Tenemos, es verdad, naciones corrompidas… Las flores del mal.

 

(…)Tenemos, es verdad, naciones corrompidas,

De los antiguos pueblos, bellezas no sabidas;

Rostros roídos por llagas del corazón

Y bellezas que tienen lánguida sugestión.

Mas esas invenciones de unas musas tardías

No podrán impedir el correr de los días

Que las razas enfermas, decadentes, del mundo

A la juventud rindan homenaje profundo[c1] .

A la juventud santa, simple, de dulce frente,

La de mirada límpida como clara corriente,

Y que va a todo dándose así, sencillamente,

Como el azul del cielo, las aves y las flores,

Sus perfumes, sus cantos y sus dulces calores.

 

Las flores del mal

C. Baudelaire


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