Salvemos a los ricos

 

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David Torres

En España los millonarios son una especie en peligro de extinción, por eso los políticos los miman como si fueran sus propios hijos, sus propios padres o sus propios huevos, da igual, lo que cuenta es el cariño. “Una sociedad que no cuide de sus ciudadanos más ricos no merece salvarse” dice un asesor económico del gobierno. “Son un tesoro, salen en las páginas de alta costura, se codean con Paquirrín y promocionan regatas. Nosotros legislamos para que las grandes fortunas sean cada vez más grandes, enormes a ser posible, nuestro objetivo es que todo el P.I.B. del país quede en manos de once o doce familias. De hecho, casi lo hemos conseguido”.

Aunque la economía del país va como el culo, estos días hemos logrado nada menos que la medalla de bronce de la riqueza. “Podemos estar orgullosos” dice, con lágrimas en los ojos, un portavoz del ministerio de Economía “de que en estos tiempos tan duros, con cinco millones de parados y el salario medio más bajo de Europa, tengamos a un plusmarquista mundial como Amancio Ortega, que se ha proclamado la tercera fortuna mundial modalidad manga ancha. Ha ganado más de once mil millones de dólares en este año de mierda. Un millonario es tan valioso como un lince ibérico. Sea sincero, ¿usted se preocuparía más por treinta millones de cojos o por Usain Bolt? ¿Por cuarenta millones de gorriones o por un ornitorrinco? Podían aprender de él todos esos flojos que siempre se están quejando, coño”.

Es verdad. Mientras los hospitales devienen rápidamente en enfermerías y los alumnos españoles ya compran orejas de burro en lugar de libros de texto, este hombre ha equilibrado él solo la balanza de gastos gracias a ese sano principio estadístico según el cual si uno gana once mil millones de dólares mientras el resto de sus compatriotas husmea en la basura, entonces la cosa va viento en popa. El portavoz del ministerio se ha apresurado a matizar que este éxito sin precedentes de la economía española no es un triunfo personal del PP; que no hubiera sido posible sin ocho años continuos de ayudas a los bancos, barra libre para las SICAV, paraísos fiscales y tributaciones de chiste para los millonarios.

“Nunca lo hubiéramos conseguido sin Zapatero, Solbes, Leire Pajín y todas las demás lumbreras del anterior gobierno. El socialismo ha entendido al fin que, para acabar con la pobreza, lo mejor es exterminar a los pobres hasta que no quede ni uno. Andrea Fabra resumió nuestro programa en dos palabras y un taco. Yo no voy a repetirlas porque no tengo tantos estudios. La idea es conseguir que, en vez de una sociedad de cuarenta millones de mendigos, España sea una selección de once o doce millonarios al estilo de un buen equipo de fútbol. Claro que hay que contar con el chófer, unos cuantos jardineros, media docena de camareros de los de antes y esa gentuza que nos hace los recados. Estamos trabajando en ello”.

Fuente: Salvemos a los ricos

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