Puntadas sin hilo ¿Éxito o fracaso?

Arturo González

29 mar 2012

No sé si escribir que la huelga ha sido un éxito o que ha sido un fracaso. Tal vez no ha sido ninguna de las dos cosas.
Ha sido un fracaso porque no va a conseguir que el Gobierno cambie ni un ápice la Reforma laboral, como predecía el ministro Guindos. Un ápice es una parte pequeñísima de un todo. Algo así como la vergüenza política de Mariano Rajoy.
Ha sido un éxito porque ha demostrado que en 100 días el Gobierno ha dilapidado su crédito, abatido también y muy principalmente por sus dos fracasos electorales en Andalucía y Asturias, y porque deja muy abierta la expectativa de lucha. Y porque el Gobierno ha demostrado que está en contra de los trabajadores y en connivencia con los poderosos.
Ha quedado claro que el terrorismo patronal y los piquetes mediáticos son mucho menos civilizados que los piquetes tradicionales.
Ha quedado claro que millones de españoles han considerado que los 113 euros de promedio que pierden los huelguistas, aun hiriéndoles en sus economías, merecen más la pena y son superiores a la chulería política del ápice de Guindos.
Ha quedado claro que, aunque la huelga no hubiera sido un éxito aceptable, era el momento idóneo, porque ¿cuándo, si no, es el momento adecuado para una huelga, nunca?
Pero tienen la fuerza. La fuerza bruta, policial y judicialmente siempre exenta de responsabilidades, como la experiencia pasada y reciente demuestra.
Ha quedado claro que, pese al miedo de la represalia, media España está en contra de esta democracia abusiva que se arroga el señor Rajoy. Porque ha quedado claro que el primero y más pernicioso efecto de su Reforma laboral es la capacidad de despido fulminante, comenzando con ellos la muerte del derecho de huelga. Vete si quieres, pero… Una indignidad humana y política.
Y sobre todo ha quedado claro que, amén los tiempos de zozobra que vienen por culpa de un Gobierno tan displicente, dictatorial y kamikaze, los débiles de España, con sus abstencionistas incluidos, y las conciencias sacudidas de quienes sintieron nostalgia evidente de la huelga que no pudieron o no se atrevieron a hacer, saben que la mecha está encendida, ellos sí que no se han rendido ni un ápice, y algún día no lejano, así que pasen menos de cuatro años, los votos se tornarán lanzas. La huelga, y ése es su gran éxito, ha servido para unirlos y coordinarlos políticamente.
Enfrente de mi casa hay cuatro comercios: dos han abierto y dos han permanecido cerrados. La industria ha parado, los servicios no, y el transporte a medias. ¿Éxito o fracaso?
Las manifestaciones han sido arrolladoras. Un presagio.
La imposible medición del éxito o del fracaso: Especulemos: 1. De los treinta y cinco millones de electores, ¿cuántos estarían de acuerdo con esta Reforma laboral? 2. Del mismo número de electores, ¿cuántos estarían dispuestos a apoyar la huelga si no existiera la posibilidad coactiva de despido fulminante?

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Gota ESTÉTICOPAPAL: ¿El Papa se ha hecho un lifting? Le he visto en Cuba como más rejuvenecido y con la piel más tersa. El mismo sitio donde ha hecho inconscientemente un alegato feroz contra la propia Iglesia Católica al criticar a “los que se encierran en su verdad e intentan imponerla”. Todo un grotesco autorretrato.

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Gota de la HEMEROTECA COMO ÚNICA VERDAD FIABLE: Todo el que diga lo contrario de lo que decía fervientemente en la oposición, y al revés, deberían ser destituidos fulminantemente sin esperar cuatro años. La hemeroteca y sus casos clamorosos de cinismo, son la máquina de la verdad incontestable. ¡Pero qué cara tienen todos los políticos! Dicen exactamente lo contrario de lo que decían estando en la oposición o en el poder. Y se quedan tan panchos.

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