también democráticamente, que no quieren modificar sus fronteras?

Se trata de decidir lo que quieres ser tú. Y eso automáticamente define fronteras. Y el que ha de decidir qué quieres ser eres tú. No tú y el vecino. Si votásemos nosotros y el vecino, acabaríamos siendo todos chinos porque, como son mayoría, ¡ganarían cualquier votación en la que se preguntase si quieren anexionarse a los vecinos! Si los españoles quieren ser españoles, que sean españoles. Si los chinos votan que los españoles deben ser chinos, España no debería pasar a ser una provincia china. Cuando una mujer quiere divorciarse de su pareja y marcharse de casa, lo decide ella y solamente “vota” ella; no “votan” ni él ni toda la familia de él. Del mismo modo, el futuro de los catalanes lo deben decidir los catalanes y solo los catalanes. Los extremeños pueden decidir el futuro de Extremadura, pero no el de Cataluña. Si catalanes y españoles deciden que quieren formar parte del mismo país, no hay fronteras. Pero si deciden ser cosas diferentes, hay fronteras. ¡Así es la democracia!

Una decisión de este tipo afecta a todos los españoles.

Si las fronteras se deciden por mayoría, entonces acabaremos todos chinos. Si los españoles están dispuestos a hablar mandarín en 15 días, entonces votemos todos.

A mí, y debo decirlo, me ha dado un profundo asco leer a Lara. Y me ha dado asco porque lo que transluce y lo que se infiere de sus palabras, es un sentimiento de propiedad, un viejo vicio rancio, intransigencia, y un tufillo de caciquismo poco acorde con aquello que dice representar. Un… “decidir sí, pero como yo quiera y para lo que yo quiera”.

Que cada cual extraiga sus conclusiones, aunque creo que el amigo Cayo va a ganar muchos adeptos:

Cayo Lara: Cataluña no puede decidir su futuro “unilateralmente”

MADRID, 24 Ene. (EUROPA PRESS) –

El coordinador federal de Izquierda Unida y presidente del grupo parlamentario de Izquierda Plural (IU-ICV-CHA), Cayo Lara, ha querido dejar claro, al día siguiente de que el Parlamento catalán haya aprobado una resolución soberanista apoyada por nacionalistas, independentistas e ICV-EUiA, que Cataluña no puede decidir su futuro “unilateramente”, porque forma parte del Estado y el resto de españoles también tienen que opinar.

En declaraciones en el Congreso, Cayo Lara ha recordado que su formación “siempre” ha defendido el derecho a decidir democrático deCataluña y del conjunto de ciudadanos de España, “pero evidentemente no hay decisiones unilaterales que se puedan tomar por parte de nadie”.

Aunque sostiene que “nadie” puede quitar al pueblo catalán su derecho a decidir, ha remarcado que los demás también han de opinar: “Aquí todos estamos formando parte de esto que se llama Estado español y cualquier decisión que se adopte en ese sentido tiene que contar también con la posición que tenemos que tener todos”, ha resumido.

La posición de IU, según ha recordado, es defender un Estado federal en que convivan “perfectamente” todos los ciudadanos, vivan en la comunidad que vivan, y rechazar la independencia, que sería algo “trágico” pues sería “malo” para quien se separase y para el conjunto. “No vamos a defender nunca un troceo del Estado y todo se tiene que resolver en aras de la negociación y del acuerdo político, que es lo que exige nuestra democracia”, garantiza.

CIU, CORRESPONSABLE DE LA FALTA DE RECURSOS DE CATALUÑA

Ahora bien, Cayo Lara ha recordado a los nacionalistas que si Cataluña tiene problemas económicos, como las demás comunidades, es por “haber desfiscalizado la Hacienda pública durante muchísimos años con los Gobiernos del PSOE y del PP, pero también de CiU, que ha estado ahí con su voto”.

”Que a nadie se le olvide –ha asegurado–. Que no se lamenten de que faltan recursos para Cataluña porque son corresponsables de la desfiscalización de la Hacienda pública y de aplicar políticas neoliberales que nos están llevan do desastre en Europa y en España. Y no pueden seguir manteniendo permanentemente que con la figura del referéndum pueden tapar toda la política negativa que está haciendo el gobierno de CiU porque de aquellos polvos, vienen estos lodos”.

Las posibilidades de Izquierda Unida

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