De leyes, hambre y sindicalistas

 

Opinión | por Iniciativa

De leyes, hambre y sindicalistas

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  • Paco Bello Iniciativa Debate 8/8/2012

El que más y el que menos habrá leído, visto o escuchado lo que el SAT, encabezado por el diputado Sánchez Gordillo ha llevado a cabo para proveer alimento a los más necesitados tomándolo de dos grandes cadenas de supermercados, a los que, dicho de paso, las pérdidas por esta acción no les suponen nada, porque están muy bien asegurados. Lo que muchos no habrán visto es que es una medida simbólica; una llamada de atención, que no soluciona el problema, pero que puede abrir los ojos a una buena parte de la población.

Lo han llamado robo, hurto, delincuencia, salvajismo, bandolerismo, y no sé cuántas cosas más. Pero supongo que esos que tan fácilmente abren sus apestosas bocazas, no tienen ni idea (en su burbuja) de cómo está el país, de la tremenda e inhumana corrupción existente, del expolio al que estamos siendo sometidos para enriquecer, mantener o potenciar el estatus de unos pocos, ni de lo que es verse impotente y sin recursos para alimentar a sus familias… y así les luce el pelo. O si lo saben, pero creen en el derecho de clase, merecerían estar mucho peor que cualquiera de esas personas.

Si alguien tiene interés en saber la verdad que escriba en google “trabajo a cambio de comida”, y muy pronto comprenderá dónde vive, y cuál es la situación real de este sumidero al que algunos llaman España.

Dice hoy Arturo González en Público, que cuando hay hambre ya no hay leyes, y cualquiera debiera entender el peso de esta máxima. Una sociedad lo sigue siendo mientras el contrato social permanece vigente. Pero en el momento en el que permanecer en ella y acatar sus normas te sume en un limbo a mitad de camino a ninguna parte, sin posibilidad de valerte por ti mismo (porque está prohibido), y tampoco de ser asistido: se acabó lo que se daba, y transgredir la legalidad se convierte en una obligación por una cuestión de supervivencia.

¡Qué bonito!

Caemos muy fácilmente en el acatamiento a lo dictado por la autoridad, sin tener conocimiento suficiente para poder valorar la legitimidad de esos “administradores” que son los que controlan tanto la opinión pública como la legislación pertinente para mantenerse en el poder. Y si lo hacemos es probablemente porque somos incapaces de ponernos en la piel de los demás hasta que nos llega el turno. ¡Qué cívico y cumplidor se es cuando todo nos va bien, o al menos mejor que a los damnificados! ¡Cretinos!

Vivimos ya en un Estado de Excepción, al menos para una parte de la población. Pero desgraciadamente hay demasiado estulto que aún valora como portavoz a los “políticos” que vendidos a causas mayores mantienen y promueven este estado de las cosas. Y son los mismos alienados que consideran que los que pueden defender sus derechos laborales son los mamarrachos que se reúnen con uno de los tipos más sinvergüenzas que ha parido madre, y al lamento de: “cuánto honor”, o “¿cómo se encuentra, Señor? Me alegro mucho” dicen representar a los trabajadores. Sí, sí, me refiero a aquellos que para un mitin se ponen un pañuelo palestino sobre un cuello descamisado, y para reunirse con las altas instancias recurren al traje de la comunión y se plantan una llamativa corbata azul.

¡A la mierda todos ellos! Porque yo me quedo con los que tienen agallas, dignidad y sentimientos para ir a contracorriente por difícil que sea. Como cantaba el artista de la “zeja” cuando aún era persona y no cantaba en Israel: “harto ya de estar harto, ya me cansé”. Y me quedaré con los que son de los míos, de los nuestros. Con los que se juegan la reputación, la libertad (en esta dictadura esto no es un juego) y el futuro, por ellos mismos, y por la justicia. Y a los demás, que les vayan dando, que ya les llegará su hora.

Espero, y deseo que IU no tome en absoluto represalias con una de las pocas personas que dotan de credibilidad y dignidad a esa formación. Y no solo eso: espero que tomen ejemplo el resto, y rapidito, porque muchos nos empezamos a cansar de tanta “responsabilidad y cortesía” y podemos incluirlos entre los indeseables que algún día deberán ser juzgados.

Hoy, mejor que mañana, hay que empezar a tomar decisiones, porque hay quien no puede esperar. Lo siento mucho por todos aquellos que desde sus posiciones o cargos, y la comodidad que les proveen, tienen planes organizados a largo plazo. Ahora mismo hay quien necesita soluciones. Pero claro, si no eres de ellos no es lo mismo.

El 25-S nos vemos en la calle con los que comprendan que esto no puede ir más allá de esa fecha.

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