“Era el rescate o la quiebra” (Rajoy dixit)

 

Primera Plana | por Iniciativa

 

Paco Bello Iniciativa Debate 29/5/2012

 

Sí, lo sabemos. Seguro que lo tenía claro la mayoría de la población por mal informada que esté. Y es un problemón, es cierto. Entrar en este tipo de disyuntivas éticas es incómodo de narices, ¿cómo solucionamos este asunto sin herir a nadie?

Es imposible enfrentarse a esta situación sin causar perjuicios, pero ¿quién debe asumirlos?

Luego entraremos a dilucidar los dobles raseros, pero veamos primero las opciones…

1ª Rescatamos con dinero público una entidad privada con el pretexto de proteger los ahorros de los ciudadanos y la credibilidad de la mal denominada “banca española”.

2ª Dejamos caer la entidad, poniendo en riesgo los ahorros de todos los depositantes que guarden por encima de los 100.000 euros, y además lanzamos un mensaje de desamparo al resto de las entidades afectadas y a los propios clientes del banco.

En estos casos especiales no hay más opciones, ambas son problemáticas, y sobre todo exponen un problema de fondo que parece que nadie quiere tratar.

Solidaridad

Es triste tener que decirlo, pero en un mundo como este, individualista y egoísta, ahora resulta que hay que ser solidarios también con muchos de los que han asentido satisfechos con las reformas de educación y sanidad y con la reforma laboral también, todas ellas absolutamente insolidarias. Ahora no importa que los clientes del banco no supieran ni de economía ni de “letras grandes” en los contratos, al ingresar sus ahorros en negocios privados (dícese bancos y entidades financieras), y sí se pedía que los hipotecados hubieran sabido a qué jugaban cuando pidieron un crédito para un bien básico (con letra pequeña).

Nadie pidió, sabiendo que no tenía otras opciones, la creación de una banca pública, del Estado, para poder tener sus ahorros garantizados. Tampoco parece que aquellos que no han sido solidarios comprando deuda pública, ya sean Bonos o Letras, y han decidido invertir en fórmulas más rentables, deban ser abandonados a su suerte, aunque para ser salvados se necesite el dinero y el esfuerzo y sacrificio de todos.

¿Y si no quisiéramos salvarlos porque como en otras ocasiones pensáramos que “esto no es cosa nuestra”? ¿Entonces qué hacemos?

Bueno, no pasa nada porque el Fondo de Garantía de Depósitos cubre hasta 100.000 euros por persona y entidad ¡ah, no, espera! ¡Que se lo han gastado todo en subastas y no queda un duro!

Pues entonces pasaría lo que suele ocurrir cuando quiebra una empresa, ni más ni menos, porque un banco es exactamente eso: una empresa (aunque intencionadamente se nos haya condicionado para no creerlo).

Después de este corto recorrido por la realidad coyuntural uno debería preguntarse cómo hemos llegado hasta aquí, y cómo no hay nadie chupando celda ¿verdad?

Hemos visto cómo el gobierno vaciaba el seguro de impago que protegía a los ahorradores, y cómo ahora pagaremos entre todos “solidariamente” para que muy ricos, ricos y pobres, no pierdan sus ahorros… ¿nadie es responsable?

Hemos visto cómo Bankia falseaba las cuentas que hace unos días reflejaban un balance positivo, y ahora ese mismo balance habla de miles de millones en pérdidas ¿nadie es responsable?

Hemos visto como el Banco de España, con su siempre exigente y estricto Presidente MAFO a la cabeza (ese que hablaba de la responsabilidad y de apretarnos el cinturón y de que los trabajadores y la sociedad debían asumir esfuerzos y tal y tal) ha estado encubriendo a estos estafadores y ladrones, o como alternativa es que el BC es una entidad absolutamente absurda formada por incompetentes sin límites más cercanos al alcornoque que al ser humano ¿Nada de responsabilidades tampoco?

Pobres de nosotros, que a la mínima que hacemos debemos asumir nuestros errores. Pero claro, no somos Dívar, Sáenz o directivos de Ebro, ni somos Botines o similares.

Amigos y no amigos, esto se rompe, o mejor; ya está roto desde hace mucho tiempo, y no nos hemos enterado. Y aquí estamos, viendo cómo se comete la más vergonzosa estafa de la historia, y sin mover un dedo. Atados a siglas e informativos, hooligans conscientes (parcialmente) de las consecuencias, pero sin querer abundar en las causas y sin exigir responsabilidades por las buenas o por las malas.

Pero ya puestos a ser como el resto, estultes y vacíos, vamos a plantear una medida de sentido común, pero del bueno, y no de ese sentido común actual que un día dice una cosa y al siguiente otra manteniendo el concepto.

Si el rescate de los bancos está sustentado éticamente por el derecho a mantener los ahorros de aquellos impositores que no leyeron la letra grande (como dice Marianico el largo, y siendo yo uno de ellos), y sabiendo que la cantidad en depósitos supera los 1,10 billones de euros ¿por qué no nos aplican una quita del 10% de nuestros ahorros para salvar el resto, en lugar de afectar a personas que nada tienen que ver con ello?

Para dejarlo más claro ¿no es más justo que pague el que tiene que perder, que no el que no se ve afectado directamente por estas cuestiones? Y además de esta forma, al vernos afectados ya nos preocuparemos de buscar responsables.

Para aclararlo más, en cifras esto sería así:

Si tengo 100.000 euros ahorrados, el Estado me quita 10.000 para salvar al menos 90.000. Si tengo 1.000 me quitan 100 euros, y si tengo 100 millones, me quitan 10. En resumen, con este mínimo porcentaje, nadie debería pagar por la irresponsabilidad y/o la desidia de los demás, y esas empresas se verían capitalizadas con nada más y nada menos que más de 110.000 millones de euros ¿es lógico o no? (prohibiendo previa y temporalmente la fuga de capitales).

De esta forma no le dejaríamos una deuda a nuestros nietos. Que en cualquier caso no son partícipes de la estupidez de sus abuelos. Y digo nietos porque los que acabarán de pagar la deuda, si es que tienen ocasión, serán ellos.

Ojalá este tostón sirva para hacer razonar a alguien. Para que nos demos cuenta de que nuestra implicación es imprescindible, y para que todos esos mentecatos inertes, esos terroristas de la ignorancia, dejen de aplaudir con las orejas cuando de forma estúpida creen que les benefician esas medidas neoliberales de mierda que se toman desde los diferentes gobiernos de los banqueros sin mirar más allá del horizonte de su ombligo.

Lo peor de todo es que nos vamos a comer todas estas aberraciones sin menear una ceja, y desgraciadamente, el capitalismo no se romperá porque todo esto es una trama muy bien urdida, y no es fruto de otra ineptitud más que de la propia; de la nuestra.

Imagen de portada: google images

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Cómo llenarte, soledad, sino contigo misma…

De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
quieto en ángulo oscuro,
buscaba en ti, encendida guirnalda,
mis auroras futuras y furtivos nocturnos,
y en ti los vislumbraba,
naturales y exactos, también libres y fieles,
a semejanza mía,
a semejanza tuya, eterna soledad.


Me perdí luego por la tierra injusta
como quien busca amigos o ignorados amantes;
diverso con el mundo,
fui luz serena y anhelo desbocado,
y en la lluvia sombría o en el sol evidente
quería una verdad que a ti te traicionase,
olvidando en mi afán
cómo las alas fugitivas su propia nube crean.

Y al velarse a mis ojos
con nubes sobre nubes de otoño desbordado
la luz de aquellos días en ti misma entrevistos,
te negué por bien poco;
por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
por quietas amistades de sillón y de gesto,
por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
por los viejos placeres prohibidos
como los permitidos nauseabundos,
útiles solamente para el elegante salón susurrado,
en bocas de mentira y palabras de hielo.

Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona
que yo fui,
que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;
por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
limpios de otro deseo,
el sol, mi dios, la noche rumorosa,
la lluvia, intimidad de siempre,
el bosque y su alentar pagano,
el mar, el mar como su nombre hermoso;
y sobre todo ellos,
cuerpo oscuro y esbelto,
te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
y tú me das fuerza y debilidad
como el ave cansada los brazos de la piedra.

Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
oigo sus oscuras imprecaciones,
contemplo sus blancas caricias;
y erguido desde cuna vigilante
soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres,
por quienes vivo, aún cuando no los vea;
y así, lejos de ellos,
ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
roncas y violentas como el mar, mi morada,
puras ante la espera de una revolución ardiente
o rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo
cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista.

Tú, verdad solitaria,
transparente pasión, mi soledad de siempre,
eres inmenso abrazo;
el sol, el mar,
la oscuridad, la estepa,
el hombre y su deseo,
la airada muchedumbre,
¿qué son sino tú misma?

Por ti, mi soledad, los busqué un día;
en ti, mi soledad, los amo ahora.

Luis Cernuda