¿Dónde vive la justicia? Si alguien lo sabe que nos lo diga. Caso 25-S y Cristina

 

Iniciativa Debate Público

Paco Bello | Iniciativa Debate | 19/11/2012

Somos plenamente conscientes de la imposibilidad, aún agotando todas las vías legales, de alcanzar nuestro objetivo principal que no es otro que la justa imputación de la delegada del gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, por los hechos que ya expusimos en su momento. Sin embargo sí aspiramos a que al menos muchas personas consigan entender con la misma claridad que nosotros, que este sistema está absolutamente podrido y blindado ante la razón y contra el pueblo.

Perder la esperanza por ver argumentado y documentado el desamparo y la desigualdad no es negativo, siempre que activemos alternativas que impriman nuevos motivos para merecerla. Lo importante es pensar que cuando una puerta se cierra, si no tenemos más remedio que pasar, el ingenio y la necesidad abrirán otras puertas más grandes y más directas.

Todo llegará, è così. Entretanto, os expongo lo que ha ocurrido con el recurso que presentamos al auto de archivo de la causa del 25-S.

Parece que el instructor de dicha causa; ese que parecía tan majo y sensato: Santiago Pedraz, ha sufrido una curiosa mutación, y ya no es tan justo, majo o sensato. Y del nuevo auto se infieren cosas tan bonitas como que, en definitiva, somos unos clientes advenedizos intentando formar parte de una justicia a la que no hemos sido invitados.

Nosotros le hablamos de flores y él nos habla de la sustanciación del alma. Nosotros pedimos que se impute a un cargo público presentando algo más que indicios, y él nos dice que ya estamos exonerados… ¡joder! ¿qué parte no habrá entendido el Sr. Juez? ¿Por qué nos lleva a este diálogo de besugos? ¿De verdad creerá que así nos confunde?

Vamos a ver, Santiago… si nosotros (repito por si no lo entiendes) no queremos que nos re-imputen, sino que te decimos que si admitiste a trámite la investigación de un presunto delito por un tipo penal que además exigía hechos consumados (“alterar el normal funcionamiento” era algo imposible cuando tú lo admitiste a trámite) y por tanto contra toda lógica, y estando porque así lo quisiste el caso en tus manos, debes continuarlo, pero con mucha mayor razón, porque ahora sí existen motivos reales y no hipotéticos como aquellos por los que debiste (y que tú sabrás cuáles son) aceptar el caso. Pero, repito: no contra nosotros, sino contra otras personas que por su cargo y responsabilidad sí merecen ahora la atención de alguien que de verdad tuviera vocación de juez.

Con todo, y sabiendo que seguro lo entiendes incluso mejor que cualquiera, lo que es de lo más insultante es el hecho de espetarnos sin rubor que el proceso era, en pocas palabras, para juzgarnos a nosotros y no el hecho en sí (o algo peor). Y yo toda la vida pensando que lo que se juzgaban eran delitos sin importar quién era el acusado… pobre ingenuo.

Todo esto me da mucho que pensar. Si escribiera ahora una novela, sin duda versaría sobre el poder monolítico de un sistema que cuenta con un magnífico elenco de actores que cubren todo el espectro interpretativo y cuya versatilidad, les permite pasar de protagonista a extra o especialista dependiendo de las necesidades de su dinámico guión. Igual me animo a hacerlo algún día.

Esto es la consideración que merece para Pedraz la justicia que exigimos:

Sin perjuicio de que como señala el Ministerio Fiscal el recurso no debería sustanciarse, dado que los recurrentes no dejan de ser sino imputados pretendiendo ahora convertirse en acusación y respecto de otros no hechos no competencia de esta Audiencia Nacional, pervirtiendo de esta forma el proceso, pues, en definitiva, la causa respecto de los mismos ha sido archivada, por lo que resulta incoherente pretender otra cosa que no sea su exculpación. Y ello sin perjuicio de que si lo estiman, ejerciendo las correspondiente acción ante los juzgados oportunos, puedan denunciar esos “otros” hechos ante ellos”, resuelvo no haber lugar a reformar el auto de fecha bla, bla, bla.

No entraré en más detalles, ni a valorar los argumentos de un ministerio fiscal que olvidó su cometido hace mucho tiempo y hoy no es otra cosa que el fiel cancerbero del poder establecido. Pero sí quiero dejar claro que no nos vamos a rendir, pero con el único objetivo de desenmascararos ante esa parte de la opinión pública que aún cree en vosotros.

Dicho esto, quiero pediros a todos que nos ayudéis, tanto en la difusión de lo que vaya ocurriendo, como en aquello que sea de utilidad para darle mayor peso a la demanda. Sin esto todo el esfuerzo que hagamos no servirá de nada.

Quisiera comentaros también a las personas que ya os sumasteis a la denuncia, que vamos a necesitar seguir contando con vuestro apoyo, y de nuevo os pediremos que hagáis papeleos. Lo aclararemos en un artículo aparte.

Os dejo el documento del nuevo recurso de apelación, porque no tiene desperdicio. Si alguien tiene dudas, seguro que los abogados podrán aclarárselas aquí mismo en los comentarios. [Texto]

¿Dónde vive la justicia? Si alguien lo sabe que nos lo diga. Caso 25-S y Cristina Cifuentes

Elogio del piquete

Iniciativa Debate Público

Manuel Navarrete | Rebelión | 19/11/2012

La gente de izquierda debería luchar con más fuerza contra la televisión realmente existente. Contra todos sus programas y tertulianos, empezando por aquellos que se las dan de progresistas. Sólo una transformación cultural masiva y de raíz puede cambiar la correlación de fuerzas entre las clases sociales.

En estos días, los medios de comunicación de la oligarquía no hacen más que hablar de cosas como “la dictadura de los piquetes” y “el derecho a trabajar”. Como los tertulianos enchaquetados no recuerdan ya lo que es trabajar y estar hasta el cuello (si es que alguna vez lo supieron), no emplean el argumento estrella de todo esquirol que se precie: no pueden permitirse perder el sueldo de un día de trabajo. Lástima, porque ese argumento es fácil de rebatir recordando todo el dinero que, si no triunfamos en nuestra lucha, van a acabar perdiendo en salario directo e indirecto, por culpa de la reforma laboral, los recortes en sanidad y educación, el pensionazo, etc.

Estos tertulianos, que se enchaquetan para reforzar su jerarquía y su alejamiento del populacho, son en realidad diferentes y emplean argumentos que, aunque igual de ridículos, requieren una refutación más elaborada. Quieren resolverlo todo a través de la filosofía, el liberalismo, el “derecho a hacer” con mi fuerza de trabajo lo que yo quiera, aunque sea venderla a un explotador miserable vendiendo también, aunque en otro sentido, a mis iguales. (No tan) curiosamente, dicen que la violencia no arregla nada, pero apoyan, sin embargo, al piquete terrorista de la policía que custodia la entrada de los esquiroles, a base de palos como matones cobardes contra jóvenes sin futuro que sólo luchan por su pan.

Admiran a esos “heroicos” trabajadores que llaman a la policía para que apalee a otros trabajadores en beneficio del capitalista. A esos esclavos que denuncian ante el amo a los esclavos que se rebelan. A esos que son basura. Que venden a sus compañeros, aunque, si hay algún éxito gracias a la lucha, tampoco quitan la mano. Que niegan la historia, a pesar de que pueda consultarse en cualquier libro. Que, (no tan) curiosamente, no piden volver a la jornada de 14 horas, ya que la de 8 fue conquistada a base de huelgas generales y “piquetes violentos”. Que no piden tampoco que se les retire el beneficio de tener al menos un día de descanso semanal, en lugar de trabajar de lunes a lunes, a pesar de que eso fue logrado gracias a otros trabajadores que luchaban y hacían huelgas y piquetes, mientras otros como ellos dificultaban el éxito de sus esfuerzos rompiendo la unidad de acción, besando sus cadenas y trabajando dócilmente. Que tampoco renuncian a la baja por enfermedad, la baja por maternidad, la seguridad social, la prestación por desempleo, porque no son más que gorrones.

El tertuliano, supuestamente intelectual, hace como si ignorara todo esto. Como si el choque no fuera entre dos derechos, entre dos fuerzas, entre dos clases, sino algo más filosófico, artificial y poético: entre dos libertades, entre la libertad para trabajar y la libertad para no hacerlo. Pero eso es una idiotez. En primer lugar, hay 6 millones de personas privadas de su libertad para trabajar, por culpa del sistema capitalista que impide el reparto del trabajo. En segundo lugar, el esquirol no está ejerciendo ninguna libertad cuando hace lo que hace, por un motivo muy sencillo de comprender: si te bajan el salario, mientras magnates y banqueros se enriquecen, y te alegras por ello, estás enajenado mentalmente. Y la enajenación implica falta de elección, por lo que no es una expresión de ninguna libertad.

Pero, a pesar de todo, muchos quieren entrar a trabajar, aun estando en contra de los recortes y a favor de la huelga. Lógico. Cualquiera que viva en este planeta, sabe que esos trabajadores (se exprese esto de un modo abierto o velado) están coaccionados por su patrón, que les amenaza con despedirles, lo cual convierte el derecho a huelga en mero papel mojado. Muchos trabajadores, que desean hacer huelga pero se ven privados de su supuesto derecho, piden a los sindicatos que hagan piquetes, para tener la excusa perfecta y decirles a sus jefes que no pueden entrar a trabajar. Luego, el Estado capitalista denuncia a los piqueteros por “coacción”, pero no denuncia por coacción a aquella persona que realmente tiene el poder suficiente para coaccionar: el empresario.

El empresario disfraza su piquete coactivo, aunque en realidad no le haría falta: la sociedad capitalista le permite contratar y despedir fuerza de trabajo a su antojo, sin tener en cuenta las necesidades de nadie, salvo su necesidad de acumular más plusvalía. Ellos son, pues, los violentos; ellos son los que deben ser derrocados para construir una sociedad sana, y no este cáncer que padecemos. A ver cuándo nos quitamos de una vez los complejos y hablamos claro. Hay que mirar el marco, el contexto. No podemos dejar que nos den lecciones de moral quienes desahucian familias pobres para que los especuladores vivan en la opulencia. Quienes recortan las pensiones de quienes han levantado esto trabajando toda su vida, mientras inyectan dinero público a los vividores de la banca que no saben lo que es dar un palo al agua. Quienes nos acomplejan y engañan, como antaño a los indios con espejitos, mediante su publicidad manipuladora y criminal. Quienes fabrican electrodomésticos para que se estropeen pasado un tiempo y tengas que comprarte otro. Quienes fabrican, además, armas para vendérselas a Israel y que masacre poblados palestinos, o regalan su territorio a bases militares extranjeras desde las que los aviones de la OTAN despegan para bombardear Libia por petróleo.

Los de la tele no son tertulianos bienintencionados que deben despertar. Son mercenarios al servicio de la explotación cuyo único fin es proteger la propiedad privada capitalista. Los del congreso no son políticos equivocados con los que haya que debatir. Son criminales, fascistas y terroristas a los que hay que barrer.

La verdadera coacción es la del patrón, que primero baja el salario y luego amenaza con despedir a quienes protesten. El verdadero piquete es el de esos perros de presa vestidos de azul, con armas, porras, escudos, cascos y pistolas, mafiosos violentos que amenazan y hasta apalean a niños si hace falta, como todos hemos podido ver en las imágenes de estos días. Nuestros piquetes no son más que una defensa de los explotados, de los pobres, de los de abajo. Y no sólo debemos estar orgullosos de ellos, sino también reforzarlos.

Fuente: rebelión

Elogio del piquete

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