Esto no tiene solución.

 

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La que empieza a anunciar ser la mayor catástrofe ecológica de (cómo mínimo) los últimos 30 años, sigue sin ser controlada. De hecho, hay un nuevo incendio en la provincia de Albacete, y que ya ha entrado en territorio de Murcia. El Este de España es ahora mismo una pira donde desaparece la poca naturaleza que no se habían comido los cultivos de oliveras, naranjos o vid.

Pero aquí lo importante es ver cómo unos hombres con edad suficiente para ir dedicándose a otras cosas, pegan patadas a una pelota, y lo que es peor, enfrentándose con el rival. No estaría mal como espectáculo minoritario si al menos disfrutasen de recuperar actitudes infantiles (lo digo seriamente). Pero no, porque compiten, luchan, se agreden. Lo importante nunca ha sido participar.

Por ahí dicen que nos representan, y debe ser verdad, porque nuestros representantes nunca acuden a las olimpiadas de física, o a las de ciencias de la tierra, y sí a este espectáculo, que mezcla sabiamente testosterona con patriotismos de postal, y que es capaz de convocar a cientos de miles de personas, y de hacer que pague la entrada incluso alguno que después no pagará los libros de su hijo, o el recibo de la luz. Aunque al menos (decían los medios) que los jugadores italianos donarían la cantidad económica que les correspondía a causas sociales, pero los patriotas españoles no han dicho nada (los precedentes no dicen nada bueno, porque en el mundial ya intentaron incluso evitar al fisco español).

Hoy todas las portadas se dedican a algo tan absurdo como esto, y siendo así, es muy difícil que algún día la situación general cambie. Todos los días y más hoy, todos los informativos que debieran dedicarse a cosas que nos afectan realmente, ocupan un 40% del espacio entre titulares, deportes y meteorología. ¿Cuántos aficionados hay a los vídeo juegos? ¿Y a las mascotas? ¿Y a los cotilleos? Pues dediquemos también el resto del informativo a ellos, porque no son actividades ni más ni menos extravagantes dentro de un telediario (y por interés general seguro que tienen mayor seguimiento).

Yo no soy quién para criticar las aficiones de nadie, máxime cuando nadie es ajeno a estos asuntos. Pero me parece que todo debe tener su justa medida, y la medida de los espectáculos de masas supera cualquier lógica (o la tienen toda).

Panem et circenses

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PD: Y, presuntamente, para eso usa el “emperador” los aviones privados, tan costosísimos, comprados cuando vendieron o regalaron los coches sobrantes nada más tomar posesión… Para eso, para viajar “presumiendo” por el mundo del dinero que España no tiene, ver a su familia y todo lo que surja… ¡No me lo puedo creer! … Ojalá que estuvieran (algún representante como mínimo) en la pobre España que se quema…

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