AL TORO DE ESPAÑA.

 

Cuando levantas tu frente

todos conocen quien manda,

bebe el primero en la fuente

y si te empujan

¡aguanta!

 

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http://www.flickr.com/photos/mariorubio

 

LLAMO AL TORO DE ESPAÑA

Alza, toro de España: levántate, despierta.

Despiértate del todo, toro de negra espuma,

que respiras la luz y rezumas la sombra,

y concentras los mares bajo tu piel cerrada.

Despiértate.

Despiértate del todo, que te veo dormido,

un pedazo del pecho y otro de la cabeza:

que aún no te has despertado como despierta un toro

cuando se le acomete con traiciones lobunas.

Levántate.

Resopla tu poder, despliega tu esqueleto,

enarbola tu frente con las rotundas hachas,

con las dos herramientas de asustar a los astros,

de amenazar al cielo con astas de tragedia.

Esgrímete.

Toro en la primavera más toro que otras veces,

en España más toro, toro, que en otras partes.

Más cálido que nunca, más volcánico, toro,

que irradias, que iluminas al fuego, yérguete.

Desencadénate.

Desencadena el raudo corazón que te orienta

por las plazas de España, sobre su astral arena.

A desollarte vivo vienen lobos y águilas

que han envidiado siempre tu hermosura de pueblo.

Yérguete.

No te van a castrar: no dejarás que llegue

hasta tus atributos de varón abundante

esa mano felina que pretende arrancártelos

de cuajo, impunemente: pataléalos, toro.

Víbrate.

No te van a absorber la sangre de riqueza,

no te arrebatarán los ojos minerales.

La piel donde recoge resplandor el lucero

no arrancarán del toro de torrencial mercurio.

Revuélvete.

Es como si quisieran arrancar la piel al sol,

al torrente la espuma con uña y picotazo.

No te van a castrar, poder tan masculino

que fecundas la piedra; no te van a castrar.

Truénate.

No retrocede el toro: no da un paso hacia atrás

si no es para escarbar sangre y furia en la arena,

unir todas sus fuerzas, y desde las pezuñas

abalanzarse luego con decisión de rayo.

Abalánzate.

Gran toro que en el bronce y en la piedra has mamado,

y en el granito fiero paciste la fiereza:

revuélvete en el alma de todos los que han visto

la luz primera en esta península ultrajada.

Revuélvete.

Partido en dos pedazos, este toro de siglos,

este toro que dentro de nosotros habita:

partido en dos mitades, con una mataría

y con la otra mitad moriría luchando.

Atorbellínate.

De la airada cabeza que fortalece el mundo,

del cuello como un bloque de titanes en marcha,

brotará la victoria como un ancho bramido

que hará sangrar al mármol y sonar a la arena.

Sálvate.

Despierta, toro: esgrime, desencadena, víbrate.

Levanta, toro: truena, toro, abalánzate.

Atorbellínate, toro: revuélvete.

Sálvate, denso toro de emoción y de España.

Sálvate

   Miguel Hernández

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Presidiendo el paisaje y siempre atento

al devenir de España, que te amaba,

por más de medio siglo fuiste el centro

y el punto de atención de las miradas.

No hubo cartel que al tuyo se igualara,

sea en su forma, sus trazos o su porte,

ni colores que al tuyo superaran;

salvo, la sombra negra de la noche.

Fuiste bravo animal de las alturas,

y teniendo a toda España por dehesa,

no faltó en humilde o rica mesa

el fuego de tu sangre y su textura.

Pero España cambió, y el cambio trajo

nuevos gustos para unas mismas lenguas,

que, enterrados ya mitos y leyendas,

ufanas comenzaban su trabajo.

Mas, no logro entender por que motivos;

después de años que se tubo erguida,

señalando de España los caminos,

tu colosal estampa fue barrida.

¿A quienes tu totémica figura

molestaba en las altas lontananzas,

que olvidando del pueblo la añoranza,

mandaron demoler tu arquitectura…?

¿Qué envidias despertaba tu hermosura

en quienes; como a ti, no le colgaban

en sus cuartos traseros las pelotas.

En cambio, sí en tus astas te igualaban…?

Recaredo[/QUOTE]

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