La bandera republicana

 

Opinión | por Ángel Trasobares Castillo

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Ondear la bandera republicana en la España actual es un acto de rebeldía frente a la injusticia histórica de vivir bajo el manto de esta pseudodemocracia parasitaria borbónica. Desde el poder se alzan todos los mecanismos de opresión para criminalizarla diciendo que enarbolarla puede incitar a la violencia. El cinismo, la tergiversación y la manipulación cabalgan a lomos del gobierno ultraconservador que padecemos.

Desde que murió el tirano, el matarife de El Ferrol en el año 75 se puso la maquinaria en marcha para ofrecernos un remedo de partitocracia tutelado por franquistas imponiendo otra vez la monarquía borbónica; conservando los privilegios de la iglesia católica cargando con el lastre de su cruz allá donde vamos; tragando la mortífera pócima del capitalismo porque nos hacen creer que es el único y verdadero sistema; zambulléndonos en la OTAN y Desuniones Europeas porque el Santo Capital así lo mandaba. Y todo ello con la artillería pesada de los medios de manipulación masiva tutelados por el poder de la maravillosa transición borbónica para vaciar las mentes e inventar que vivimos en el mejor de los mundos posibles.

Y detrás del telón de la España rojigualda se esconde un país gobernado por y para los poderosos, donde se esconden las desigualdades sociales cada vez mayores, la pobreza, la exclusión, la explotación laboral… Y se sigue manipulando a la sociedad para adormecer nuestras mentes y persistir con este sistema injusto, corrupto y criminal para continuar lapidando y desguazando a las clases populares.

La consecución de la III República es un acto de justicia contra el golpe de estado fascista y la cruenta guerra civil que vino después y el genocidio humano, político, económico y social protagonizado por las huestes franquistas y sus sustentadores durante casi cuarenta años. Y tras la muerte del dictador nunca han rendido cuentas ante ningún tribunal; muy al contrario, siguieron y siguen con los mandos del poder.

Rebelarnos por buscar una hegemonía social, política, cultural y económica de las clases subalternas es luchar por la III República.

Cuando veo que en las manifestaciones cada vez las banderas republicanas son más numerosas no me cabe la menor duda que tarde o temprano la República llegará. Porque es un acto de justicia para los desaparecidos, ajusticiados, masacrados, exiliados, revolucionarios y luchadores por la libertad, la dignidad y la emancipación humana que siguen esperando que su lucha se traduzca en un nuevo renacer republicano democrático, socialista y anticapitalista.

http://eldespertardellince.blogspot.com.es/

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Intentando aclarar dudas sobre el Banco Malo

 

Economía | por Iniciativa

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Paco Bello Iniciativa Debate 24/8/2012

Seguro que casi todo el mundo ha oído hablar ya de la próxima creación de un “banco malo” que con dinero público adquirirá los activos tóxicos de las entidades bancarias que así lo precisen. Pero ¿sabemos cómo y por qué se va a hacer esto? Voy a intentar aclararlo de forma sencilla.

¿Qué es un activo tóxico?

Principalmente, créditos hipotecarios concedidos durante la burbuja inmobiliaria, y que son incobrables.

¿En qué afecta esto a las entidades financieras?

Lógicamente en todo. Las cuentas de resultados no son las mismas actualizando el precio de sus activos al valor actual, que nada tiene que ver con aquel que incluyeron en sus balances en el momento de la concesión de aquellos créditos.

¿Qué solución se propone?

Crear un “banco malo” con dinero público, prestado por Europa al Estado (los famosos 100.000 millones del rescate financiero) para que este compre a los bancos todos esos activos restaurando así el normal funcionamiento del sector bancario actualmente bloqueado. Y liquidar esos activos para recuperar lo gastado, en un plazo por determinar.

¿Cuál es el problema?

Hay muchos. Obviaremos que el Estado no tiene por qué rescatar a entidades privadas, y lo haremos por una presunta responsabilidad que invita a no crear un caos financiero.

El principal problema es que, también presuntamente, hay dos formas de ver este problema: una europea, y una de españistán.

La supuesta perspectiva europea (que en realidad tampoco es tal), es que el valor de esos activos es de un 30% de su máximo (no deben estar demasiado confundidos, porque nuestro querido ministro De Guindos acaba de adquirir un ático en La Moraleja exactamente por ese porcentaje de su valor máximo, y los Hedge Fund están comprando algunos paquetes a ese precio). El caso es que Europa ha previsto que la banca precisaría un máximo de 100.000 millones, aunque lo anunciado era utilizar entre 60 y 70 mil millones, cuando se está hablando de que esos bancos tienen en cartera más de 300.000 millones en activos, y de ellos un 70% dudosos*. Algo falla ¿o no?

Lo que falla es que el tipo de descuento que hacen unos y otros no se parece en nada. El sistema financiero español se ha dotado de provisiones para hacer frente a la diferencia de valor entre lo inicialmente tasado y el actual precio de mercado. Pero su “optimismo” ha hecho que grosso modo sitúen el valor actual en algo más de un 80% sobre el máximo. Lo que estas entidades quisieran, es que el banco malo, pongamos, los comprase con un pequeño descuento, pongamos también, al 70% de su presunto valor inicial. Si esto fuera así, harían un negocio redondo, casi como el timo de la estampita pero asumido y aceptado por el comprador, o sea, el pueblo.

Por lo que se comenta, en Europa, que son algo más realistas, consideran que un 30% del precio de burbuja está mucho más cercano a la realidad, de ahí que provean 100 mil (calculando unos 70 mil) en lugar de más de 300 mil (calculando unos 200 mil) millones para sanear las cuentas del sector.

Hay otro problema con los plazos, pero derivado de este. Para poder recuperar el dinero entregado a los bancos mediante la venta de los activos adquiridos, el banco malo depende del precio de compra. A un 70% puede que se vendan dentro de 10 o 15 años, o nunca. A un 30% puede que sí se vendan en 3 o 5 años, recuperando así lo entregado.

Aquí solo hay dos opciones. O pierden los bancos, o perdemos todos.

Los bancos han estado manteniendo hinchado de forma ficticia (y fraudulenta) el precio de las propiedades inmobiliarias para no hacer un agujero insalvable en sus balances. Pero la realidad es muy tozuda, y así no pueden deshacerse de esas propiedades porque nadie las quiere comprar. Sí o sí el mercado inmobiliario debe ajustarse a la realidad, y esa opción hará o bien que los accionistas asuman las pérdidas, o quebrar entidades que basaban su solvencia en unas cuentas irreales, que solo servían para mantener resplandeciente la fachada, a costa de mantener congelada cualquier operativa (lo que no es más que alimentar un círculo vicioso sin salida). O si finalmente se compran esos activos a precios irreales, lo que se hará es quebrar el bolsillo de una población que no participó en los beneficios de aquella fiesta del dinero. Pero ojo, porque, ¿dónde está el dinero para esta segunda opción?

Cabe la posibilidad de que se haga una chapuza, y todo quede a mitad de camino entre las dos alternativas, lo cual ya sabemos cómo suele acabar. Hoy o el próximo viernes saldremos de dudas, y veremos hasta dónde se ha negociado ese MoU (memorándum de entendimiento) y con qué objetivos.

Hay una última cuestión en toda esta catástrofe económica: ¿al final nadie es responsable de nada?

P.S. Una recomendación al gobierno: por favor, denominen al nuevo banco: “banco peor”, porque lo contrario invita a entender que existe algún banco bueno, y yo no conozco ninguno. Gracias.

*Actualización aproximada atendiendo al incremento de morosidad desde el último Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España de abril de 2012.

Mar a donde nos llegan gruesas lluvias amargas.

 

Mar a donde nos llegan gruesas lluvias amargas.
Mar sin olas, sin playas ni veleros distantes.
Mar debajo del ruido. Mar en profundidades.
Donde no viven sombras, porque allí todo es sombra
salvo la sombra verde de mi canto.
Mar encontrado al fondo de mi sueño.
Fondo triste del mar con ternura anhelando.
Mar distante del polvo y de los trasatlánticos.
Enemigo del cielo y aún del hombre enemigo.
Mar para sonreír sin que se muere nadie.
Mar sin islas que lloren por una voz ausente.
Mar sin fusiles. Mar sin soledades.
Sin espigas de arroz ni voluntades tristes,
ni tristes niños ni perennes lazos.
Mar al fondo del mar y de mi sangre.
Principio del vivir, descamisado;
desvestido de todo lo superfluo,
de mis uñas, corbatas y arrabales.
Mar hecho a la medida de mi alma.
Mar confidencia de los peces sabios
donde habita mi amor enardecido.
Mar sin piratas. Sin esos fabulosos capitales.
Ajeno de la furia de moscas y de aviones.
Como un perro veloz que corre por mis venas
y ladra y ladra y ladra de entusiasmo.

 

Abelardo Vicioso