El mito de la caverna…

 

 

El mito de la caverna (República, VII) de Platón.

Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.

Qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba? El libro VII de la República comienza con la exposición del conocido mito de la caverna, que utiliza Platón como explicación alegórica de la situación en la que se encuentra el hombre respecto al conocimiento, según la teoría explicada al final del libro

De la polis griega a la civitas christiana (I) .

Primer artículo sobre el itinerario filosófico que informa las formas modelo de comunidad organizada

La idea rectora que ha hecho posible el modo de coexistencia propio de los griegos es el nómos (ley). A ese modo de coexistencia llamará Aristóteles, allá en la madurez del munod helénico koinonía (comunidad) “política”.
No es ni una continuación de modos anteriores de comunidad humana, ni simplemente una perfección. Es una novedad radical. He aquí que el griego ha empezado a existir de manera esencialmente distinta que el hombre de Oriente. Y en ese su existir nuevo viene dada una manera también nueva de coexistir.

Tres términos aparecen enérgicamente contrapuestos: la rhóme (fuerza), por un lado, y por otro, la sophía (sabiduría) y la eunomia (buen gobierno). Es injusto, dice Jenófanes, que la fuerza tenga consigo la gloria y la opinión (dóxa). El mejor y más fuerte luchador, el más poderoso atleta, el más celebre de los corredores, nada significarían para el buen gobierno de la polis. De nada sirve la fuerza para la eunomia; si en cambio la sophia, “nuestra Sophía”.
Nuestra interpretación se separa en este punto de las vigentes . La novedad estriba en que el griego descubre una manera nueva de acercarse a las cosas mismas. Descubre así facetas de las cosas que sólo se hacen patentes en el modo de acercarse. Los orientales cuando se enfrentan con una cosa, por ejemplo con una piedra, saben que ésta pesa y saben también lo que han de hacer para vencer el peso. ¿Qué hay de distinto y de nuevo cuando un griego se acerca al peso de una piedra? Algo minúsculo, pero decisivo. Lo que los griegos nos van enseñando es ,además que las cosas pesan, el peso les pertenece en propiedad.
El propium de las cosas es la primera y genial intuición helénica. Las cosas tienen algo que les pertenece en propio. El nuevo modo de acercarse a las cosas va a descubrir en ellas atributos insospechados, “el ser propio de”, la “mismidad”.
La novedad frente a lo anterior no está en el objeto, ni en lo que de él nos dicen. Está simplemente en la manera de acercarnos. Lo que el griego descubre es un métodos, un ódos, un camino para acercarse a las cosas. Advirtió el heleno que la realidad no se deja acercar siempre por el mismo lado.
El modo de existencia previo a la sabiduría es la de los encadenados en el fondo de la caverna. Está definido por el encadenamiento. Están esos hombres atados a su propia vida. No pueden salir de la caverna, ni siquiera mover la cabeza (qué actual). Atados a lo que pasa delante, sujetos a las urgencias de la vida (ta anankaia), no se ven unos a otros, viven ellos mismos en la sombra. Sujeta la vida a los eventos que pasan,doblegado el hombre por los eventos que señorean la vida.
En el acto segundo del mito cuenta Platón el tránsito al modo de existencia en la sophía o la sabiduría. Es verdadero desligamiento, liberación y curación y sucede en diversas etapas. Como resultado, el hombre se sobrepone al hólon de su vida, abarca en mirada total lo que se despliega de modo sucesivo, tiene presente lo que fue,lo que es y lo que será el discurso entero de su existencia. Despierta el hombre a una segunda vida , a una nueva manera de ver las cosas, y es, además, común para todos (koinón cosmos) . El despertar del mundo nuevo es doloroso y lento. Una segunda violencia (acto tercero del mito) permitirá, por fin, al hombre instalarse en ese nuevo mundo, en y por sí mismo. Ahora bien ¿adónde se asciende?
El hombre deja su antigua morada, cambia de mundo. Su visión ya no es de la mera cosa, sino de su eidos, visión común y típica. El hombre se instala en el mundo del ser. Visión nueva, con luz y ojos no usados: el Nous, que recae sobre el ser y no sobre las cosas. De ese nuevo modo de existencia dirá Platón que es un vivir feliz y libre. El hombre tiene ahora frente a las cosas una actitud de pura libertad, un ethos-bios theoréticos- que el hombre ejercita por sí mismo, una praxis que se basta a sí misma. Con ello adquiere el hombre su libertad -eleuthería- y su autosuficiencia (autarkeia).
Como todos los mitos griegos, el de la caverna es relato de algo que fue, explicación del presente por el pasado (metapherein). En este caso, lo que se trata de explicar es la existencia misma de la polis. Platón lo que nos viene a decir es que la posesión de la “sabiduría política es consecuencia de una anábasis (ascensión). He aquí los tres problemas que la anábasis nos plantea: ¿De dónde se asciende? ¿A dónde se asciende?¿En qué consiste la ascensionalidad del esfuerzo?  (…)

http://www.conocereisdeverdad.org/website/index.php?id=5881+

clip_image002

Sacerdotisas de la Edad del Hierro, Eleuterna, Creta, Grecia

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Libros.