Izquierda, derecha, y 25-S

 

Published On: Mie, ago 1st, 2012

Opinión | por Iniciativa

Paco Bello Iniciativa Debate 1/8/2012

Es siempre conflictivo el asunto de las ideologías, especialmente cuando por desgracia, muy poca gente está informada –o no lo suficiente– para valorar realmente el fondo de la cuestión y sus consecuencias. En el Estado español, si quisiéramos sintetizarlo hasta el extremo, podríamos decir que la izquierda propone, y la derecha impone. ¿Quiénes no han consultado al pueblo? ¿Quiénes ni tan siquiera han propuesto? ¿PSOE y PP? Pues ya sabes, con matices, quiénes son de derechas. ¿Ha gobernado alguien más, obviando al transicional UCD? Pues ya lo tienes.

Aunque por las circunstancias lo acepte, me disgusta hablar de democracia y que se considere que la derecha también cabe en este concepto, por muy democrática que se declare. Si muchos de los votantes del PPSOE y adláteres pseudonacionalistas y populistas varios (UPyD, CiU, PNV, UPN, CC, etc.) entendieran de verdad a qué están votando, ya no lo volverían a hacer. ¿Desde cuándo son demócratas aquellos gobiernos que no consultan al pueblo sobre ajustes y recortes que le afectan directa y negativamente? ¿dónde queda la soberanía? ¿De quién es esa soberanía? ¿Quién cree que no está capacitado para entender qué le conviene si se lo explican convenientemente? ¿Por qué ni tan siquiera lo hacen?

Habrá quien piense que la participación en las elecciones es suficiente democracia (aunque me gustaría que me explicasen el porqué). Pero supongo que los no malintencionados no son conscientes del poder que se ejerce desde los medios de comunicación, y de qué significa Ingeniería Social y lo que implica. El control de estas herramientas asegura legitimar regímenes como el actual.

Este modelo social y político presuntamente aceptado por todos es de hecho una oligarquía que realmente no responde a ideologías democráticas, aunque sí comparte con la derecha ideológica el modelo de clases sociales y los privilegios de casta (los de arriba y los de abajo), la no participación del pueblo en los asuntos de Estado (poniendo al Estado, su Estado, por delante de las personas que lo conforman), la desinformación e incultura (por acción y omisión), la destrucción y/o privatización de lo público (lo de todos), la promoción de la competitividad, y el adelgazamiento de la protección social. También, aunque depende cuantitativamente de si gobierna el Dr. Jeckyll o Mr. Hyde, el nivel de confesionalidad del Estado, y la imposición de la moral que les conviene para mantener su estatus.

Voy a insistir: se hace todo sin consultar al pueblo, sin informar de forma plural, y en contra de las mayorías. Ese algo debiera deslegitimarlos a poco que la población fuera consciente de la estafa.

Vamos a entender por un momento que exista (porque existe) quien se ha tragado el cuento de la lechera, y por tanto defiende una sociedad pensada para los mejor adaptados que deja al margen a los que no quieran o puedan competir, o que obliga a la población a entrar dentro de un modelo que exige esa competencia (liberales y derecha ideológica). Vamos a conjeturar por un momento que sea lógico dejar desasistidos a los que no pueden adaptarse a un sistema que no permite disidencias. Pues aún así, a estos tampoco se les permite decidir, y también esas personas (confundidas o clasistas) están a expensas del dictamen y las circunstancias de poderes bien establecidos y en la práctica; totalmente enquistados. Añado, que si en público sientas a dos personas igualmente preparadas a debatir entre socialismo y liberalismo, y les das el suficiente tiempo para exponer sus criterios, el liberal lo tiene muy difícil para que alguien secunde sus propuestas, porque estas conducen precisamente al estadio actual de la sociedad y tienden a un individualismo selectivo. Pero todo demócrata, compartamos o no su ideología, debe tener el derecho a ser escuchado y lo que es más importante: replicado (isegoría).

Dicho esto, henos aquí sin posibilidad de decisión ni debate público. Y en esta situación sistémica, la imposibilidad de participación y la sumisión a las políticas de los oligarcas, tiende a perpetuarse. Porque incluso aquellos colectivos políticos que pudieran promover un cambio pro social–no sé si por una insensata responsabilidad, o por otras cuestiones mundanas–, se aplican una especie de metodología popperiana (tan conveniente para el poder económico) como es la “implementación razonable”.

Por esto, si queremos provocar un cambio real, deberemos ser una parte de la población al margen de partidos la que inicie la transformación, sin esperar mejoras progresivas que no van a darse, sino todo lo contrario. Tampoco podemos esperar la unión de todo el pueblo, porque eso no ocurrirá en un principio. Y podemos denominarlo como queramos: empoderamiento, rebelión o revolución, pero nunca “dialéctica de las buenas intenciones”, porque los que tienen el control del sistema la dominan mejor que nadie.

Dependerá de nosotros: ¿sumisión o democracia? ¿Qué queremos?

¿Seguimos con estos corruptos? ¿Seguimos con el nepotismo, con la unión de poderes, la opresión, las puertas giratorias y la burla a la que nos someten constantemente? ¿Seguimos dejando que nos suman en la miseria económica y ética?

Yo tengo muy claro lo que quiero, y sé que no es esta oligarquía explotadora ni a su bien disfrazado de demócrata y plural aparato totalitario. Pero para alcanzar a aplicar alguna alternativa, todo pasará por desposeerlos del control, y para ello hay que forzarlos a abandonarlo. Su dominio no es legítimo, pues utilizan medios incapacitantes para someter la voluntad de una parte de la población y sumirla en una especie de ensoñación de la realidad, y negándole al conjunto toda capacidad de respuesta institucional.

Ahora tenemos una posibilidad, porque aunque muchas personas no lo crean, si les plantamos cara comprobaremos que su poder es un castillo de naipes, y por tanto mucho menos firme de lo que parece, porque su estructura la sostiene nuestra complacencia, y sin esta se derrumba.

Yo me sumo al 25-S porque no quiero ser un juguete en manos de nadie: porque no soy un juguete en manos de nadie ¡y porque estoy muy harto de que crean que lo soy! ¿y tú qué eres? ¿Juguete o persona?

http://plataformaenpie.wordpress.com/

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