Carta de un ciudadano indignado al Presidente Rajoy

 

Iniciativa Debate Público

Apoyo Ciudadano al 25S

Un ciudadano nos remite su indignación contra el Gobierno, copiamos textualmente.

“Señor Presidente del Gobierno:

Usted y su gobierno nos machacan continuamente con la idea de que no hay alternativa; que no se puede hacer otra cosa más que las medidas que están tomando “muy a su pesar”, pero niego la mayor. Estos recortes y subidas de impuestos son ideológicos y responden a una doctrina, el neoliberalismo, que ha demostrado sobradamente ser nefasta para los países donde se ha implantado y para la mayoría de sus ciudadanos y sólo positiva para las élites pudientes de la sociedad, que son quienes, con este sistema, pueden acaparar el capital y el poder en sus manos. Evidentemente, son esas élites a quienes auténticamente ustedes representan y, por supuesto, no es en absoluto cierto que no se puedan hacer otras cosas.

Podríamos acudir a las hemerotecas y recordar cuántas veces repitieron usted y los suyos que no tocarían la sanidad, que no pondrían copago, que no tocarían lo sueldos de los funcionarios, que no subirían el IVA, que en seguida se pondrían a crear empleo (3,5 millones nada menos,según alguno), que bajarían impuestos, que no darían ni un duro a la banca, que llamarían al pan pan y al vino vino (palabras textuales), ya vemos cuánto les cuesta reconocer el rescate. ¿Seguimos?

Evidentemente usted, señor presidente, durante la campaña electoral trató de mojarse lo mínimo posible usando un lenguaje muchas veces críptico, cargado de obviedades y sin contenido alguno, para esconder lo que muchos sabíamos que haría. Es muy ruin aprovecharse de la ingenuidad de mucha gente, de su desesperación por mejorar su situación, para captar su voto y a continuación hacer exactamente lo contrario de lo que se les vendió. Pero hablemos claro y le voy a dar unas cuantas ideas originales sobre cosas que usted podría hacer y no hace.

¿Acaso su Gobierno no puede, si quiere, incrementar el control sobre empresas distribuidoras de servicios como Endesa, Telefónica o Repsol y dedicar sus beneficios, que ahora se reparten accionistas y directivos en forma de dividendos y suculentos bonus, a generar empleo y mejorar las condiciones de los trabajadores para recuperar el consumo interno y con él la economía? Lo digo porque, igual que su partido las privatizó regalándolas a sus amiguetes para que se forraran con ellas despidiendo personal y encareciendo y empeorando los servicios, podría recuperar esas empresas y revertir el daño hecho al país además de recuperar unos ingresos nada despreciables. Sus ciudadanos se lo agradecerían.

¿Acaso no se puede recuperar el IVA del 33% a los artículos de lujo? No veo por qué un yate o un Rolex tienen que tributar igual que unos lápices o unas libretas para escolares. [1] [2]

¿Acaso no se puede recuperar el impuesto de sucesiones en todo el territorio? Que sea con un mínimo exento para que sobre todo lo paguen las grandes herencias. [1]

¿Es posible hacer que las comunidades de Madrid, Valencia y Baleares, gobernadas todas por su partido dejen de condonar el impuesto de patrimonio? Por su culpa se dejan de ingresar 500 millones. ¿Podrían reformarlo hacia un auténtico impuesto a las fortunas y no eliminarlo como tienen previsto hacer? [1] [2] [3]

¿Acaso no se puede rescatar a los hipotecados afectados por los desahucios con un plan de rescate a la medida de las circunstancias que al mismo tiempo cree un parque de vivienda oficial con muchas de las viviendas en posesión de los bancos y especialmente con aquellas al borde del desahucio?

¿Acaso no se pueden retirar las subvenciones y beneficios a la iglesia católica y los toros? Ya que hay que recortar, recortemos de lo prescindible. [1] [2]

¿Acaso no pueden paralizar las obras del AVE, ni que sea temporalmente?

¿Acaso no se pueden eliminar las diputaciones provinciales? ¿Por qué se empeñan pues en seguir reforzando sus competencias?

¿Acaso no se pueden eliminar de la circulación los billetes de 100, 200 y 500 euros para hacer aflorar una buena parte del dinero negro y de la economía sumergida? [1]

¿Acaso no se pueden añadir algunos tramos más en el IRPF de las rentas del ahorro? Las que pagan los rentistas con grandes fortunas y cuantiosas propiedades. O porque no también un tramo del 35% para el impuesto de sociedades para las facturaciones que superen el millón de euros. Solo con esa medida Hacienda cifra la ganancia en 14.000 millones. [1] [2]

¿Acaso no pueden introducir un impuesto a las transacciones financieras? Más que nada para acabar con la especulación y de paso sacar unos cuantos millones de manos de quienes no los necesitan: bancos y grandes fortunas. 5.000 millones cuantifican en Hacienda. [1]

¿Acaso no pueden incrementar la plantilla de inspectores de hacienda e incrementar la lucha contra el fraude? Se lo digo porque estamos a la cola de Europa en inspectores por habitante. Si lográsemos reducir el fraude en un 50% para ponernos en la media europea serían 20.000 millones.

¿Acaso no se puede regular la venta de drogas blandas y la prostitución para poder aplicar impuestos especiales también a dichos sectores ahora en manos de las mafias? Reduciríamos la economía sumergida y nos ahorraríamos también una porción no desdeñable del gasto policial y carcelario.

¿Acaso no pueden liquidar la deuda contraída con hacienda por parte de los equipos de fútbol? Son unos 750 millones.

¿Acaso no puede el Estado dejar de alargar la edad de jubilación y las jornadas laborales, hacer lo contrario, reducir la jubilación, acortar las jornadas laborales y fomentar con ello una mayor contratación que reduzca el paro en lo posible?

¿Acaso no pueden nacionalizar la banca, al menos parcialmante, y crear una banca pública con la que evitar de raíz los problemas de financiación del Estado?

¿No pueden crear un fondo público de pensiones y algún tipo de bonos de ahorro para minoristas acabando así con el negocio suculento que suponen los fondos de pensiones para la banca privada a la vez que se financia el Estado y recuperar con dichos fondos el control de las empresas públicas privatizadas?

¿Pueden dejar de insistir en la vía de la austeridad? ¿Por qué reduce las cotizaciones a la Seguridad Social que pagan las empresas sabiendo que eso implicará tener que recortar las pensiones? ¿Por qué amnistía fiscalmente a los defraudadores para que paguen sólo el 10% del capital no declarado? ¿Por qué ahora nos viene con querer privatizar RENFE? ¿Es que no han vendido y troceado ya suficientemente el país? ¿No ve que este sistema económico no sirve y está impidiendo la salida de la crisis? ¿Cuando se van a dar cuenta de que es el sistema lo que falla y que ha de cambiarse por otro más social y más justo con las personas y con el medio ambiente? Hay montones de economistas y científicos haciendo cola para empezar a asesorarles en sistemas de gestión y planificación alternativos a los actuales. ¿Por qué ustedes, señores políticos, se empeñan en hacer caso a los más neoliberales que no han acertado ni acertarán jamás? Auténticos gurús del desastre económico. Los mismos “expertos” que aconsejaron fatalmente a los países latinoamericanos en su momento y que también aconsejaban a Felipe, Aznar, Zapatero y ahora a usted señor Rajoy. ¿Pueden irse ustedes ya y dejar paso a una auténtica ciencia económica que mire por las personas y por el planeta y no por el bolsillo de las mismas familias herederas del franquismo que jamás hicieron la transición? ¿Pueden dejar de robar el país por enésima vez?

Hay formas más eficientes de repartir los recursos. Señor Rajoy, puede usted mirar los gráficos de las economías nórdicas y el porqué de su éxito. En contraste, Reagan y Thatcher dejaron sus respectivos países hechos un desastre en términos de igualdad y justicia social. Es un hecho que, en igualdad de condiciones, los países con mejor distribución de la riqueza tiene un PIB más elevado. Por aquello de la utilidad marginal. Porque cuando se tiene mucho dinero, ese dinero es más improductivo, ya que se revierte en menor proporción a la economía real y mucho más al atesoramiento y la especulación.

Ustedes, bajando el peso del sector público, manteniendo baja la presión fiscal en las clases adineradas y manteniendo e incrementando si pueden la desregulación económica, nos van a llevar pronto por el mismo camino.

Mire, las economías nórdicas tienen un sector público que ronda el 30% de su PIB o incluso más y más empleados públicos por habitante que nadie, mientras que nosotros estamos a años luz de sus cifras. Aun así, se sigue diciendo que tenemos demasiado empleo público cuando precisamente estamos a la cola en este aspecto[1]. Esos mismos países tienen una presión fiscal elevada y muy progresiva, pero sus ciudadanos no soportan un mayor esfuerzo fiscal, pues este último está bien distribuido y no carga todo el peso en las clases medias, como en nuestro caso. Tienen, además, unas políticas claras de defensa de los productos elaborados en su país.

Aquí, sin apenas sector público que amortigüe el golpe de la crisis, los índices de desigualdad no han dejado de aumentar desde su estallido. [1] Voy a intentar que entienda la magnitud del problema señor Presidente.

Nuestro gasto en innovación y desarrollo, desde hace ya un par de años pero especialmente bajo su mandato, no ha hecho más que disminuir colocándose cada vez más a la cola de Europa junto al resto de PIGS. Tenemos un sector productivo que es imperativo transformar. En cambio, ustedes se empeñaron en recuperar las deducciones por compra de vivienda habitual cuya bonificación era claramente regresiva, pues beneficia más a quienes más caro compran. Esta deducción nos costará este 2012 unos 3.000 millones de euros, quizá más y todo por mantener un sector productivo, el de la construcción, cuyos mejores años ya pasaron. Eso es mucho más de lo que se ahorraron recortando en ciencia. También se empeñan en proseguir las obras del AVE en rutas que casi nadie va a usar. Pero claro, hay muchas barrigas a las que alimentar y a las que no se puede defraudar, ¿verdad?

El paro aumenta, el IPC también y el PIB disminuye, se encuentran, ya se lo digo yo, en el peor escenario de los posibles, la estanflación. Ustedes se limitan a esperar a ver si el BCE les arregla la papeleta, no lo hará. Pero ahí siguen, superados por la situación y totalmente inoperantes, esperando a ver si ocurre algo, a la aparición de un deus ex máquina quizá que lo resuelva todo o, como dicen ustedes, a que sus fabulosas reformas surjan efecto, lo que viene a ser lo mismo. Sigan esperando. Quizá, con suerte y tristemente, el paro sí se ajustará vía emigración. Pero esta emigración no es como la de antes, es de la que ya no vuelve, están expulsando a las mejores mentes del país y con ello causando un daño irreparable. Pero tampoco les importa, después de todo en esos colectivos de gente tan preparada no están sus principales graneros de votos. Ayudando a la tauromaquia, a la iglesia o reformando la ley del aborto se sacan mejores réditos, ¿no es así?

Le voy a contar más cosas porque parece que usted, sus asesores y su gobierno no se enteran o no se quieren enterar. Nuestro país, nuevamente junto al resto de PIGS es de los que mayor dependencia del petróleo tiene en la UE. ¿Y eso cómo afecta al país? Muy sencillo, que nuestra inflación se ve muy influida por las oscilaciones en el precio del barril. Un barril que resulta que vale caro y cuyo precio ya no baja debido a una escasez crónica, oh vaya faena eh. Y resulta, que encima, eso afecta a nuestra balanza comercial. El déficit energético, supuso ya en 2010 un 65% del déficit comercial y en 2011 un increíble 85%. Durante ese último año se nos fueron 40.000 millones de euros en importaciones energéticas (petróleo, gas y carbón) lo que supuso ya casi un 4% del PIB. ¿Es eso sostenible?

Si se les ocurre privatizar RENFE, como ya andan sugiriendo, el encarecimiento y empeoramiento del servicio, cierre de estaciones, disminución de trenes, expulsará a más ciudadanos del tren hacia el autobús que no solo es un medio de transporte más incómodo sino también más contaminante y mucho menos eficiente desde el punto de vista energético. Si ustedes tuviesen un mínimo de criterio apostarían por el transporte ferroviario público, accesible y de calidad tanto para mercancías como pasajeros. Y no me refiero al elitista AVE, sino a las redes de cercanías y media distancia cuyo papel vertebrador es fundamental.

Decididamente, mirándolo desde el punto de vista de un gestor de grandes fortunas, su gobierno no lo está haciendo tan mal. Se están preservando los beneficios de los prestamistas a costa del contribuyente, se está conteniendo la inflación mediante devaluación salarial, e incluso se permite que muchas empresas sigan pagando dividendos con la que está cayendo. Felicitemonos pues de que las grandes fortunas no se vean afectadas por la crisis y puedan ver crecer su capital por encima de la inflación, que aunque moderada, queda claramente por debajo de los tipos a los que el estado español tiene que colocar la deuda soberana. Pero si me pongo en la piel de un trabajador, ¿cómo voy a tener ningún interés en trabajar para una economía parásita que me va a exprimir económica y vitalmente y no me va a dar nada a cambio? Pero es que, aunque quisiera, no podría trabajar de mucho más que de camarero. Este país lo están destrozando, están destrozando la ciencia y atacando las bases de la sanidad y de la enseñanza públicas; están acabando con lo único que nos puede salvar de la crisis. Siempre todas las crisis se han resuelto por intervención pública masiva y potenciando el desarrollo de nuevas tecnologías y de la innovación. La iniciativa privada está bien tenerla, pero solo sirve para las pequeñas cosas, pues jamás ha sido ni será capaz de resolver los grandes problemas. Tenemos el peor gobierno que se puede tener para salir de esta, ignorantes, incompetentes y encima insensibles y elitistas, ¿se puede pedir más?

Último problema y acabamos señor Presidente. El paro estructural y el sistema productivo. Acepten de una vez que el empleo basado en el ladrillo no va a volver, que esa época ya pasó. Acepten también que el turismo en España ya no puede crecer mucho más, que ya se ha llegado al punto de saturación. Dignense por tanto a repartir un poco mejor el trabajo que hay y asuman que ha de ser el empleo público el que tire del carro para reactivar la creación de empleo y con ello la economía; increméntenlo para compensar las pérdidas en el sector privado. Dediquen el dinero a rescatar a las personas y no a los bancos cuyos acreedores son quienes asumieron los riesgos y, por tanto, quienes deben asumir ahora las pérdidas. Traten de obligar a que se cumplan los horarios laborales, 40 horas semanales dice la ley, ni una más, mejor aún, reduzcan esa cifra a 35 o 30, acaben también con las jornadas partidas y las horas extras. Dejen de decir que hay que trabajar más por menos pues eso es incompatible con la reducción del desempleo. Usen la nueva banca pública para conceder créditos a pymes viables. Si se quiere reducir el paro, señor Rajoy, hay que trabajar menos por más y no al revés. ¿Porqué? Muy sencillo porque menos desempleo significa menos demanda de trabajo lo que presiona al alza los salarios y además cuanto más breves sean las jornadas laborales más ofertas de trabajo se generan. Céntrese, pues, en distribuir el trabajo que hay y en empezar a modificar el sector productivo. Ofrezca salidas a todos nuestros grandes investigadores, técnicos e ingenieros que hoy tienen que irse al extranjero, ellos son nuestro futuro y no ustedes, dejen paso, que sean ellos quienes acaben creando los puestos de trabajo del futuro. Esto no se va a solucionar más que con políticas decididas, con una apuesta clara por las tecnologías del futuro y con una regulación laboral firme y sólida como la hubo durante los gloriosos años en los que las economías del bienestar de centroeuropa se desarrolaron plenamente.

Señor Rajoy, usted alude a la herencia recibida. ¿A cuál se refiere señor presidente? A la de una Comunidad Valenciana en bancarrota después de derrochar dinero público en aeropuertos sin aviones y proyectos faraónicos, fórmulas uno y copas américa, ¿a la de Bankia o la de la CAM gestionadas ambas por ex cargos de su partido y sus familiares y amigos oportunamente enchufados? ¿O acaso no nos acordamos ya de las ridículas disputas por el control de Caja Madrid entre “aguirristas” y “gallardonistas”? ¿O se refiere a la herencia de la comunidad de Madrid con sus agujeros enormes y que se permite el lujo de no recaudar ni impuesto de patrimonio ni de sucesiones? Por lo visto a las arcas públicas les sobra el dinero, pero los privilegiados nunca tienen bastante. Y no se excuse con que encontró un déficit público superior al previsto pues las principales comunidades que ocultaron las auténticas cifras fueron nuevamente Madrid y Valencia.

Mire, las políticas han de hacerse para el largo plazo y no por motivos electoralistas o para llenarse los bolsillos unos pocos como llevan haciendo ya desde mucho antes que empezase la democracia. Porque ya antes, ustedes, o sus padres y cuñados ya estaban bien colocados. Jamás han tenido que sudar el puesto, pues ya se repartían el país. Incluso el famoso “milagro español” de la primera legislatura de Aznar esconde el mayor robo perpetrado al pueblo disimulado por los ingresos procedentes de los fondos de cohesión y de las privatizaciones a dedo y a buen precio para sus amigos cuyas consecuencias pagamos ahora.

¿Por qué los principales mafiosos del país, la gente más enriquecida y beneficiada por la burbuja inmobiliaria, que es la que ahora se sienta en sillones de patronales y juntas directivas diversas, están tan de acuerdo con las medidas que ustedes están aplicando? Sus intereses no son los nuestros, señor presidente. A ellos les interesa proteger su fortuna y sus ingentes beneficios y que no pase como pasó después del crack del 29 y durante toda la posguerra cuando se impusieron políticas de presión fiscal elevada y altamente progresiva y cuando se promovió un fuerte sector público, políticas estas que llevaron a las economías de los países desarrollados a la etapa más próspera en cuanto a crecimiento económico y justicia social a costa, claro está, de limitar las posibilidades de enriquecimiento personal.

Y ahora, en un último alarde de demagogia, acusan ustedes a las autonomías y ayuntamientos como si éstos, por el mero hecho de existir, fueran ya culpables de la crisis. Empiezan por ello a reducir concejales y en algunos casos pretenden reducir ya representantes autonómicos, siempre y cuando beneficie los resultados de su partido. Si quieren reducir el gasto pueden muy bien recortar los sueldos, las dietas, las pensiones vitalicias, los coches oficiales y los ipads que se regalan a sí mismos, pero no recorte la poca democracia que nos queda para que ustedes puedan seguir perpetuándose en el poder aún careciendo del suficiente apoyo popular.

No busque excusas, señor Rajoy. Si tiene un mínimo aprecio por el pueblo al que gobierna y una mínima decencia política, dimita y deje que éste elija nuevos gobernantes y nuevas y diferentes alternativas para salir de esta crisis. Deje que se forme un nuevo parlamento que reforme la ley electoral permitiendo así una mayor pluralidad política y que ideas frescas y heterodoxas puedan por fin ver la luz. Con un anticipo electoral, usted permitirá que se forme un parlamento más fragmentado y plural y quizá más propenso a implementar mecanismos de democracia participativa que permitan un mayor margen de decisión ciudadana, no solo a la hora de depositar el voto sino también durante toda la legislatura. Esta es la mejor decisión que puede tomar por el bien del país. Ustedes han supuesto una gran estafa para millones de personas y han abusado de la confianza del pueblo. ¿Pretenden seguir gobernando durante el tiempo que les queda de legislatura como si nada hubiese ocurrido? Porque ustedes quizá sí, pero los ciudadanos no pueden esperar tres años más. Quizá estos cambios que le cito no sacarán directamente al país de la crisis, pero sí permitirán sentar las bases para lograrlo. Se necesitan los cambios y se necesitan ya, por el bien de todos, dimitan ya.”

Fuente: http://apoyociudadano25s.wordpress.com/2012/09/03/218/

Carta de un ciudadano indignado al Presidente Rajoy

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