El test de estrés a la banca española destapa un agujero negro de 59.000 millones de euros

 

 

Iniciativa Debate Público

Giles Tremlett | The Guardian | 28.9.2012

El informe señala a siete bancos que necesitarán un rescate para cubrir los préstamos tóxicos concedidos a los promotores durante el boom inmobiliario.

Los bancos españoles tienen que tapar un agujero de más de 59.000 millones en sus balances provocado por el pinchazo de los préstamos de alto riesgo concedidos a los promotores inmobiliarios durante los años del boom en España, que los ha inundado de activos tóxicos.

El Gobierno español y su Banco Central hicieron público este viernes los resultados de un informe independiente encargado para averiguar el alcance de los daños e identificar a aquellos bancos que necesitarán ser rescatados con los fondos de rescate de la Eurozona.

El informe, basado en los test de estrés que ha llevado a cabo la consultora Oliver Wyman señala a siete bancos que con seguridad necesitarán dinero del rescate o deberán ampliar capital por su cuenta antes de mediados del año que viene. [Las entidades que no han superado el test para el «escenario más adverso» son: Ibercaja+Caja3+Liberbank (2.100 millones de euros), Mare Nostrum (2.208), Banco Popular (3.223), Banco de Valencia (3.462), NCG Banco (7.176), Catalunya Banc (10.825) y Bankia-BFA (24.743), según el Informe de «Oliver Wyman S.L. y sus asociados (Oliver Wyman)» publicado en inglés por el Banco de España. N. del T.]

El secretario de Estado de Economía español, Fernando Jiménez Latorre, estimó que, en su totalidad, los bancos españoles acabarán necesitando cerca de 40.000 de los 100.000 millones que se les ofrecieron como rescate para cubrir los créditos incobrables y añadió que esto marca el principio del fin de la crisis bancaria del país.

«Con este proceso se cubrirán todas las necesidades de recapitalización y reestructuración», dijo. «Todas las dudas deberían quedar despejadas».

Pero los mercados seguían nerviosos ayer, entre los rumores de que la calificación de la deuda española podría ser rebajada al nivel de bono basura tras el cierre del mercado. El índice francés cayó un 1,5%, mientras el índice alemán perdió un 0,7% y el norteamericano un 0,8%. La Bolsa de Londres cerró con unas pérdidas del 0,3%.

Bankia, la cuarta entidad bancaria de España, encabezaba la lista con un agujero en sus necesidades de capital estimado en 24.700 millones de euros. Catalunya Banc necesitará otros 10.800 millones. En todos los casos, el agujero representa el montante de capital extra que el banco necesitaría para sobrevivir a un desplome de la economía española, ya seriamente afectada por la recesión.

Bankia, creada a partir de la fusión de media docena de cajas de ahorros con dificultades, es una de las varias entidades que también vendieron a sus propios clientes participaciones preferentes, con lo que ahora son cientos de miles de pequeños inversores los que tienen que asumir pérdidas.

Las autoridades de la Eurozona han dejado claro que el dinero del rescate no cubrirá la totalidad del agujero de 59.000 millones, y que una parte deberá ser cubierta por los accionistas con participaciones preferentes asumiendo pérdidas.

Eso enfurecerá a los pequeños inversores, muchos de los cuales se quejan de que los directores de oficina que les llamaron para ofrecerles las acciones se las vendieron sin explicarles lo que eran y asegurándoles que eran tan seguras como un depósito ordinario.

Algunos pusieron los ahorros de su vida en estas participaciones preferentes, y en los juzgados hay miles de denuncias que acusan a los bancos de haberles estafado en la compra. El vicegobernador del Banco Central, Fernando Restoy, dijo que las pérdidas para los accionistas se decidirían banco a banco.

El viernes, un juez instructor de Madrid, Javier Gómez Bermúdez, solicitó al Banco de España información acerca del comportamiento de los altos ejecutivos de otro de los bancos quebrados, la Caja de Ahorros del Mediterráneo, que ya ha sido saneada y vendida. [La CAM fue nacionalizada en julio de 2011 y vendida meses más tarde, en diciembre, al Grupo Banco Sabadell, por 1 euro (sic), tras haberle costado casi 6.000 millones de euros a los contribuyentes. N. del T.]

El juez Bermúdez quiere que el banco le diga si los altos ejecutivos dijeron la verdad sobre el valor de los activos tóxicos que habían acumulado, así como información sobre cómo se les habían pagado sus retribuciones. También quiere saber si los auditores deberían haber descubierto los problemas antes de que el banco quebrara.

El informe de Oliver Wyman aprueba a la mayoría de los grandes bancos del país, al decir que Santander, BBVA, Caixabank, Sabadell y otros tres bancos no necesitarán ayuda. [Kutxabank, Bankinter y Unicaja. N. del T.]

La cifra de 59.000 millones de euros es el límite máximo del montante que los bancos necesitarían tomar del fondo de rescate. Dos fusiones entre los bancos afectados podrían rebajar la cifra a 54.000 millones, de los que 44.000 corresponden a bancos que ya han sido nacionalizados.

Como parte de los términos del rescate, los bancos que reciban dinero deberán transferir sus activos tóxicos a un “banco malo”, que pagará unos precios claramente por debajo del valor reflejado en sus balances.

El “banco malo” se deshará de ellos cuando el mercado inmobiliario se recupere, algo que puede llevar unos quince años.

Con sus bancos ahora sólidamente colocados en la senda de la recapitalización, está ampliamente asumido que el Gobierno español pedirá a la Eurozona un rescate para sí mismo.

Se espera que la agencia de calificación Moody’s emita en breve una evaluación sobre el valor de la deuda española, y preocupa que esta agencia pueda rebajar la deuda del Gobierno español al nivel de bono basura.

Craig Erlam, analista de mercados en Alpari, avisa de que esto podría «provocar pánico» entre los tenedores de deuda española. «El lado positivo es que esto podría acelerar la solicitud de rescate”, dijo.

Fuente [ENG]: The Guardian

Traducción: Iniciativa Debate

Imagen de portada: Nota de prensa publicada por el Banco de España

El test de estrés a la banca española destapa un agujero negro de 59.000 millones de euros

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