Canto al Amor con la letra y el signo.

 

 

Mi canto de amor yace oculto bajo la envoltura de la letra,

pues no podría explicar mi íntima emoción con esta balada

escrita en base a mi sufrimiento y mi gozo,

comprendida sólo por aquellas mujeres que se abrasan en el amor

pensando en el gozo del amado,

ellas saben que el aroma del pecho de mi amado

es para mí el mejor perfume,

y que después de esperar tanto tiempo esa unión,

con esa herida de amor abierta y sangrante,

puedo disfrutar ya de lo que es propio de sentidos entrenados

para escuchar con castos oídos las expresiones del amor,

porque no es posible llegar a la felicidad

si no media el deseo amoroso…

 

Y por él me desmorono continuamente,

pero mi interior se renueva cada día,

porque ahora ya no soy una niña y no discurro niñerías,

mi pie no resbala ni tropieza viendo a otras correr tras mi hombre,

pero mi alma está en tensión continua,

empapada en el deseo esperando mi canto de boda,

y puedo llegar con una herida de amor bruñido,

porque yo continúo ardiendo en ese fuego delicioso que atormenta,

sabiendo que puedo llegar a odiarte

con mayor intensidad que te he amado…

 

Deséame y yo te guardaré…

Asédiame y te engrandeceré…

Hónrame y yo te abrazaré…

Ven a estar en tu mundo y en mi mundo,

no pases de lado…

 

Llévame contigo para sentir los besos de tu boca,

y embriágame con el olor de tu perfume,

y disfrutemos juntos y gocemos

y así hasta que la sal de tu cuerpo me ahogue en sed,

reposa largamente entre mis senos,

y extiende tu fragancia sobre mí mientras descansas,

y encharca después mis labios en el lecho frondoso,

y duerme mientras yo absorbo tu delicioso efluvio,

porque nuestra casa tiene cimientos de piedra…

 

Mi canto está lleno del suave olor del perfume de mi amado,

de la sal de su sudor y del sabor de los besos de su boca.

Su aroma penetrante envuelve su nombre en mi corazón

y mi embriaguez no necesita del vino que me ofrece;

y le suplico repetidas veces que me lleve con él para disfrutar y gozar,

y mi amado reduce la voz hasta el silencio

para emitir preludios libres que me dominan,

y floto en el aire desde abajo a las nubes del cielo,

entre vicisitudes reales angelicales

que testimonian infinitos significados,

tesoros ocultos sin poder agotarlos nunca…

 

Estoy enferma de amor…

Su izquierda bajo mi cabeza, me abraza con la derecha…

Mi amado es mío y yo de mi amado…

 

Y me apetece descansar entre su sombra

y esperar juntos a que pase el invierno,

y a que la tierra se cubra de flores,

y se oigan cantos lejanos de amor entre los jóvenes,

y el arrullo de las aves…

 

Y veo como mi amado se para a mirarme,

y me pide que le deje ver mi atractiva figura

y escuchar mi dulce voz…

Y me lleva al interior,

y oigo el arrullo de una tórtola…

 

Mi amado es mío y yo de mi amado…

El amor de mi vida lo agarre y no lo solté.

 

                           2º Poemario de Carmen Formoso Lapido.

                                                       Reg.Prop.Intel.- 2.011

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