De patrias y banderas (II). Norte y Sur

 

Iniciativa Debate Público

Paco Bello | Iniciativa Debate | 14/09/2012

“Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad”. Arthur Schopenhauer

Al hilo del aforismo de uno de mis filósofos de cabecera, voy a seguir con este asunto de las patrias y las banderas, pero desplazándome al norte de Europa, a ver si entre todos somos capaces de ilustrar esas incongruencias implícitas en estas absurdas generalizaciones que ya critiqué en el anterior texto. Y voy a empezar casi por el final.

Es muy común, cuando uno viaja al norte de Europa (no así a otros lugares), el sentirse mucho más patriota, si no por convicción, sí involuntariamente. No importa que hables bien su idioma, no importa que seas vasco, catalán, andaluz, o gallego: eres un español. No importa que seas de Macedonia o de Creta: eres un griego. O portugués, o Italiano, o rumano, o bosnio. Y en el momento que te salgas de los círculos VIP, donde no existen las patrias ni los prejuicios de ese tipo (es lo que tiene esa gente, que únicamente tiene un dios y una bandera), te darás cuenta de que lo eres.

No es sencillo abstraerse al sentimiento. Tienes que bajar a los infiernos para no acabar convirtiéndote en un hooligan, y recuperar de su biblioteca aquello que te recuerda que lo que mueve a aquellos que te lo hacen sentir (de una u otra forma), es la ignorancia, igual que lo que aquí hace que se lo hagamos sentir a otros. En base a esto, pero puestos a generalizar injustamente, son si cabe más tontos que los “sureños”.

Y ¿por qué son más tontos?

Primero, porque creen que en el sur son todos unos vagos y unos juerguistas.

Y, otra vez ya puestos, estaría bien hablar de si no confunden vago con “insumiso o rebelde” en unos pocos casos, o con “desencantado o frustrado” en otros. Estaría bien valorar si (generalizando por joder), su moral calvinista, esa que pone el esfuerzo y el sacrificio como valores de altar, no es haber caído en la trampa de unos líderes (los suyos) que llevan 500 años tronchándose de ellos mientras se rascan el cogote.

Yo he conocido a muy pocos “españoles vagos”, pero sí he conocido a mucha gente descontenta y hastiada porque su trabajo no le llenaba, y porque veía que habiendo tenido que aceptar por necesidad una vida de rutina difícilmente asumible por naturaleza, tampoco era feliz, ni se alcanzaba ningún objetivo común o particular, o que pudiera ilusionarle. Por eso tantas personas han hecho sacrificios por dotar a sus hijos de unos estudios que permitieran no reproducir sus propias vidas, sin acabar de entender que no era un problema de educación y preparación, ni de títulos o méritos, sino de clases.

También he conocido a mucha gente que disfrutaba con su oficio (normalmente autónomos), por duro que pudiera parecer a otros, y que hacía el doble de horas que un holandés o un alemán, y con mayor calidad o productividad, por una tercera parte de lo que aquellos perciben, y sin embargo, con una sonrisa de satisfacción y una vida plena.

Lo de “vago” es un concepto que solo en el norte pueden entender bien (gracias a esos 500 años de “cultura”. A.K.A. conductualismo). Lo de alienados y lo de amargados, también sería fácil de entender desde la cultura del sur hacia los del norte, porque aquí no se ha llegado a sus niveles de asunción, pero se está en ello.

El fin del ser humano debiera ser (como estaba previsto), minimizar el esfuerzo dedicado a proporcionar lo imprescindible para una sociedad (que es lo que debiera merecer la definición de “trabajo”). Hasta según las previsiones de Keynes en los años 20 del siglo pasado, hoy debiéramos estar “trabajando” no más de 18 horas semanales. Y no se equivocaba. Hoy se podría lograr incluso con menos. Pero, claro está, para eso, debiera existir, o una sociedad suficientemente informada, o unos administradores con voluntad de ello.

Segundo. Porque creen que desde el Sur se les está robando. Y porque culpan a los “pueblos”, y no a los responsables.

Es fácil otra vez generalizando; esgrimir el argumento de que al final, los pueblos son los responsables de tener los administradores que tienen. Y estoy de acuerdo, totalmente de acuerdo.

Y como estoy tan de acuerdo, habría que recordarle a esas personas que creen que la gente del Sur ha vivido por encima de sus posibilidades, y que todos son responsables de estar “robándoles” por tener los gobiernos que tienen, que:

Para empezar, aquí casi nadie ha vivido por encima de sus posibilidades, todo lo contrario. Que si ellos duplican generalmente los salarios del sur, es porque desde el norte y con la connivencia de los administradores de estas zonas de “sol y alegría”, se permitió que se desmantelase la industria, la pesca, la minería, la siderurgia, y la agricultura a base de subvenciones envenenadas y acuerdos inaceptables. Y que se hizo para que el sur no fuera competencia para el norte. Pero eso es responsabilidad de los “pueblos”, vale, es verdad.

Por tanto, es también su responsabilidad y debieran ser conscientes de lo que está ocurriendo en este momento en sus “países”. Y de cómo sus gobernantes, no solo se estarán partiendo de risa por lo abnegados que son, sino también por lo gilipollas. Y que no se me enfaden que se lo explico.

Vamos con la responsabilidad, y poniendo como ejemplo al caso español.

Lo primero que debieran saber, es que ellos que son tan listos, no exigieron medidas de control a la banca. Debieran saber que, la banca de sus países estuvo prestando cantidades ingentes a la banca española, y sabiendo que ese dinero estaba destinado a un sector claramente sobredimensionado, como sin duda fue el de la construcción en España. Debieran saber que desde esas entidades, no se prestaba por altruismo, sino porque era un gran negocio. Debieran saber que sin el concurso de esa banca, difícilmente se hubiera llegado al grado de desproporción de esa burbuja. Debieran saber que esos banqueros sabían a lo que jugaban y estaban encantados de hacerlo así.

Pero ya puestos, lo que debieran saber ahora, es que todo lo que les están “robando” en este momento, tiene como destino final cubrir las deudas que la banca “española” tiene con sus queridos compatriotas banqueros. Y debieran saber, que a los españoles no solo no les llega un duro, sino que quedan endeudados por generaciones, y además, perdiendo unos derechos ganados a base de sangre. Debieran saber que entre banqueros de cualquier nacionalidad no hay rencillas, ni mucho menos.

Debieran saber que, al final, pagamos siempre los de abajo, tanto ellos como nosotros. Debieran saber que se siguen socializando las pérdidas y privatizando los beneficios. Debieran saber que se crean patriotismos para seguir utilizando al “pueblo”. Debieran saber que su mundo y el nuestro, está dirigido por unos hijos de puta (sin connotaciones “profesionales”, es solo una expresión). Y debieran saber muchas más cosas, como aquí. Pero ya las aprenderán, y si no ellos, sus hijos o nietos, porque llegará el día en que no podremos girar la cabeza.

Entretanto, los que no tenemos patria, ni aquí ni allí, y no culpabilizamos a grupos indefinidos de nuestras desgracias (estas sí muy reales), seguiremos peleando por apuntar a los verdaderos responsables. Esos sí, perfectamente definibles y localizables.

“Nunca se tendrá un mundo tranquilo hasta que se extirpe el patriotismo en la raza humana.” George Bernard Shaw

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