La chistera mediática (lo que nos espera).

 

Estado español | por Jerónimo

Cada vez se hace más imprescindible agudizar el sentido crítico de lo que percibimos, lo que encontramos y lo que nos hacen llegar de forma más o menos disimulada. Cada vez hay más intereses ocultos, nuevas esquinas indeterminadas y difusas en el laberinto creado de una información inadecuada hasta el extremo de hacernos llegar a conclusiones falsas, sesgadas, irreales, a veces inexistentes. Ya no sirve pensar que estamos bien informado porque leemos diez periódicos al día., cada uno de esos diez periódicos tiene su dueño y esos dueños desean que Vd. piense en un sentido concreto.

Vd., amigo cree que es libre, en eso consiste la democracia, en que lo crea.

En un mundo de intenciones tan oscuras y turbias, tan artificialmente confusas se hacen necesarios los medios informativos no contaminados, medios que no tengan nada, absolutamente nada que ganar con el criterio que cada uno de nosotros se forme de una información determinada. Son la mascarilla de oxígeno para recuperar la cordura y en ello estamos. Todos nosotros. Tú y yo.

“RTVE es mía y la calle volverá a serlo con nuestras armas de intoxicación masiva ¿Lo ha entendido?”

Es imprescindible, es urgente, que esos “9 de cada 10 españoles” lleguen a conclusiones válidas, reales, basadas en criterios razonables, lógicos y sobre todo, ciertos, porque darán lugar a unas estadísticas exponencialmente falsas hasta el infinito, y es en ese infinito donde los hombres de negro saben que Vd. no investigará hasta el fondo de cada verdad gratuita encontrada, no podrá hacerlo, porque ellos tienen el omnipotente poder de impedirle tal posibilidad. Se lo dio Vd. mismo con la última papeleta que introdujo confiado en aquella urna limpia y transparente.

Vd. no lo sabe pero no es libre.

Vd., amigo, acaba por  tomar sin rechistar su pócima envenenada para colmar su sed de conocer, de saber en la clase de mundo en el que se mueve porque no dispone de otra, y tiene prisa.

Estoy cansado de que llamen a mi puerta: “Buenos días ¿Le preocupa los problemas actuales del mundo?”… ¡Pues claro que me preocupan los problemas del mundo! Pero, dígame: ¿Qué religión vende Vd.?

Estoy cansado de que quieran contar con mi criterio personal para convertirlo en una décima más de una estadística que escala un objetivo específico y ajeno a mí forma de pensar y que a su vez será usada para mostrar, demostrar, al respetable otro milagro más de la gran chistera.

Metemos un zapato y sacamos un lorito ¿Ve Vd.? Metemos un gazapo y sacamos una paloma… Nada por aquí, nada por allá. Y sus ojos se agrandan para enfocar mejor y su boca se le olvida abierta… Vd. no ha caído en la cuenta de que ha venido al circo, de que vive en él. El espectáculo comenzó hace tiempo.

No intente Vd. salvar mi alma, déjela en paz, preocúpese de la suya, si quiere. No clarifique Vd. voluntariamente mi duda, me hace falta seguir dudando para seguir vivo. No la toque, no responda a una pregunta que no le he hecho. Déjeme desconfiar de su amabilidad de cartón y su caramelo de menta edulcorada.

Si Vd. se toma el trabajo de venir a mi casa, llamando al timbre o por ADSL, por favor: que no sea para convencerme a mi de lo que Vd. cree o de lo que desea que yo crea, venga Vd. de buena fe, tráigame una planta viva, tomemos un café en la terraza, le hablaré del Mediterráneo y le contaré cómo hago las fotos a la Luna.

“¿Le preocupan a Vd. los problemas del mundo?”

Ya se lo he dicho  ¿a Vd. qué coño le importa?.

Un abrazo, Jero.

Imagen tomada de Google Images.

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