Ligera crónica personal de un 4 de octubre

 


Iniciativa Debate Público

Paco Bello | Iniciativa Debate | 5/10/2012

Tras el trajín al que ya me voy acostumbrando, ayer encarábamos el día (junto a nuestros amigos), contando con la previsible última toma de la secuencia que dará forma a una película muy ambiciosa.

Viaje a Albacete el 3, y salida desde Albacete a Madrid el 4 para llegar a tiempo a la Audiencia Nacional.

Tras un trayecto pesado porque había sueño pendiente (la noche anterior no pudimos descansar demasiado), llegamos apretados de tiempo, así que para poder ser puntuales paramos el coche en medio de la calle justo en la puerta del juzgado tanto para cambiar de conductor como para apearnos los interesados. Y esto dio pie a una situación divertida, pues entre la presencia de un montón de cámaras y periodistas, y la tensión de los encargados de seguridad (entre los que se encontraba un policía secreta malcarado y extraordinariamente maleducado), parecía que lo que allí se estaba dando era una situación de auténtico riesgo de atentado con armas de destrucción masiva (llevábamos boli y papel, eso es cierto, y si me llegan a inspeccionar un poco más tarde, hasta el libro que me regaló Agustín, el buen amigo de nuestro compañero Joan Anton).

El caso que entre voces y reproches, y después de tantas prisas, cuando entramos en la Audiencia comprobamos que éramos los primeros. No pasó ni un minuto, hasta que empecé a ver que se armaba alboroto. Se debía a que llegaban los imputados de la Coordinadora, que venían bien acompañados por un grupo de unas 50 personas que debieron esperar en la esquina de Paseo del Prado. De la auténtica promotora del evento, la plataforma ¡En Pie! Solo estaba Antonio López, que prefirió no declarar por objeción, y se quedó en la calle, y un servidor, que sin ser oficialmente miembro, sí he sido adoptado a título “honorífico” (de lo cual me siento honrado).

Tras cruzar los preceptivos controles de seguridad, accedimos a un destartalado descansillo en la segunda planta (están de traslado), donde los imputados pudimos saludarnos y charlar un rato intercambiando opiniones y bromas.

Todo fue bastante rápido. Primero tras volver a identificarnos, pasaron todos los abogados y tras ellos, uno a uno, todos los imputados. Me tocó ser el último, aunque como nos recordó con muy buen humor la funcionaria que nos iba llamando, era según nos tenía apuntados y no con ninguna otra intención. En la sala donde prestábamos declaración, estaban los ya mencionados abogados y tras una mesa grande el juez, y a su izquierda el fiscal (uno de los responsables de este desaguisado).

La cosa fue breve. Tras tomar asiento frente a Santiago Pedraz, este, con un tono rutinario pero amable, te informaba de que se iba a grabar lo dicho, y el porqué estabas allí. Después de una única cuestión, que resumida es esta: ¿Pretendías alterar el normal funcionamiento de la sesión parlamentaria? la cosa tocaba a su fin. La respuesta, hay que decirlo, fue muy similar en casi todos los casos: “pretendía ejercer un derecho fundamental como es el de reunión y manifestación, nada más”. Y digo entre casi todos, porque Doris Benegas, tan elegante y encantadora como firme, hizo callar al fiscal con una declaración para enmarcar (en cuanto esté disponible, tenemos su permiso para publicarla).

Tanto lío para un minuto (tampoco daba para más la chapuza que le presentaron al juez).Vuelta al descansillo, y a esperar la resolución que nos habían comunicado que nos ofrecerían de inmediato.

Decía que fui el último en entrar y por tanto en salir del despacho del juez, pero también el primero en querer fumar (tengo todos los vicios). Así que junto con Jesús (gran amigo, y abogado de Antonio López), bajamos para salir del edificio y poder encender ese ansiado pitillo. El encargado de seguridad estimó que no era conveniente, así que para que pudiéramos hacerlo, nos recomendó una alternativa. Y bendita sea porque pudimos compartir unos minutos con varios policías en un lugar apartado, y no tiene precio.

Ya habíamos notado la amabilidad con la que nos trataban (puede que sea norma de la casa), pero fue muy grato saber que están tan hartos como nosotros, aunque ellos no puedan manifestarlo públicamente. Y también que están muy informados, y que (con los que pudimos hablar) tienen un criterio bien fundado.

Desde luego no hablamos de los antidisturbios, sino de policías nacionales comunes sin grandes cargos. Y por lo que pudimos pulsar, su descontento es equivalente al del resto de la población, pues a fin de cuentas, ellos son también “nosotros”.

Y poco más. Porque 20 minutos después, nos entregaron copia del Auto con el archivo del caso. Tras echarle un vistazo rápido, me encuentro con esto en la segunda página:

Pulsa para ampliar

Entre la risa y la vergüenza ajena por la imaginación de ciertos departamentos de policía (mejor dejad las novelas), lo guardé, pues carecía ya de sentido.

Con esto, nos felicitamos mutuamente y procedimos a salir. Fuera seguían los periodistas buscando la foto y las declaraciones al son de una de las performances habituales del 15-M coreando eslóganes.

El auto del juez Pedraz sobre el 25S dice que la clase política está en “decadencia” Ver vídeoEl auto del juez Pedraz sobre el 25S dice que la clase política está en

Los compañeros ex-imputados se dirigieron primero a los periodistas y tras esto bajaron la calle Prim para reunirse con la gente que los esperaba. En mi caso, preferí buscar a Antonio, y quedarme al margen de estas aventuras, porque tras muchas dudas, decidí no decir nada por otro medio que no fuera el nuestro o cualquiera de los medios independientes que así lo desearan.

Tras encontrarlo y darle un abrazo, nos sentamos junto a Chus y Belén en una terraza a tomarnos una buena cervecita (como anécdota resultó ser la terraza de Café Gijón y nos clavaron 6,10 euros por cada una). Allí acudió Ignacio, mi hermano de alma que no de sangre, y Joan Anton, al que pude darle no uno, sino muchos “úrsidos”. Y junto a ellos, Agustín, amigo del “capita” y ahora también mío. En tan buena compañía, acabamos de comentar lo sucedido, y de hacer unas llamadas de rigor.

Solo nos quedaba una cosa pendiente…

La Decana de Iniciativa Debate que lo ha pasado muy mal estos días, no podía quedarse sin recibir a sus “chicos”, así que nos fuimos a visitar a la más combativa de las huestes iniciativescas.

Solo estuvimos cinco minutos, pero fue suficiente para ver lo joven y guapa que se conserva nuestra querida amiga, comentar cuatro cositas, y hacernos alguna foto (Aurora, aún me debes la tuya que seguro que se verá bien):

De izquierda a derecha: Paco, Aurora, Antonio, Joan, y Chus

Con esta sensación tan agradable, tocaba volver cada uno a su redil, y así lo hicimos.

Ahora ya estamos otra vez descansados y la lucha continúa a partir de hoy como si nada hubiera ocurrido. Y serán muchos frentes los que hay que abrir, y algunos los que hay que seguir. Esperamos contar con tod@s vosotr@s para poder hacerlo, y que esta bola de nieve siga creciendo. Así que ahora a trabajar, porque el horizonte se presenta, además de improrrogable, cuanto menos, muy interesante.

Gracias a tod@s por el reconfortante apoyo y todas las muestras de solidaridad que he recibido. Eso me lo he guardado en un rincón especial a prueba de bárbaros.

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