¡Ya está bien!

 

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Paco Bello Iniciativa Debate 28/4/2012

Ya está bien de mentiras, ya está bien de abusar, ya está bien de justificar lo injustificable.

Vamos a hablar claro. Sin entrar en otras consideraciones, no es verdad que la única solución para reducir el déficit sea destruir derechos y ahorrar recortando gastos sociales. No solo no es verdad, sino que es la antítesis de la solución, siempre que el objetivo sea una sociedad en la que todos tengamos cabida.

Vamos a ofrecer tres medidas posibles y nada radicales a toda esta gente obcecada, que miente mientras mira en la dirección que más le conviene:

-Lucha contra el fraude fiscal (no lo decimos nosotros, lo dicen los técnicos de Gestha).
-Reforma de la política fiscal para que pague más el que no tiene necesidades básicas por cubrir (Sociedades de inversión, IRPF, Patrimonio y Capital).
-Auditoría de la deuda, para determinar con exactitud qué parte de ella es legítima.

Solo con estas medidas (acordes a un marco capitalista, y aprobadas por capitalistas), que insisto en que no son en absoluto radicales, y que no afectan a un modelo que en realidad podría reformarse mucho más profundamente; se acabaría con la necesidad de los recortes, e incluso se podría revertir lo hasta ahora decidido.

No serían la solución completa a los problemas sistémicos, pero permitirían darnos un plazo para adoptar otro tipo de recetas que activasen la economía, y esto contando solo con el margen que Europa ha dejado a la soberanía económica individual de sus socios.

Pero desengañémonos. Ya está bien de bromas, y de querer creer que todo se hace porque no hay más remedio, porque la aceptación por parte de gran parte de la población de estos dogmas, nos está autodestruyendo. La cúpula política al completo (todos los grandes partidos de Europa) está al servicio de los grandes poderes económicos. Vamos a quitarnos la venda de una dichosa vez.

Si no reaccionamos nos van a hundir en una miseria vital difícilmente recuperable. No permitamos que nos sigan insultando en cada una de sus declaraciones. No consintamos que se acabe definitivamente con el sistema de salud, educación, protección laboral, pensiones, o que se nos reprima a base de reformas de un Código Penal ya de por sí durísimo, y que se siga apostando por estrangular la economía de los que menos tienen con impuestos indirectos y al consumo.

No permitamos que un portavoz del gobierno afirme con descaro e impunidad que “la estabilización en la destrucción de empleo es positiva”, ¿y qué esperabas, que a un ritmo de casi cuatrocientos mil trimestrales y con casi seis millones de desempleados pudiera aumentar?

Este asalto a la justicia social al que estamos asistiendo, no está ni mucho menos cercano a relajarse en intensidad. Han perdido el norte y se han visto reforzados por nuestra pasividad. El discurso se está radicalizando, pero no por parte del pueblo, como pudiera esperarse, sino por parte de esos mismos que ven natural que haya quien está desesperado, y quien hace aumentar un 20% el mercado del lujo y la exclusividad. Adiós al Contrato Social o cualquier forma de equidad, tan prescindible en los sistemas totalitarios.

Si confiamos en que existe humanidad y vocación de servicio en una cúpula dirigente enquistada a base de nepotismo, y que se contemplan en la gestión esos valores; para cuando nos queramos dar cuenta, ya será tarde para lograr una solución no dramática.

No hay recetas mágicas para forzar un cambio inmediato. En este país existe una mayoría que aún cree que vive en una democracia y que detrás de todas la medidas que se aplican hay algún tipo de objetividad técnica o académica. Contra esto no hay soluciones de urgencia. Pero si queremos que no demasiado tarde tengamos alguna oportunidad, hay que argumentar siempre que tengamos ocasión por qué no es cierto que no existan alternativas a las políticas de “ajuste” actuales. Y más, hay que unirse a todas las movilizaciones que propongan una respuesta positiva, de lucha, y mayoritariamente aceptable. Hay que estar con todos ellos sin hacer distinción y sin etiquetas, incluso con los sindicatos mayoritarios cuando convoquen a “algo” (tiempo habrá de pedir cuentas).

Vamos a acabar con el “yo no soy de…” o “tú no eres de…” Por el “todos somos”. Porque, por mucho que exista una necesidad de pertenencia a algo que nos identifique para sentirnos menos solos, es absurdo buscar exclusividades. Sí hay un enemigo, pero no está entre nosotros. Vamos a apuntar bien, no sea que por no saber lo que vamos a cazar, nos disparemos en un pie.

Del 12 al 15 de mayo nos vemos en la calle.

Imagen de portada tomada de google images

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