El vuelo de España

 

Posted: 03 Aug 2012 03:25 AM PDT

Iniciativa Debate Público

Nota preliminar de I.D.:

El artículo que proponemos hoy desgrana una opinión singularmente distinta a la línea que venimos ofreciendo en Iniciativa Debate. Se trata de la visión que tiene The Economist sobre la mal llamada crisis en la que estamos inmersos. Como es habitual en el semanario británico, la opinión no tiene firma; es el consejo de redacción el que respalda cada interpretación particular. El fondo, a tono con el corte abiertamente neoliberal de esta revista, no tiene desperdicio. Leer de la pluma de los hagiógrafos del tardocapitalismo que las medidas de austeridad son “contraproducentes” es todo un hallazgo. Esperemos que el texto resulte esclarecedor.

El juego de palabras de la imagen de portada (tomada del mismo artículo de The Economist) requiere una aclaración para los no angloparlantes: en inglés, ‘pain’ significa ‘dolor’.

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The Economist. 28.7.2012.

España se sostiene de momento, pero sus desgracias contienen una alarmante lección para el conjunto de la zona Euro.

Las peores pesadillas son aquellas de las que no se puede despertar. Que se lo pregunten a España. Hace un año, el coste de financiación del Gobierno español se disparó, al extenderse el eurocontagio desde Grecia, Irlanda y Portugal. El pánico pareció amainar con la intervención del Banco Central y la promesa de un nuevo gobierno reformista en Madrid. Desde entonces, España ha cumplido, en líneas generales, su palabra, y el Gobierno de Mariano Rajoy ha recortado presupuestos, ha liberalizado el mercado de trabajo, ha hecho su parte en las incontables cumbres decisivas de Bruselas y se ha asegurado hasta 100.000 millones de euros para ayudar a sus bancos. Aun a pesar de todo ese esfuerzo y dolor, España no consigue librarse de esa sensación de oscuro destino. El 25 de julio, el rendimiento del bono a diez años alcanzó el 7,75%, un récord en la era euro. El bono a dos años escaló por encima del 7%. Los inversores temen que España deba pedir un rescate total o ir a la quiebra.

La pesadilla de España es un síntoma del mal que afecta a toda la Eurozona. Según avanzan los meses, la crisis se hace más profunda. Los líderes europeos han pedido al mundo que confíe en que harán lo que haga falta para salvar al euro. También han pedido más tiempo para poner en orden el caos. Verdaderamente, la tarea es inmensa, pero mientras desaparecen en sus chateaux o en sus residencias de verano, la confianza se agota, y el tiempo no es aliado suyo.

El toro y los cuernos

La situación de España hoy es de lo más espeluznante, porque este mes acaba de anunciar unos recortes y unas subidas de impuestos de 65.000 millones de euros y ha conseguido fondos para su rescate bancario. Eso se supone que persuadirá a los inversores de que el conjunto de la Eurozona se toma en serio la permanencia de España. Pero el mensaje ha sido arruinado por las noticias de que el Gobierno espera ahora que la recesión se prolongue durante 2013 y, lo que es peor, que tendrá que encontrar dinero para rescatar a las autonomías que han confesado de repente estar arruinadas.

El pronóstico para España es sombrío. La economía está en recesión, el sector público está recortando gastos, y el sector privado es reacio a invertir. Esta falta de demanda interna prácticamente garantiza que el señor Rajoy fracasará en su intento de alcanzar los objetivos de déficit. Si eso ocurre, a España se le pedirá que imponga aún más austeridad. Eso socavará su credibilidad, que ya ha caído vertiginosamente desde que resultó elegido. La firmeza de España se dañará aún más con las discusiones sobre los recortes presupuestarios entre Madrid y los gobiernos regionales, que controlan el 40% del gasto público y que –a pesar de ser del partido del señor Rajoy– guardan celosamente su autonomía. La incertidumbre política retroalimentará a la economía, que se deteriorará más todavía. Y el círculo vicioso continua.

España no puede escapar de esta trampa por sí sola. El Gobierno ha admitido que no tiene dinero, y los prestamistas están empezando a dudar de su solvencia. Se puede improvisar una especie de rescate conteniendo la cotización del bono mediante alguna combinación entre el Banco Central Europeo y distintos fondos de rescate (a pesar de que el fondo principal continúa pendiente del Tribunal Constitucional de Alemania, cuyos jueces son escandalosamente lentos).

Pero eso sólo permitirá comprar tiempo. Tal vez, no demasiado. Rescata a España, e inmediatamente los inversores empezarán a preocuparse, con razón, por Italia y por saber si los fondos de rescate son lo suficientemente grandes. Existen complicaciones técnicas: el nuevo dinero procedente de los fondos de rescate podría contar como deuda prioritaria [senior], perjudicando potencialmente al resto de acreedores sin preferencia. Y políticas: el BCE no puede apoyar una gran intervención si Alemania, su socio principal, se opone. Salvar a España seguirá siendo una solución a corto plazo, a menos que la Eurozona construya una unión genuina en torno a un plan económicamente suficiente y políticamente viable.

Unirse o morir

Al final, como hemos expuesto, la solución pasa por que los miembros del euro aprovechen su fuerza combinada, asumiendo conjuntamente parte de la deuda y amparándose en sus grandes bancos. Pero junto a un mayor federalismo, Europa necesita también preocuparse por el crecimiento. Moderar los programas de austeridad es una prioridad (España es un ejemplo de lo contraproducentes que pueden llegar a ser), pero también lo es llevar a cabo las reformas estructurales para animar a los empresarios. Desde 1975, en los países que hoy pertenecen a la zona Euro solo se ha creado una empresa (irónicamente, española: Inditex) que figure entre las 500 mayores del mundo; en contraste, solo en California se han creado 26. Bastaría con deshacerse de las locas reglas que mantienen los negocios europeos en un tamaño raquítico, y todavía podría sorprender a todo el mundo.

El proyecto –mayor federalismo, rescate y políticas que fomenten el crecimiento– podría funcionar, pero llevaría tiempo. Incluso si los gobiernos se pusieran de acuerdo hoy sobre qué hacer, negociar detalles, convocar referendos y modificar las constituciones podría llevar fácilmente tres años. El retraso en comenzar siquiera ese proceso sólo hace más difícil la tarea.

El problema es que los 17 miembros de la Eurozona, más o menos 333 millones de ciudadanos, pueden no estar de acuerdo sobre quién se debe sacrificar para permitir que surja esa nueva Europa. Alemania, que ha sido advertida esta semana de una posible rebaja en su calificación, tiene miedo de que ya le hayan pedido demasiado. Holandeses y finlandeses también se están mosqueando. Francia y Alemania discrepan sobre qué cambios son necesarios en el modelo de funcionamiento de la Unión. En cuanto a los deudores, en Grecia los votantes se están desplazando del centro político a los extremos. En Italia, Mario Monti es el mejor primer ministro en décadas, pero no ha sido elegido, es cada vez más impopular, y no puede llevar acometer las reformas que su país necesita. Silvio Berlusconi, en cambio, está considerando su regreso, eclipsado por un comediante (deliberado), que acapara un 20% de intención de voto en las encuestas.

La zona Euro se estanca (y está arrastrando a Gran Bretaña con ella). La crisis está engendrando una mezcla de austeridad en el sector público e incertidumbre en el sector privado. Los inversores se contienen porque perciben un riesgo de pérdidas gigantescas. Los consumidores guardan para las vacas flacas. Mientras el riesgo de un colapso catastrófico en la zona Euro siga siendo una posibilidad real, será difícil que eso cambie.

Tal vez los políticos se vean obligados a actuar ante un fuerte shock, como el pánico bancario en la Eurozona, una salida caótica de grecia o que la deuda del Gobierno italiano se dispare. Pero los líderes europeos lo van a tener cada vez más difícil para arrastrar con ellos a sus pueblos. Esta es la lección más grave de la pesadilla española: el retraso está empeorando las posibilidades de supervivencia del euro.

Fuente (texto e imagen): The Economist

Traducción: Iniciativa Debate

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Negocios, privatizaciones y amiguismos, crónica del saqueo del Estado español

 

Iniciativa Debate Público

Francisco González Tejera

La estafa de crisis capitalista que sufrimos viene generando situaciones nunca vistas en la realidad de esta pequeña parte de la Tierra. Un ejemplo clarificador lo tenemos en Catalunya, donde a partir del próximo curso escolar las/os niñas/os que lleven la comida a sus colegios en tupper tendrán que pagar 3 euros para poder usar el comedor. El presidente títere del imperio Mariano Rajoy deambula por sus escondites, de vez en cuando da la cara y asoma su hocico para avisarnos del total rescate de su España monárquica corroída y corrompida por tantos robos y saqueos. Mientras tanto miles de carteristas de cuello alto trafican sobre la dignidad y el bienestar de millones de personas, que ignoran la verdadera magnitud de sus operaciones siniestras.

La táctica es clara para esta tropa de atorrantes que lo único que pretenden es ENRIQUECERSE sobre nuestras miserias, desnudar, desprestigiar lo público, dejarlo en la ruina y demostrar que no funciona, que lo mejor es privatizar servicios esenciales patrimonio de toda la ciudadanía. De esta forma el sector privado se puede apropiar, entre otras “mamandurrias”, de hospitales, de medios terapéuticos y de toda una sanidad que ha costado enormes sacrificios y luchas populares durante cientos de años.

Amparados en sus recortes, reformas y otros abusos de poder se están dando citas para resonancias y otras pruebas médicas para dentro de muchos meses, obligando a quienes pueden pagárselo a irse a la sanidad privada. Consiguiendo beneficiar a un largo listado de empresas comoCapio Sanidad, la entidad de gestión sanitaria a la que van a regalar a través de su privatización cuatro hospitales públicos de la Comunidad de Castilla La Mancha, presidida por la dirigente del PP, María Dolores de Cospedal. Por supuesto con la excusa de que no son rentables, que la solución es que queden en manos de accionistas millonarios en algunos casos familiares de cargos públicos vinculados al partido del gobierno. Precisamente en Capio tiene muchas acciones el exvicepresidente segundo del gobierno de Aznar y máximo responsable del batacazo de Bankia, Rodrigo Rato. ¡Qué inocente coincidencia verdad!

La lista de despropósitos y “negocietes” sería muy larga de contar y podríamos seguir por el propio marido de Cospedal y su “vinculación” con la gestión de hospitales. Los curiosos lazos empresariales de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre y muchos más casos y tramas de otros personajes de la derechona, pero mejor dejarlo aquí para no hacer cansina esta reflexión desde la tormenta.

Estos pequeños y “anecdóticos” ejemplos perviven dentro de una inmensa red o constelación familiar del saqueo de todo lo público, sucede en el país del ensueño y la pasta fácil para cuatro sinvergüenzas, refleja la estrategia para cargarse el sistema universal, público y gratuito de la sanidad que tenemos, para entregarlo a coste cero a unas siniestras compañías dispuestas a todo, hasta de matarnos por falta de asistencia médica, para hacerse de oro caiga quien caiga a costa de nuestra salud y del bienestar futuro de millones de ciudadanas/os.

Una pandilla de mangantes a la que algunas/os llaman dirigentes políticos, que tienen la caradura y la poca vergüenza de pedirnos austeridad y de culparnos de esta mierda de crisis capitalista. La estrategia perfecta para acabar con derechos civiles, constitucionales y laborales, despedir masivamente a trabajadoras/es y degradar las condiciones de trabajo, recortar las pensiones, subir el IVA en productos básicos fundamentales, generar los mayores índices de desempleo de la historia, criminalizar a las/os empleadas/os públicas/os, subir las tasas de matrícula y vetar las universidades a las/os hijas/os de la clase obrera, terminar con la generalidad de los servicios sociales, con la protección de la seguridad social, con la dependencia y mil tropelías más que no cabrían en este artículo. En definitiva se trata de arruinar el estado y entregarlo al poder financiero internacional, acabar con todo para consolidar ese gobierno mundial altamente autoritario, donde la clase trabajadora seamos esclavas/os a precio de saldo, sufrimiento y muerte.

George Orwell se está quedando corto en el revelador contenido de su obra maestra 1984. El funesto plan del capitalismo va más allá de todo lo que podamos imaginar. En el estado español lo estamos comprobando y sufriendo con las políticas ultrareaccionarias del gobierno del PP, en Grecia lo paga su pueblo con miseria y suicidios. Las millones de personas que viven en el mundo empobrecido, las que mueren de hambre y sed ya conocían el verdadero rostro asesino del neoliberalismo.

Ahora nos toca a quienes creíamos vivir en el cuento de hadas de lo que llaman estado del bienestar. Tenemos que despertar, salir a las calles, romperle la crisma al sistema y acabar con unos gobernantes fascistas y ladrones, una casta diabólica que se ampara en la democracia para esquilmar y robar.

Es posible el cambio y está en nosotras/os que somos el 99% contra un 1% de corruptos delincuentes, una mafia que tenemos que desalojar de sus lujosos despachos, palacios y poltronas saliendo a las calles en cada convocatoria, en cada movilización social, en la construcción revolucionaria de una verdadera democracia real y participativa, donde la prioridad sean las personas y no los bancos y las grandes fortunas.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

Negocios, privatizaciones y amiguismos, crónica del saqueo del Estado español

Éste, Ése, Áquel: poema de Carmen Formoso Lapido (opresión y asfixia)

               

 

 

(Siento, Patria, tu dolor y veo el triste espectáculo que nos dan por televisión,

y lloro, lloro con desconsuelo, ante tantos y tantos engaños)

 

Éste, Ése y Aquél: poema de Carmen Formoso Lapido (metáfora, opresión y asfixia)

(1)

No quiso nunca la cuna

y gateaba para acoplarse dentro de su armario,

aislado, sin asfixia, sin opresión ni fobia,

sólo con su esperada carga de ida y vuelta,

resguardado por su propio ser

en un ámbito cerrado donde podía dar rienda suelta

a deseos ocultos y anónimos

para que nadie pudiese mirarle por el rabillo del ojo…

(2)

De allí lo sacaban arrastrándolo entre llantos patéticos

y tartamudeos incomprensibles, sin sentido…

Nadie pudo explicar cómo aprendió a leer

ni de donde sacó aquellos libros de autores consagrados

ni como pudo comprender lo freudiano,

que ocupaba casi todo su armario

ordenado por letras del abecedario.

Sus padres querían saber que le pasaba, y se lo preguntaban

pero a nadie respondía, podía, pero no hablaba,

se daba la vuelta, decía adiós y se marchaba…

(3)

El día que adivinó que tenía alma de trovador,

recitó una copla mal entonada,

y ocultó sus sentimientos bajo mímicas

que no expresaran su auténtico sentir…

Y allí, donde aprendió a conectar con lo irreal,

sin querer ver el cielo ni la mar,

sin hablar como dios manda,

permaneció hasta llegar a la pubertad,

sabiendo que las perlas no entraban en su dieta…

Se apuntó en la tuna para cantar e hizo pinitos con los toros,

y se metió en política hasta el tuétano.

(4)

Y entonces, sólo entonces, buscó su particular “Afrodita”

y la incluyó en su sanctasanctórum de los pilares de la tierra…

Y su inseguridad, la que le da pavor y angustia,

la que le provoca un deseo incontrolable

de esconderse para huir de multitudes desconocidas,

la que activa sus deseos internos de escapar de algo,

la lleva dentro: es llamada agorafobia.

                                                            Poema de CFL