Me gusta lo que está haciendo EQUO.- El Congreso español rechaza la propuesta de Amaiur sobre el “reparto de la riqueza”.- Lo importante es lo que quiero yo.- “Libre te quiero” de Agustín García Calvo.

 


 

Me gusta lo que está haciendo EQUO

Iniciativa Debate Público

Paco Bello | Iniciativa Debate | 03/11/2012

El documento que nos ha enviado Nuria López con las conclusiones de sus “laboratorios de ideas” roza el límite de mi incredulidad, pero por lo positivo que me parece. Me explico.

Ya hace algunas semanas os anunciamos que estabais todos invitados a participar en estas sesiones de debate promovidas por EQUO Madrid, en la que entre otras cosas, se pretendía profundizar en las vías de evolución de la democracia. Y leyendo lo que a continuación podréis descargar, me da la sensación de que ha sido todo un éxito, al menos, en el apartado de conclusiones.

Digo y mantengo que no quiero representantes, y que creo que lo más sensato hoy es no participar en el apuntalamiento de un edificio en ruinas, y creo que estas jornadas refuerzan mi convencimiento de que desde fuera se pueden hacer muchas cosas; principalmente aclarar ideas.

Hay quien pudiera pensar que esto que se concluye es contraproducente para un partido con aspiraciones políticas, pero yo creo que es todo lo contrario. Aunque las cosas cambiaran mucho, y se lograse algún día una democracia, seguiríamos necesitando gestores profesionales de nuestra voluntad (para no tener que estar constantemente pendientes de la política), y ¿quién mejor para ello que personas que han podido llegar a conclusiones como estas?

El documento empieza así:

De forma general, la democracia representativa en España adolece de mecanismos que puedan garantizar la participación jurídicamente efectiva de la ciudadanía en la inmensa mayoría de las decisiones relevantes de la comunidad política. Los avances en ese terreno han sido irrelevantes. En nombre de una supuesta estabilidad, planteada en los momentos de la transición, el sistema político, institucional y de partidos ha permanecido inmutable.

Aún asumiendo las limitaciones del marco institucional y electoral, hay que decir que en todos estos años de democracia ningún partido con representación parlamentaria ha utilizado/explorado otras posibilidades para incorporar a la ciudadanía – a sus hipotéticos votantes o simpatizantes – en la toma de decisiones a través de procesos abiertos a la participación, consulta y codecisión ni en el ámbito de candidaturas a elecciones ni de otras decisiones de posicionamiento político relevantes.

Como conclusión podemos decir que si bien este país tiene un problema en la Ley electoral, que fomenta el bipartidismo y el mantenimiento de los grandes partidos, dificulta la estabilidad de los más pequeños y limita hasta la extenuación el acceso de nuevos proyectos políticos, también lo ha tenido de inmovilismo. Se ha mantenido de forma férrea un sistema político, institucional y de partidos cerrado y bloqueados.

Me parece no solo acertado, sino valiente e interesante el mensaje de apertura (en todos los sentidos). Ya dije en la primera ocasión que la línea de trabajo que se habían trazado me parecía muy buena, ahora me reafirmo.

No les votaré, ni a ellos ni a ninguno, porque creo que desde dentro no pueden lograr nada excepto validar y legitimar un sistema fraudulento, y desde fuera sí están haciendo un gran trabajo. Pero sería bueno que más personas se implicasen y apoyasen este cometido tan honrado y democrático, a ver si así cunde el ejemplo.

Os recomiendo leer todo el documento, pues está bien estructurado y contiene conclusiones importantes: DocCongresoQM2012-Democracia

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El Congreso español rechaza la propuesta de Amaiur sobre el “reparto de la riqueza”

Posted: 03 Nov 2012 02:30 AM PDT

Iniciativa Debate Público

Tercera Información | 03/11/2012

Con la mayoría absoluta del Partido Popular fueron rechazadas propuestas como la anulación de la amnistía fiscal, combatir la evasión de capitales o derogar el régimen de las sociedad de inversión de capital variable, las Sicav.

El pasado martes el Pleno del Congreso rechazó la moción presentada por la coalición abertzale de Amaiur que abogaba por “el reparto de la riqueza” y una serie de propuestas y cambios encaminados a recortar las desigualdades y el incremento de la pobreza en el Estado español.

Sabino Cuadra en la presentación de dichas medidas recalcó que años atrás se ha apostado por “por una economía especulativa” en la que sus beneficios han sido “repartidos de forma sumamente desigual”. Precisamente por eso es importante cambiar el rumbo de las decisiones en busca de “redistribuir la riqueza existente” para que toda la ciudadanía tenga “sus necesidades básicas suficiente y dignamente cubiertas”.

La mayoría absoluta que ostenta el Partido Popular en la Cámara hizo que todas las propuestas fueran rechazadas. Entre ellas se encontraban situar el salario mínimo interprofesional en los 1.075 euros al mes, la anulación de la amnistía fiscal promovida por el gobierno y las últimas súbidas del IVA, implantar una prestación social que cubra las necesidades básicas de quienes carezcan de ingresos, implantar un impuesto sobre las grandes fortuna y derogar el régimen de las SICAV.

En las votaciones, divididas en dos bloques, al margen de la oposición frontal del Partido Popular, se sumaron en ese sentido las de UPN, Foro Asturias y UpyD. Izquierda Unida y el Grupo Mixto (salvo las excepciones mencionadas) apoyaron las propuestas en su totalidad mientras que el PSOE lo hizo también salvo en aquellas relacionadas con la amnistía fiscal y los cambios en el IRPF en las que se abstuvieron.

Fuente: http://tercerainformacion.es/spip.php?article43550

Tomado de: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=158640

 

Lo importante es lo que quiero yo

Iniciativa Debate Público

Paco Bello | Iniciativa Debate | 2/11/2012

Ahora multiplícalo por casi 7.000 millones de “yoes”.

Nos hemos acostumbrado a temer hablar desde el plano personal, como si hacerlo fuera un signo de arrogancia o excentricidad. En esta sociedad debemos ser siempre cautos, e incluso impostar el mensaje para hacer ver que en nuestro discurso se ha calculado el sentir general políticamente correcto, o ser, como mínimo, no demasiado transgresor u original. Todos somos integradores, pacifistas, demócratas, y respetamos el consenso. Somos, hablando en general, como políticos en pequeño, casi ambiguos, siempre dispuestos a hacer gala de nuestro savoir faire y nuestro talante sensato y conciliador. Pocas aventuras. Gente seria. O si somos unos revolucionarios hablamos desde el discurso de nuestra plataforma, así si nos equivocamos compartimos el error. ¡Oye, que no lo pienso solo yo! Todo menos exponernos como seres imperfectos.

Como yo voy perdiendo mi respetabilidad y mi prestigio nunca ha existido, me voy a permitir hablar desde la facultad que mi Master en mí mismo me otorga.

¿Qué quiero?

Podría decir que quiero un mundo basado en los principios y valores del socialismo democrático. Que la igualdad y el respeto por los derechos de los demás fueran bandera. Podría también decir que quiero un reparto equitativo de la riqueza, que la educación se llamara enseñanza, y que realmente lo fuera y se facilitase a cualquier edad. Me gustaría que se hiciera todo por vocación, y que supiéramos hacer uso solidario de las aptitudes de cada miembro particular de la sociedad sin forzar a nadie, porque nadie se vería forzado a actuar de quien no es. También, que quiero que la libertad realmente acabe donde empieza la de otro. Y…

Pero me conformo con mucho menos, pues soy tan afortunadamente vulgar como la mayoría.

Me conformo con no vivir para trabajar, y dicho esto, con que el trabajo no sea un lujo ni un privilegio sino el precio y esfuerzo justo a pagar por una serie de necesidades y comodidades básicas, y un esfuerzo suplementario y voluntario para lo accesorio. Con no acabar absorbido por el huracán de ese sistema, pudiendo mantener mi criterio, mi voluntad, y mi idea de vida. Quiero poder disfrutar de esas comodidades pagando lo que en realidad cuestan y no lo que han logrado que valgan (algunas mucho menos, y otras muchísimo más). Quiero que se haya respetado y valorado adecuada y justamente a todo el que haya intervenido en la existencia de una mercancía, desde el sector primario hasta el terciario, dentro y fuera de las fronteras, aunque eso signifique limitar o imposibilitar mi acceso a algunas de ellas. Quiero que se sea consecuente con lo posible desde una perspectiva ecológica, y que se grave con impuestos máximos la irracionalidad, así como el exceso en todos los ámbitos. Quiero que la propiedad privada no sea ilimitada y se acabe con los abusos. Quiero que no se pongan puertas al campo. Quiero que las personas que decidan dedicarse a la política sean coherentes, y quiero que sepamos y podamos deponerlos si no lo son. Quiero disfrutar de los míos y de mis hobbies, y beber un buen vino de vez en cuando. Quiero seguir disfrutando de la compañía buscada de mis pocos amigos, y de la agradecida soledad cuando me llama. Y salir esporádicamente de viaje sin hacer turismo.

Creo que no soy muy raro, ni en este aspecto un revolucionario. Creo que hay muchas personas que comparten en lo básico mis deseos. También creo que hay gente que no tiene vida propia, ni inquietudes más allá del trabajo, pero es en muchos casos porque el sistema ha podido con ellos. A mí me faltan horas para hacer todo lo que me gusta (con un trozo de madera y una navaja ya puedo ocupar un día. Y con un libro, y con un camino, y con un lienzo y unas pocas pinturas, o con un poco de tierra para cultivar, o con un lápiz y un papel). Soy un enamorado de la efímera vida, y sin embargo (o por ello) no puedo dejar de responsabilizarme de la parte que me corresponde en este momento, porque lo que la convierte en un infierno le es ajeno, y tengo, entre otras muchas cosas, que dedicarme a algo tan desagradable como publicar las barbaridades que se siguen haciendo en un mundo que pudiera ser precioso sin el egoísmo patológico de cuatro psicópatas y unos miles de alienados.

Veo a muchas (muchísimas) personas extraordinarias que lo dan todo por nada, y que prorrogan desahucios con todo el riesgo que comporta, y que sirven comidas en comedores sociales, que atienden a enfermos de forma altruista, que ponen su hogar a disposición de los abandonados por el modelo social, que prestan asistencia jurídica desinteresada, y…

No conozco a nadie que negase un bocadillo a quien se lo pidiera directamente diciéndole que tiene hambre y no ha podido comer en dos días. No conozco a nadie que no intentara salvar a un niño de una situación de peligro, ni a nadie que disfrute viendo el dolor de un desconocido. No digo que no existan ese tipo de energúmenos, solo digo que yo no conozco a ninguno.

Creo en las personas, pero no creo en la sociedad porque la sociedad no es el reflejo de lo que somos la mayoría. No creo en los grupos, y sí en los individuos. Por eso me dirijo en ocasiones con mucha dureza a los que sí debieran ser consecuentes con su responsabilidad, y puede que muchas personas se vean incluidas en esa crítica por haber asumido una pertenencia que nunca les ha correspondido. No es mi intención en ningún caso.

Podemos y debemos aspirar a un mundo mejor, porque lo merecemos, porque es justo lograrlo. Pero debemos ser mucho más duros con los que han creado un entorno que les favorece, hecho a su imagen y semejanza, donde la injusticia no es una aberración, sino una consecuencia asumible, igual que la tremenda desigualdad o la sumisión y la presunta incapacidad para hacer valer nuestros derechos.

Ya no puedo mantener la complicidad con los que sustentan un sistema putrefacto, y no quiero oír sus discursos sino atender a sus actuaciones, y a su asunción de la realidad, uno a uno (sus grupos no me interesan). Ya no creo en las posibilidades de los que quieran participar en este sistema, por buena que sea su voluntad, y grande su empeño. El único sistema en el que creo no puede partir de la remodelación de una estructura retorcida y oxidada, que además se niega a ser restaurada. Lo que tenga que venir (si viene), y si queremos que sirva de algo, deberá partir de abajo y con los de abajo, aunque se permita colaborar a otros, pero en igualdad de condiciones.

Quiero que los déspotas abandonen el poder que usurparon, y nosotros ya decidiremos cómo se articula nuestro mundo. Quiero que repensemos lo que somos realmente y nos quitemos etiquetas y filiaciones para poder ver con la mirada limpia. Yo, como otros muchos antes que yo, ya me las he quitado. Y tú siempre estarás a tiempo de hacerlo, si quieres.

Yo ya no participo en esta farsa. Sí tengo ideología, sí está definida, y no siempre coincide con clichés porque es la mía, por eso no quiero que nadie decida por mí. Y no, ninguno de los grupos que participa en esta quimera actual a la que los interesados llaman democracia, me representa, ni con sus actos, ni, aunque ocasionalmente pudieran representarme con su discurso, puedo creer ya en sus entes impersonales. Siempre me atreveré a hacer mío un proyecto ajeno, desde la individualidad, y sin encumbrar u otorgar poder a ideólogos o parásitos, porque quiero poder decidir, lo haga después o no, sobre cada materia que se presente a debate y me pudiera afectar.

La soberanía emana del pueblo, y todo lo que no tenga su origen y destino en esta pretensión quedará fuera de mi ámbito de interés. Ya no quiero más grupos y partidos plenipotenciarios. No quiero que nadie me represente nunca más. Y si no puedo evitarlo, al menos no le habré concedido mi conformidad y lo hará contra mi voluntad.

¿Por qué no nos hablas de ti? Es muy importante, quizá lo más importante: ¿Tú qué quieres? o si no lo sabes ¿Qué no quieres?

*Pulsa en esta imagen, y compártelo. Reclamemos ser políticamente adultos.

“Libre te quiero” de Agustín García Calvo

Posted: 02 Nov 2012 12:54 PM PDT

Iniciativa Debate Público

Libre te quiero – (Canciones y soliloquios, 1976)

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

Agustín García Calvo

“Sois la alegría de lo inesperado” – Sol (2011)

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