La verdadera crisis empieza ahora…

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Iniciativa Debate Público

Ignacio Escolar | Escolar.net | 10/10/2012

¿Cuál es la diferencia entre España y Portugal?: un año. Basta mirar al país vecino para adivinar el futuro que nos espera: más recortes, más paro, más dolor y más recesión. “La verdadera crisis empieza ahora”, me cuenta una directiva de una de las principales empresas del Ibex 35, que teme que este lustro de crisis que ya llevamos haya sido solo el aperitivo, que cree que es a partir de ahora cuando vamos a pasarlo realmente mal. Tiene bastante razón. Así lo han confirmado las nuevas previsiones del FMI, unos datos que dejan cinco pistas de lo que está por llegar.

1. Los Presupuestos son papel mojado. El FMI cree que la recesión del año próximo será casi tres veces mayor de lo que calcula el Gobierno: una caída del PIB del 1,3%, en vez del 0,5% que aparece en los Presupuestos Generales del Estado. Incluso si el Gobierno acertase y la recesión solo fuese del 0,5%, los ingresos previstos en las cuentas públicas para 2013 son extremadamente voluntaristas. Si además la recesión se agrava, como dice el FMI, esos ingresos dejan de ser optimistas para convertirse en un cuento de la lechera imposible de cumplir.

2. Los recortes van a ir a peor. Si se hunden los ingresos, el presidente Rajoy hará honor a su propia definición. “Voy a ser un presidente previsible”, nos contó, y previsiblemente pondrá de nuevo el cumplimiento del imposible déficit pactado con Europa por delante de todo lo demás. ¿Despedir a la mitad de los trabajadores interinos de la Administración? ¿Rebajar las pensiones? ¿Aumentar otra vez el IVA, o el IRPF, o un nuevo impuesto en la gasolina, o rebajar todos los salarios del país, incluso los privados? Todas estas medidas, hasta ahora inimaginables, ya están en marcha o en estudio en los demás países rescatados y en España pronto llegarán. Al igual que el primer Presupuesto del Gobierno Rajoy fue enmendado varias veces con nuevos recortes, el segundo será también podado sin piedad, en cuanto los gallegos y los vascos hayan terminado de votar.

3. Un nuevo rescate, de una forma u otra, llegará. Más allá del eufemismo con el que disfracen la realidad, el segundo rescate está al caer. El Gobierno recurrirá a una ayuda exterior que estará condicionada con una política interior: dinero a cambio de sacrificios. A eso juega Mariano Rajoy y eso pide también abiertamente la mayor parte de la comunidad internacional.

4. Alemania está por el rescate. Las objeciones que ahora pone el Gobierno alemán al rescate español responden a dos cosas: a una estrategia de negociación para endurecer las condiciones para España y a la necesidad de Angela Merkel de evitar pasar por el Parlamento alemán otro enorme rescate total. La coalición de la canciller alemana no está para muchas más tensiones: por eso es probable que Europa encuentre cualquier otra fórmula que haga más sencilla la digestión. Es una solución que también le gusta a Rajoy, tan interesado como Merkel –por otros motivos– en que no lo llamen rescate para evitar el oprobio personal de ser el presidente del Gobierno que firmó el gran fracaso nacional.

5. Y el FMI, también. El consejero financiero del FMI, el español José Viñals, lo ha dejado claro esta mañana en la SER: el fondo valoraría “positivamente” que España pida el rescate. Tampoco hacía falta. Con sus pronósticos, el FMI no le ha dejado al Gobierno otra opción. Cabe preguntarse si tanto negro pronóstico no es una profecía interesada: si el FMI no ha exagerado ese apocalipsis que dibuja para España precisamente para forzar un rescate que sin duda interesa a nuestros acreedores, pero que está por demostrar que sea bueno para el país.

Fuente: http://www.eldiario.es/escolar/verdadera-crisis-empieza-ahora_6_56754332.html

La verdadera crisis empieza ahora

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Apoyar protestas en la red podrá ser motivo de prisión… // Grupos del 15M se reúnen con diputados alemanes del partido de Merkel

 

Iniciativa Debate Público

Daniel Font Noguerol | Diagonal Periódico | Martes 9 de octubre de 2012. Número 182

Mano dura ante la respuesta ciudadana. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, hacía público hace pocos días el informe previo al anteproyecto de reforma del Código Penal. Entre sus puntos destaca la definición del delito de atentado, que incluye todos los supuestos de acometimiento, agresión, empleo de violencia o amenazas graves de violencia al agente, por lo que los cargos por “resistencia y atentado a la autoridad” serán todavía más habituales”, tal y como señala la Comisión de Legal del 15M. El informe aclara que delito de atentado “no se equipara con la resistencia pasiva, que, junto a la desobediencia, se mantiene penada con entre seis meses y un año de cárcel”. Hace escasos meses, el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, amenazaba con incluir la resistencia pasiva como atentado contra la autoridad. Finalmente el Gobierno ha dado marcha atrás en ese punto.

Por otro lado, el éxito de las convocatorias a manifestaciones vía redes sociales no ha pasado inadvertido. La reforma introduce como nuevo delito la difusión de mensajes que inciten a alteraciones del orden público. La pena será de entre tres meses y un año de cárcel, o bien será sancionada con multa. Ello conlleva que será punible el simple hecho de lanzar el mensaje, “al configurarse como un delito de peligro y no de resultado”, explica Maribel Mora Grande, coordinadora general de la Asociación Pro- Derechos Humanos de Andalucía (APDHA). Mora Grande considera que “estas medidas buscan criminalizar la respuesta social, pues prevén que, con los recortes sociales que está aplicando el Gobierno, pueda haber una gran respuesta social” y añade que “lo que quieren es evitar que la gente luche”.

Prisión permanente revisable

La reforma también plantea la imposición de la prisión permanente revisable, que, en palabras de Gallardón, tiene “plenamente encaje constitucional”, ya que no vulnera el principio de la reinserción y reeducación del reo. No lo ve así Mora Grande, quien afirma que, una vez condenado, “al preso deja de prestársele atención y pasa de ser el punto de mira a convertirse poco más que en escoria para la sociedad”, e indica que, “de hecho, ya existe la cadena perpetua y ahora se pretende que sea posible con un solo delito. Hasta ahora, por un lado, el límite de 40 años de cárcel no es absoluto y algunas personas acumulan varias condenas a cuyo conjunto total de penas no se les aplica dicho límite”.

La responsable de APDHA apunta que el Derecho Penal no es el único ni el más eficaz de los medios de prevención de los delitos, ni siquiera el más apropiado para proteger y reparar a las víctimas.

En 2010, España tenía 345 personas condenadas a más de 30 años de prisión, sin contar las condenas por delitos de terrorismo, mientras que otros países donde existe legalmente la cadena perpetua, como Inglaterra o Alemania, los presos no están más de 15 o 19 años en prisión, según la APDHA. La Asociación advierte que en los últimos años España ha aumentado las tasas de población penitenciaria, siendo el país con mayor tasa en Europa, pese a que es uno de los países más seguros del entorno.

PUNTOS ROJOS DE LA REFORMA DE GALLARDÓN

- ATENTADO AGRAVADO

Al delito de atentado a la autoridad se le aplicará un agravante si el reo utiliza objetos que conlleven peligro para la integridad física del agente.

- CUSTODIA

Esta nueva figura supondrá que, tras cumplir su pena, el condenado por delitos de especial gravedad pueda pasar hasta diez años más en prisión si el tribunal valora que aún es peligroso.

- ADIÓS A LAS FALTAS

Con la reforma, las faltas desaparecen del Código Civil, convirtiéndose en delitos leves o persiguiéndose por vía administrativa.

- DELITO DE HURTO

La falta de hurto, antes penada con multa de hasta dos meses y prisión de cuatro a 12 días, pasa a ser delito leve. Eso sí, el valor máximo de lo hurtado asciende de 400 a los mil euros.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Apoyar-protestas-en-la-red-podra.html

Apoyar protestas en la red podrá ser motivo de prisión

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Iniciativa Debate Público

Grupos del 15M se reúnen con diputados alemanes del partido de Merkel

Una delegación oficial del parlamento alemán mantendrá este jueves una reunión con grupos del 15M sobre la situación económica y social de España. Los diputados, entre los que se encuentran dos miembros del partido del gobierno de Angela Merkel, solicitaron hace tres semanas una cita con Democracia Real Ya, que tras mucho debate ha decidido aceptar el encuentro y ampliar la invitación a otros colectivos del 15-M.

Los seis diputados – dos de la CDU de Merkel, dos de los socialdemócratas SPD, uno del partido liberal y otra de los verdes – pertenecen a la comisión de Trabajo y Asuntos Sociales del Parlamento Alemán, que está de visita oficial en España. Los delegados alemanes escucharán las propuestas de colectivos como la Plataforma de afectados por la hipoteca, 15mPaRato, Auditoría Ciudadana de la Deuda, la coordinadora Anti-privatización de la Sanidad, Universidad Nómada o la comisión de Internacional de Acampada Barcelona, desde donde se han desplazado varios activistas específicamente para la reunión. La idea que tienen los organizadores es que la reunión sea meramente informativa pero que incluya una parte de debate en el que los diputados también plantearán sus dudas a los activistas.

Evidentemente, esto es una novedad para nosotros, un punto de inflexión“, nos cuenta Rafael Hernández, que a última hora de la tarde anda con los preparativos del encuentro con otros miembros de Democracia Real Ya Madrid. Hernández reconoce que “hay gente muy reticente, también dentro de DRY, a hablar con políticos, sean españoles o alemanes“. Una de las actitudes generales del 15-M en su eclosión fue la de no hablar con partidos políticos para evitar estrategias que pretendieran “abrazarles” o buscarles debilidades a través de la confrontación. Sin embargo, con el paso de los meses, muchas personas que militaban en organizaciones políticas y participaban en el 15-M han ejercido de bisagras en una relación que se ha ido abriendo, hasta el punto de que el 25-S varios partidos como Izquierda Unida o Equo se sintieron cómodos participando en la manifestación.

Y hay un gesto que para ellos pesa mucho: “Es curioso que el parlamento alemán nos pida una reunión mientras el Gobierno español nos está tratando casi como terroristas. Tu propio gobierno se niega a hablar contigo y sin embargo vienen de fuera a darnos una legitimidad para ser interlocutores sociales y un colectivo que conoce bien la realidad social“, explica Hernández. La foto del 15-M dialogando con los partidos conservadores y liberales de Alemania, artífices del modelo económico actual para salir de la crisis, se ve como una lección para el Gobierno. Haciendo analogías, la misma paradoja que ofrecía la reunión de los sindicatos con Merkel.

El encuentro se celebrará a puerta cerrada y en un lugar que Democracia Real Ya prefiere no hacer público para evitar problemas. “Como todo el 15-M, somos pacíficos y no queremos que un grupo de 20 personas se presente a intentar hacerle una encerrona a los diputados; sabemos que es algo delicado que genera debate y suspicacias“, nos dicen. Tras el mismo, diputados y activistas ofrecerán una rueda de prensa conjunta.

Todo comenzó con un correo electrónico desde la embajada alemana al buzón de DRY Madrid. La bola comenzó a rodar y los activistas han preparado intervenciones temáticas de 5 a 10 minutos para exponer problemas y soluciones alternativas, que además han plasmado en dossieres en español e inglés. Los diputados alemanes tendrán que escuchar, por ejemplo, que el impago de la deuda a sus bancos es clave para una salida justa de la crisis.

http://www.eldiario.es/politica/Varios-diputados-alemanes-partido-Merkel_0_56694790.html

La crisis de legitimidad del estado español: causas y consecuencias

 

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Vicenç Navarro | vnavarro.org | 10/10/2012

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 10 de octubre de 2012

Este artículo señala que estamos viendo en España , resultado de su crisis financiera y económica, las enormes insuficiencias del estado del bienestar y las grandes limitaciones de su democracia. Ambas realidades son consecuencia de la transición inmodélica de la dictadura a la democracia que cristalizó el dominio de las fuerzas conservadoras sobre el estado y que ha dificultado la corrección del enorme déficit social de España y el desarrollo del carácter plurinacional del país. Ello ha generado una pérdida de legitimidad del estado que está negando a la población española el derecho de realizar referéndums que permitan el rechazo de la ciudadanía a las políticas de austeridad que carecen de mandato popular así como en Catalunya que permitan escoger al pueblo catalán su propio futuro. La resistencia del estado a esta expresión de soberanía popular es profundamente antidemocrática, independientemente de que sea legal o no. Recurrir a la Constitución como fuente de autoridad es la excusa que se utiliza para continuar el dominio de las fuerzas conservadoras sobre el estado.

Cuando volví del exilio me encontré con un establishment profundamente conservador que gobernaba España, que estaba inmerso en una enorme complacencia, traducida en aquella famosa frase del presidente Aznar de que “España va bien”, a la cual se añadía la frase del entonces presidente Pujol (representante del establishment catalán), de que “Catalunya va incluso mejor”. Soy hombre de datos, y me paso la mayoría de mi trabajo mirando y analizando datos económicos, políticos y sociales de los países en los que vivo y de otros que asesoro. Y los datos que yo veía no mostraban ni que España estuviera bien ni que Catalunya estuviera mejor. En realidad, España iba mal y Catalunya iba incluso peor.

Ello motivó que escribiera el libro Bienestar Insuficiente, Democracia Incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país que, al recibir el Premio Anagrama de Ensayo, hizo que se conociera extensamente en círculos políticos y mediáticos de España. Recibí bastante abuso, sin embargo, no sólo, como era predecible, por parte de las derechas, sino también por parte de algunos protagonistas de la Transición de la dictadura a la democracia, que se consideraron personalmente molestos, pues en mi libro señalaba que este proceso de Transición, en lugar de ser modélico, había sido profundamente inmodélico, pues el producto que había producido –la democracia y el Estado del Bienestar- eran claramente limitados e insuficientes. La Transición había ocurrido bajo el dominio de las fuerzas conservadoras que controlaban el aparato del Estado y la mayoría de los medios. Y tales fuerzas continuaron teniendo una gran influencia en las instituciones, no sólo económicas y financieras, sino también políticas y mediáticas, lo cual explicaba el enorme retraso social de España (todavía hoy, treinta y cuatro años después, tiene el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15) y la no resolución del carácter plurinacional del Estado español (llegando incluso al extremo que se asignaba al Ejército bajo la dirección del Rey, la función de garantizar la unidad de España, transformando tal aparato del Estado en un aparato de seguridad interna).

He documentado extensamente las consecuencias negativas de tal dominio conservador sobre la España Social en mi libro, El Subdesarrollo social de España. Causas y Consecuencias. No hay lugar a duda que este subdesarrollo social se debe a este dominio conservador en las instituciones del Estado. La evidencia es abrumadora. Ni que decir tiene que la socialdemocracia española corrigió parte del retraso social de España, pero su vocación reformadora, activa en muchos sectores sociales, fue profundamente moderada en las áreas de política económica y fiscal. Y en la reforma del Estado, su federalismo se quedó a nivel narrativo, sin ningún intento de desarrollarlo.

Los hechos que están ocurriendo ahora en España demuestran la falta de sensibilidad social del Estado español y la nula evolución en el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado, tal como yo había predicho y denunciado en mis escritos a la vuelta del exilio. Hoy, a lo largo del territorio español, hay protestas día tras día en contra de las políticas de austeridad llevadas a cabo por el Estado español, que están empobreciendo todavía más a la España Social. Nunca antes desde la Transición se había visto tanta agitación social como ahora. Y en Catalunya, nunca antes el desapego de la mayoría de la población con el establishment español, basado en Madrid, había alcanzado niveles tan elevados. Las profundas crisis financieras y económicas han generado una profunda crisis política. Y todas ellas responden a la misma causa: el enorme dominio de las fuerzas conservadoras sobre el aparato del Estado.

La crisis de legitimidad de las instituciones del Estado

Estamos hoy viendo un creciente malestar, tanto en España como en Catalunya (donde se añade al tema social el tema nacional), que está cuestionando la viabilidad del sistema político fruto de la Transición. Como era de esperar, las fuerzas conservadoras, incluyendo las derechas (aunque también se incluyen voces importantes de las izquierdas), están tomando la Constitución (que sintetizó el desequilibrio de fuerzas durante la Transición) como el texto sagrado que hay que respetar. Es lógico que los movimientos de protesta anti-establishment consideren tal Constitución como una camisa de fuerza que obstaculiza los necesarios cambios que deben realizarse para resolver tanto el problema social como el problema nacional. Las encuestas señalan que la mayoría de la ciudadanía cuestiona la representatividad de las instituciones del Estado, percibiendo tal Estado como una componenda de las élites que dominan los dos partidos mayoritarios, influenciados por poderes financieros y económicos que están imponiendo políticas que nadie ha aprobado en el proceso electoral. De ahí su enorme crisis de legitimidad, que tales élites todavía no han percibido o entendido. Y es lógico y muestra de salud democrática que tales movimientos antiestablishments quieran cambios.

La oposición por parte de las élites gobernantes y de los grupos de presión a estos cambios (cambios que las encuestas muestran que son deseadas por la mayoría de la población) refleja una postura profundamente antidemocrática. Tal oposición también muestra la falta de credibilidad de los argumentos que se han estado utilizando por el establishment español, basado en Madrid, durante todos estos años. Solo hace unos meses se impusieron cambios de la Constitución, como el Pacto Fiscal (que prohíbe al Estado español tener déficit público) y que condenan al país a continuar a la cola de la Europa Social, sin que la ciudadanía haya tenido ninguna voz en tales medidas. Y todo ello se hizo porque el capital financiero (europeo y español) así lo dictó a tales élites gobernantes.

Y ahora, las mismas élites niegan que pueda tocarse la misma Constitución alertando que el Ejército pueda intervenir si se intenta hacer realidad lo que en teoría dicen que se acepta, la plurinacionalidad del Estado español. Si se considera a Catalunya como una nación (como la narrativa oficial insinúa, llamándola nacionalidad) ¿cómo puede entonces negarse al pueblo de una nación que se exprese sobre su propio futuro? La unión en un país tiene que basarse en un acto voluntario, no forzado. La unión actual está garantizada por la fuerza del mismo Ejército que muchos consideran heredero del golpista de 1936. ¿Cómo se puede defender esta situación, garantizada por las Fuerzas Armadas, según la cual éstas son las que deben defender tal unión? Se equivoca Jorge Martínez Reverte cuando en su artículo “No habrá más Cu-cuts”, El País (08.10.12), define a las Fuerzas Armadas como las continuadoras de aquellos sectores militares que en un momento histórico –dice él- defendieron la legalidad republicana. Todos los indicadores muestran lo contrario. Las amenazas procedentes de estamentos militares (sin ninguna corrección o sanción por parte del gobierno Rajoy) a los movimientos que piden el poder de decisión de la población en Catalunya, muestran que poco se ha cambiado de su prepotencia y nula sensibilidad democrática. Y esta vez, el golpe militar, si es que ocurriera, se presentaría en defensa de la Constitución que, en realidad, solidificó su dominio.

Creerse que la Constitución refleja la libre voluntad de los españoles es ignorar el deseo existente entre la población, en aquel periodo, de terminar con la dictadura, al coste que fuera. Pero las nuevas generaciones, educadas en un mayor nivel de exigencia democrática, no ven la Constitución y la estructura de poder que refleja, con los mismos ojos que sus antecesores. Éstos últimos, al votar la Constitución, mostraron su hartazgo con la dictadura. La agitación social actual a lo largo del territorio español, muestra hoy el hartazgo hacia el establishment español, basado en Madrid, y su Constitución, que perciben que no responde a sus necesidades.

Los indicadores de la insensibilidad democrática

Se me ha dicho miles de veces por los defensores de la Constitución, que el Rey, jefe de las Fuerzas Armadas, está sujeto al mandato popular. Si ello fuera así, ¿por qué entonces se amenaza con la intervención militar, tal como se afirma cuando se subraya con toda contundencia que Catalunya nunca podría conseguir su independencia? Algunas voces (algunas sutiles, otras bien claras), están amenazando con la utilización de la fuerza. No soy independentista, pero como demócrata defenderé siempre el derecho de la población que vive y trabaja en Catalunya de decidir, incluso para alcanzar su independencia. Si el pueblo catalán votara en unas elecciones democráticas (que deberían incluir la defensa de todas las opciones en sus medios públicos, lo cual no está ocurriendo ahora) con amplia mayoría, por su independencia, oponerse a ello por la fuerza sería un golpe antidemocrático, se hiciera como se hiciera, incluso si se hiciera legalmente. La ley refleja y sintetiza siempre unas relaciones de poder. Y estas relaciones pueden y deben cuestionarse si son antidemocráticas.

El miedo a la democracia explica la oposición, también antidemocrática, de que haya un referéndum en que la población catalana escoja su destino (o que haya un referéndum en España para que se permita a la población que diga su parecer sobre las políticas llevadas a cabo por el gobierno central -o por la Generalitat de Catalunya- sin que tuvieran el mandato para que las hicieran). Yo intentaré convencer a mis compatriotas catalanes que no voten por la independencia (aunque tengo que admitir que la continua resistencia a tener este referéndum por parte de las izquierdas españolas, está debilitando mi compromiso a adoptar tal postura). ¿Cómo puede el establishment español, basado en Madrid, acusar de victimismo a las fuerzas políticas catalanas cuando se les niega el poder de decisión, como consta, entre estos hechos, en la referencia a las Fuerzas Armadas como garantes de tal unión? ¿Es que no se acuerdan de que las Fuerzas Armadas fueron las que brutalmente ocuparon Catalunya, prohibiendo la expresión de su identidad? Deben darse cuenta de que la resistencia a que la población catalana exprese su deseo la está radicalizando. Si se hubiera aprobado el Estatuto aprobado por el Parlament de Catalunya no estaríamos ahora donde estamos. Si continúa negándose ahora el referéndum, serán ellos los responsables de unos años de enormes tensiones.

Dos últimas observaciones. Durante años y años, el Sr. José Bono fue uno de los personajes del establishment español, basado en Madrid, que constantemente se opuso a las peticiones catalanas de que se corrigieran las injusticias que el Estado español estaba perpetrando contra Catalunya. El Sr. Bono continuamente desmereció y trivializó tales peticiones definiéndolas como fruto del “victimismo” que caracterizaba –decía él- al nacionalismo catalán (olvidando, por cierto, que eran las izquierdas catalanas las que con mayor contundencia hicieron tales peticiones). Y como el Sr. Bono, miles y miles de voces del establishment español. Pues bien, ahora, por fin, el Sr. Bono ha admitido que estaba él equivocado. En sus memorias señala que fue un error el establecimiento del “café para todos”, pues “era legítima y justa la demanda de los catalanes”. Por mera coherencia, sería necesario que el Sr. Bono, que es profundamente católico, pidiera perdón por haber contribuido tanto a crear en España una imagen falsa de Catalunya.

La otra observación es a los movimientos de protesta, tanto en Catalunya como en España. A los primeros, de carácter independentista, les aconsejaría que se dieran cuenta de que su hartazgo hacia el establishment español, basado en Madrid, es ampliamente compartido en España. Y aunque las soluciones son distintas, comparten intereses y objetivos con las protestas españolas, por lo que sería un enorme error caer en antagonismos, pues estos movimientos españoles –la génesis de una nueva España- serán de una enorme importancia para el futuro de Catalunya. Sin complicidades con fuerzas españolas, su labor será mucho más difícil. De ahí que deberían denunciar los insultos a la población española, como los presentes en el artículo del dirigente independentista Alfons López Tena, escrito en Público (“El rey felón”, 19.10.2012), que ofendía a la población española, expresando, además, una enorme ignorancia. Acusó nada menos que al presidente de la República Española Manuel Azaña de haber dicho que a Barcelona se la tenía que bombardear cada cincuenta años. En realidad, fue el General Espartero el autor de la frase que López Tena maliciosamente atribuye al presidente Azaña, el cual precisamente criticó al general Espartero por tal declaración. Tal personaje ignora que Manuel Azaña, presidente de la República, defendió la autodeterminación del pueblo catalán. Y es más, añadió que en caso de que fuera la decisión de separarse de España, él deseaba que continuaran los dos Estados siendo amigos y valorando su pasado común. El comportamiento de este personaje, López Tena (la caverna catalana, es la más semejante que existe a la caverna española), debería denunciarse, y especialmente, por los propios independentistas, pues tienen que darse cuenta de que con españoles como Azaña, Catalunya no habría tenido tantos problemas como ha tenido. Catalunya necesita aliados, que existen en España, en contra de lo que, manipuladamente, se está informando y afirmando en Catalunya en sectores independentistas. Todos los que queremos cambiar Catalunya y España necesitamos aunar nuestros esfuerzos, pues sin la mayoría de la población, a los dos lados del Ebro, no se podrá cambiar lo que se tenía que haber cambiado en el momento de la Transición.

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Fuente: http://www.vnavarro.org/?p=7925

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