Entrevista a Kiko Veneno (recomendado)

 

Iniciativa Debate Público

Interesante entrevista de Jot Down a Kiko Veneno. Extractamos la parte política y social, que no tiene desperdicio.

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¿Crees que la gente peca un poco de “pereza cultural”?

Hemos llegado a un sistema en el que no existe la cultura. Si existiera la cultura en este país, la gente no podría escuchar los telediarios. Cuando habla Rubalcaba o cuando habla el señor De Guindos o el señor Rajoy, la gente quitaría el telediario. No votarían. Si existiera la cultura, la gente no iría a votar a estos mamelucos —por decirlo de una forma suave— que forman la casta política española. La gente no metería el dinero en La Caixa, ni confiaría en Mas, ni en Caixa Galicia, ni en ninguna de las mafias que se han apoderado del Estado.

¿Crees que en parte esto podría ser herencia o efecto de los años de franquismo?

Totalmente, totalmente. Hombre, es que aquí hicimos la transición mal. La hicimos a base de sex-appeal, de chaquetitas de pana, de un tal Felipe González que intentó convencernos de que teníamos que aceptar todo esto, que teníamos que entrar en la OTAN y pasar del marxismo. Nos decían entonces que teníamos que hacer muchas concesiones porque, si no, había peligro de una guerra civil. Ese era el peligro de la transición, el gran trauma que había en esa época. Fíjate la paradoja de haber estado nosotros amedrentados y haber consentido en una democracia totalmente entreguista, una democracia totalmente falsa, entregada —en vez de al pueblo, a la cultura, a la felicidad— a los bancos, a la ambición, a la especulación, al dinero. Eso es lo que hemos conseguido con la democracia en España. Mientras que Europa despertaba, nosotros hemos estado cuarenta años en la miseria. Entre otras cosas, vendiéndole toda nuestra costa a los alemanes y los ingleses que han querido comprar, jubilarse aquí y pagarse su Seguridad Social de la tercera edad aquí, en los hospitales españoles. Pacto sin el cual nosotros no hubiéramos entrado nunca en la Unión Europea. Es la “izquierda”, entre comillas, la que nos mete en esta situación. Te das cuenta de que es ridículo. Tuvimos unos años en la transición en que el pueblo español tuvo un montón de esperanza de que fuéramos a algún lado, pero hemos nos entregado a unos políticos incapaces de hacer otra cosa que no sea buscar su propio beneficio, colocar a sus vecinos, crear un sistema de poder, hacer un régimen. El régimen franquista fue inmediatamente sustituido por un régimen pseudodemocrático. La transición tuvo un gran empuje cultural, pero una de las cosas que se necesitaba para establecer ese régimen era frivolizar y eliminar la cultura. Porque la cultura es molesta, la cultura pregunta. Entonces empezó el “no, no, déjese de preguntar, no sea derrotista”. No pidas cuentas, no pidas justificaciones. Coge el dinero que te está dando el banco, invierte, especula, diviértete, folla, toma drogas, toma todo lo que quieras. La conciencia empezó a ser vista como una cosa anticuada, que no estaba en su tiempo, derrotista. “Este tío es un amargao, está pidiendo cuentas, ¿de qué? Si aquí lo que tenemos que hacer es gastarnos todo lo que pillemos, destrozar todo lo que pillemos”. Efectivamente, lo hemos conseguido. Hemos dilapidado una enorme ilusión que había en el país por construir algo nuevo y hemos conseguido dar un extraordinario retroceso cultural.

Y el campo es de lo que comemos todos, ¿no?

¡Precisamente el campo, que es lo único que es real en todo eso! Lo único que es real de España, de este fantasma que hemos creado en estos sesenta años, es la selección —a base de Luis Aragonés, que tuvo la habilidad de hacerlo— y el campo, cada vez más abandonado. El campo es la verdad de la que siempre ha huido España como una maldición. Todos esos chistes de catetos. Y al fin, ahora vuelve como la única promesa de regeneración de algo real, cuando vienen las cooperativas y la gente dice “coño, vamos a comer frutas de temporada”. Muy minoritariamente también, como la gente que todavía compra discos. Empieza a haber cooperativas, gente que compra lo que se está produciendo en el campo, cerca de ellos, de temporada y que no tenga química. Pero muy minoritariamente, muy en contra de la corriente.

En mitad de la crisis, ¿echas de menos un movimiento de contestación cultural como lo pudo ser el movimiento hippie en los sesenta o el punk en los setenta?

Claro, claro que sí.

¿Por qué no se produce? Por ejemplo, el 15-M fue un movimiento de protesta pero no tenía un paralelo cultural o musical.

Lo tendrá, sin duda. No te preocupes, que lo tendrá. Ahora mismo, el poder está probando los límites del sistema. Hasta qué punto puede aguantar el ciudadano. En Grecia, en toda Europa, en todo el mundo en general. Esos límites pronto los sabremos. Habrá un movimiento de contestación. El 15-M ha sido la primera expresión espontánea, pero eso está empezando ahora, como los anarquistas utópicos empezaron en el siglo XIX a protestar contra la desaforada explotación de los trabajadores por parte del capitalismo industrial. Yo creo que esto está empezando, nada más. La gente aguanta porque cree en esto. Si la gente creyera que esto es mentira, que es falso, si supiera ver la realidad de lo que está pasando… la gente no aguantaría. Tenemos el poder para echar a toda esta gente fuera. La gente aguanta esto porque se lo cree, todavía se lo cree. Es un gran timo. Para que un timo funcione, el pueblo primero tiene que estar “atontaete”. Preparas la jugada y el tío cae en ella, porque no ve la realidad: “¿dónde está la bolita?”. La bolita está donde quiere el tahúr, no donde quiere el tío que va atontao por la calle. La realidad es una. Cuando John Lennon dice que “el mundo fuera como uno”, pero en valores de hermandad, solidaridad, sin ambición. Desgraciadamente estamos en todo lo contrario. Estamos todavía en los anti-valores contra los que luchaba Lennon. Todo lo que dice la canción Imagine hay que ponerlo al revés… y sigue siendo actual. “Imagínate un mundo sin cielo”… no, imagínate un mundo donde funciona el cielo, la Iglesia sin IBI, en el que funciona la ambición, el dinero, la crueldad, en el que funciona todo eso. El mundo es uno, pero de esta otra manera, y todos participamos de ese engaño. Porque todos, de alguna forma, esperamos obtener nuestro beneficio de este mundo. No hemos captado todavía el componente social de todo esto, de que verdaderamente no va a dar para que todos tengamos… lo que estamos haciendo ahora es un “sálvese quien pueda” y unos cuantos se están forrando a costa nuestra. La actitud tiene que ser otra, los recursos están muy limitados, tenemos que establecer otro tipo de civilización. Otro tipo de reparto de las tareas y otro tipo de compromiso social.

¿Eso cómo se consigue?

Pues eso se consigue planteándolo. Las disfunciones del sistema ni siquiera se están empezando a plantear. A lo más que llegamos es a “hay que mantener los puestos de trabajo”. Pero los puestos de trabajo ¿de qué? ¿Qué trabajo queremos que haga la gente en beneficio de la sociedad? Este trabajo que tú estás defendiendo, ¿es útil a la sociedad o no? O son puestos intermedios de la sanidad, que están creando un sueldo pero… ¿están colaborando en algo con la sanidad o no? Hay diez enfermeros, hay dos médicos… y hay cinco burócratas. Esos cinco burócratas, yo no los quiero. No hacen falta para la sanidad. Hace falta uno. Lo más de izquierdas que hay en España es defender a los mineros.

Si se empieza a plantear, ¿quién será el ejecutor del cambio? Muchos ciudadanos pueden pensar “me gustaría plantear este cambio” pero también se dicen “yo como ciudadano, ¿qué poder tengo, qué mecanismo tengo para producir un cambio?”

¡Ninguno! Ni tienes partidos que te defiendan ni organizaciones que te representen. Ninguno. Solamente funcionan las organizaciones del poder, del sistema egoísta, de ambición, del sálvese quien pueda. Nosotros no tenemos nada. Por eso estamos así, porque no tenemos herramientas.

¿Entonces la alternativa cuál es?

Construir esas herramientas. Las construiremos más rápidamente según vayamos viendo que nos hacen falta. Cuando nos sintamos cada vez más presionados, cuando la bota nos aplaste. Estamos aguantando ahí el tirón, y llegará un momento en que aguantaremos menos y nos rebelaremos. Y saldremos a la calle más. Y entonces nos concederán algo, siempre ha sido así en la historia de la Humanidad.

Entrevista completa en: http://www.jotdown.es/2012/08/kiko-veneno-si-existiera-la-cultura-la-gente-no-iria-a-votar/

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