Krugman: la catástrofe absoluta puede estar a la vuelta de la esquina.

 

/6/2012

¡Oh, vaya! otro rescate bancario, esta vez en España. ¡Quién lo hubiera dicho!

La respuesta, por supuesto, es: cualquiera. De hecho, esta historia empieza a ser una comedia rutinaria: una vez más la economía patina, el desempleo aumenta, los bancos entrampados, y los gobiernos prestos al rescate –pero solo a los bancos, no a los desempleados–

Por aclararlo, los bancos españoles necesitaban un rescate. España estaba claramente al borde de un “ciclo fatal”, un proceso que bien entendido concierne a los bancos. La solvencia fuerza a los bancos a vender activos, lo que disminuye los precios de esos activos y provoca mayor preocupación en la gente al respecto de dicha solvencia. Los gobiernos pueden frenar esos bucles con una inyección de liquidez; en este caso, no obstante, lo que ha quedado en entredicho es la solvencia del Estado español, pues la liquidez ha debido llegar desde los fondos europeos.

Pero no hay nada necesariamente incorrecto en este último rescate (Aunque dependerá mucho de los detalles). Lo sorprendente, sin embargo, entre los líderes que actuaron conjuntamente en este rescate, es la intención de no cambiar las políticas que han dejado a un cuarto de la población en paro –y más de la mitad de los jóvenes–

En particular, la semana pasada el Banco Central Europeo se negó a recortar las tasas de interés. Esta decisión era ampliamente esperada, pero eso no debe cegarnos al hecho de que era muy improbable. El desempleo en la zona euro se ha disparado, y todo indica que el continente está entrando en una nueva recesión. Mientras tanto, la inflación se está desacelerando, y las expectativas del mercado de la inflación futura ha caído en picado. Por cualquiera de las reglas habituales de la política monetaria, la situación exige recortes agresivos de los tipos. Pero el banco central no se moverá.

Y es que ni siquiera toma en cuenta el riesgo creciente de un derrumbamiento del euro. Durante años, a España y otras naciones europeas con problemas se les ha dicho que sólo se pueden recuperar a través de una combinación de austeridad fiscal y una “devaluación interna”, que significa, básicamente, reducir los salarios. Ahora esta absolutamente claro que esta estrategia no puede funcionar a menos que haya un fuerte crecimiento y, sí, un incremento moderado de la inflación en el “núcleo” de la Unión Europea, principalmente en Alemania – lo que ofrece un motivo adicional para mantener las tasas de interés bajas e imprimir un montón de dinero– . Pero el banco central no se moverá.

Entretanto, altos funcionarios aseguran que la devaluación interna y la austeridad sí funcionarán si la gente cree verdaderamente que son necesarias.

Consideremos, por ejemplo, lo que Jörg Asmussen, el representante alemán en el Directorio Ejecutivo del Banco Central Europeo, acaba de decir en Letonia, país que se ha convertido en el ejemplo para la austeridad presuntamente exitosa (antes era Irlanda, pero la economía irlandesa se sigue negando a recuperarse). “La diferencia fundamental entre, por ejemplo, Letonia y Grecia,” dice el Sr. Asmussen, “radica en el grado de asimilación nacional del programa de ajuste – no sólo por los responsables políticos nacionales, sino también por la propia población.”

Llamémosle el enfoque “Darth Vader” en la política económica, el Sr. Asmussen está en efecto diciéndole a los griegos: “su falta de fe resulta molesta”.

Ah, y este éxito de Letonia consiste en un año de crecimiento bastante bueno partiendo del nivel de depresión en el que estaba sumida en los tres años previos. Es cierto, el 5,5 por ciento de crecimiento es mucho mejor que nada. Pero vale la pena señalar que la economía estadounidense creció casi el doble de rápido –un 10,9 por ciento– en 1934, rebotando desde lo peor de la Gran Depresión. Sin embargo, la depresión estaba lejos de terminar.

Ponga todo esto junto y obtendrá la imagen de una elite política europea siempre preparada para pasar a la acción y defender a los bancos, pero por lo demás totalmente indispuesta para admitir que sus políticas están fallando a la gente a la que se supone que la economía debe servir.

Espera, ¿estamos nosotros mucho mejor? El panorama a corto plazo de EE.UU. No es tan grave como el de Europa, pero las previsiones de la propia Reserva Federal predicen una inflación baja y un desempleo muy elevado en los próximos años –precisamente las condiciones en que la Fed debería estar saltando a la acción para impulsar la economía–. Pero la Fed no se moverá.

¿Cómo se explica esta parálisis transatlántica frente al desastre humano y económico en curso? La política es sin duda parte de ella –digan lo que digan, los funcionarios de la Fed están claramente intimidados por las advertencias de que cualquier política expansionista se verá como salir al rescate del presidente Obama–. Así, también, es una mentalidad que ve el dolor como algo redentor, una mentalidad económica que un periodista británico, una vez nombró como “sado-monetarismo”.

Cualesquiera que sean las raíces profundas de esta parálisis, se está viendo cada vez más claro que se necesitará una catástrofe absoluta para conseguir una acción política real que vaya más allá de los rescates bancarios. Pero no se desespere: a la velocidad van las cosas, especialmente en Europa, la catástrofe absoluta puede estar a la vuelta de la esquina.

Traducción de Iniciativa Debate

Fuente: http://www.nytimes.com/2012/06/11/opinion/krugman-another-bank-bailout.html?_r=1

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