!Bienvenidos a la crisis de nuevo! (traducción artículo de Spiegel)

Published On: Mie, abr 11th, 2012

Durante unos minutos Rajoy ha logrado lo que ni millones de manifestantes en las calles de España habían conseguido hasta ahora, esto es, estar en la portada de un periódico alemán, con lo mucho que este país parece tener que ver con la situación actual, no ya de España, sino de todos los países del sur europeo. Incluso se podía ver la fotografía de un mosso d´esquadra apostado frente a la Bolsa de Barcelona durante los altercados que se produjeron en Barcelona durante la pasada huelga general…. Ah, pero ¿hubo huelga general Herr Spiegel? El caso es que he tardado tanto en traducir el artículo que ya no salimos en portada porque parece ser que Nokia se acaba de dar un batacazo en la Bolsa.

Debo decir que de entrada me ha dado mala espina ver que nuestras miserias se aireaban en portada. No he podido evitar pensar que eso no traería nada bueno. Ya sabemos que hay unos entes abstractos y poderosos llamados mercados (que de abstractos no tienen nada) que esperan el mínimo gesto de debilidad para atacar y clavar las fauces en el cuello de su presa. Y lo cierto es que el artículo en cuestión muestra bastantes gestos de debilidad; en realidad creo que nos echa la soga al cuello. Con ello no quiero decir que sea esa la intención del diario Spiegel, y mucho menos de su columnista, que, de hecho, se muestra crítico con los susodichos mercados y con las iniciativas tomadas hasta ahora por el BCE. Pero sí logra calentar los ánimos en un momento que, repito, estamos bajo la atenta mirada de las hienas.

En fin, sea como sea, aquí os dejo el artículo, no sin pedir disculpas por algunas frases que probablemente carezcan de sentido, pero es que he intentado traducir lo más rápido posible y la economía, además, no es mi fuerte, aunque pongo todo mi empeño en ello… y es  que poco se puede hacer contra estos bravucones si no se comprende lo que dicen….

¡Bienvenidos de nuevo a la crisis!

Un comentario de Wolfgang Münchau

Un buen billón ha bombeado el BCE para estabilizar la situación. Pero la idea de estar así comprando tiempo se muestra como una ilusión. En España se agrava la situación, en los mercados reina el nerviosismo. Volvemos a estar en el punto en el que nos encontrábamos antes de Navidad.

¡Bienvenidos a la crisis! No hace mucho tiempo desde que Alemania declinaba en Bruselas un aumento de los fondos de rescate con el argumento de que los mercados se habrían tranquilizado. Sorprendentemente no ha sido así. Hace dos semanas reinaba por todas partes el optimismo en Europa. En los últimos días irrumpen de nuevo los mercados. ¿Qué ha cambiado durante esta semana?

Se han impuesto dos creencias. La primera atañe a España, la segunda al Banco Central Europeo. En los mercados espera que España necesite un rescate antes de que acabe  este año. Cuando eso pase, el recién aumentado fondo de rescate resultará ser demasiado pequeño. Dentro de pocos meses nos encontraremos de nuevo ante la decisión de aumentar el fondo otra vez o arriesgar la ruptura del espacio-euro.

El gobierno español presentó la semana pasada un presupuesto que debería servir para ahorrar 27 mil millones de euros este año. El problema es que España está ya metida en la recesión. La cuota de desempleo llega al 23%, y en el caso de la gente joven alcanza hasta el 50%.

España se encuentra ahí donde Grecia se encontraba hace dos años

Quien ahorra en tiempos de decrecimiento económico, actúa de manera procíclica. Eso significa que la política de presupuestos refuerza la recesión. El mecanismo consiste en una interacción entre ahorro público, ahorro privado, otra caída de los precios de la vivienda, con las consecuentes pérdidas adicionales de los bancos, una crisis de crédito más persistente, un agravamiento de la recesión, la cada vez menor recaudación impositiva, déficits más elevados y más programas de ahorro. Pueden pasar muchos años hasta que se rompa el círculo vicioso. Para España espero una recesión que puede durar una década entera.

La ironía está en que la cuota de deuda española crece a pesar de que el país paga su deuda. La razón es que la cuota es un cociente: cuando el denominador – el rendimiento económico – cae con más fuerza que el numerador – las deudas -, entonces la cuota aumenta.

Los mercados ya no creen en una estabilización de la deuda de España. No es ninguna casualidad que los últimos ataques de pánico en los mercados hayan pasado justamente esta semana en la que el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, ha anunciado medidas para ahorrar otros 10.000 millones en este año 2012, a través del “aumento de la eficiencia” en el sector de la sanidad y la educación. España se encuentra en estos momentos allí donde Grecia se encontraba hace dos años.

En este círculo vicioso sólo existen dos caminos. El primero es salirse del euro. El segundo es un programa de rescate que termina en la cancelación de la deuda para el sector financiero. Decisivas no son aquí las deudas públicas, sino las deudas de los bancos. Se va a llevar por lo tanto a los bancos bajo un fondo de rescate,  obligarles allí  a declararse en bancarrota o a aceptar una fusión, y cubrir los costes que surjan de manera conjunta. Otra salida no hay.

La segunda razón para el pesimismo en los mercados es una nueva percepción  de la política del BCE. En diciembre y febrero empujó el BCE un buen billón de euros en liquidez en el sector banquero. Los mercados reaccionaron en principio con euforia. La idea era que los bancos pidieran prestado dinero barato al  BCE con un plazo de amortización de tres años. Con este dinero comprarían  a sus gobiernos bonos a corto plazo y estabilizarían de esta manera el mercado de bonos. Al BCE no se le permitió por razones legales, comprar él mismo los bonos. Optaba así hacerlo a través de los bancos.

La política del BCE funcionó como una droga

Esta teoría tiene una serie de ganchos que ahora se han vuelto visibles. El primero de ellos es que la acción se hace de manera indirecta y por ello resulta cara. Solamente una fracción del dinero fluye realmente en la compra de bonos. El BCE hubiera conseguido mucho más con un pequeño programa de compra directa. Tampoco está claro ni económica ni moralmente porqué da a los bancos un dinero que ha negado a los gobiernos. En España, el problema no era el sector público, sino precisamente los bancos.

Y se da otro problema técnico importante con la operación del BCE. Los bancos deben depositar en el BCE una garantía de liquidez. Para ello se utilizaron una parte de los recién adquiridos bonos públicos. Pero el hecho de necesitar garantías adicionales, hizo que se buscaran otras soluciones. La consecuencia: las garantías que de por sí se necesitan en el mercado de hipotecas resultan escasas. A través de la operación del BCE muchos bancos ya no tienen más acceso a esta fuente normal de financiación  del sector privado. La política del BCE funciona por ello como una droga. Quien se meta un chute de liquidez se vuelve dependiente de golpe.

La política del BCE ha solucionado así la crisis bancaria de manera aparente. En realidad la situación de los bancos europeos está tan mal como nunca antes. Y como en el Japón de la década de los 90, los gobiernos no tienen ninguna estrategia para solucionar este problema de manera efectiva.

La mayor de las sandeces fue la argumentación de que la política de liquidez del BCE daría tiempo a los gobiernos para resolver la crisis. Se trataba de una ilusión temporal. Permitía a los responsables negar la realidad otros tres meses y aplazar el problema.

Una de las nuevas experiencias de esta crisis es que los bancos* son cada vez más cortos. Después de semana santa estamos en el punto en el que nos encontrábamos antes de navidad.

*Juego de palabras: aplazar el problema se dice en alemán “Das Problem auf die lange Bank schieben”, que vendría a significar “empujar el problema por un banco largo”… de ahí que en el párrafo posterior el autor señale que “el banco” es cada vez más corto.

Artículo original:

http://www.spiegel.de/wirtschaft/service/0,1518,826868,00.html

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Libros.