Tú y yo.

No es verdad que las cosas aparecen de pronto, que, sorpresivamente, vemos una flor en el tallo en el que antes no había nada. Allí hubo, por lo menos, un capullo cerrado, algo que estaba por abrirse, pero no lo vimos. Cuando dos personas se encuentran los dos estaban buscándose sin darse cuenta…

¿Por qué decir que la casualidad no existe?

Pensemos que, cuando no hay alguien a nuestro lado, no gastamos el perfume, compramos mal y con nostalgia, no con alegría, y estrenamos muy pocas cosas… Se van yendo las ganas poquito a poco… Y la noche nos envía sus fantasmas… La noche crece para atormentarnos, y para sumergirnos en un abismo…

Estamos solos porque no damos el paso que nos acerca, porque no decimos la primera palabra, porque somos muy cobardes…

¿Por qué crees que tú y yo nos encontramos?

¿Desde dónde venías?

¿Desde cuándo yo te esperaba?

¿Por qué crees que no desviaste el rumbo?

¿Por qué me detuve para que pudieras alcanzarme?

Porque desde que nos vimos nos unimos sin ser conscientes, y
salimos a dar vueltas por otros lugares buscándonos sin saber que estábamos tan cerca.

                                          Carmen Formoso

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