Cantando a la primavera. Poema de Carmen Formoso Lapido.

 

by carmen

Yo canto a la divina primavera,

cuando la tierra vivifica después de su agostamiento,

la llovizna sale del regazo de los vientos…

y nadie sabe lo que tendrá mañana

ni donde morirá… no importa,

porque la tierra saca ya sus frutos

y nos ofrece generosa su hermosura,

y en espléndida recompensa,

nos da una primavera más,

porque la tierra es todo lo que tenemos…

 

Y nos ofrece la aurora y el ocaso,

y nos invita a disfrutar,

a ver en las montañas las estrías de colores

y las grandes cumbres…

Y soñaremos con que el sol alcanza la luna

y que el día alcanza a la noche…

 

Goza con la primavera,

escucha ese coro de vírgenes con címbalo,

mira como las aves lucen sus plumas

amarillas como el oro, blancas como la plata,

con los colores del arco iris…

Las ocas, los pavos reales, las palomas, las tortugas…

y las flores evocando nuestros recuerdos,

flores perfumadas, uniendo belleza a fragilidad,

las humildes flores de pepino

entre fragmentos de colores

manifestando la bondad de esta tierra,

la armonía que inspira a la humanidad,

este breve instante en nuestra vida,

es breve sinfonía, las lágrimas mitológicas de Venus,

más blancas que el yelmo de Odín,

los juncos floridos, las humildes margaritas,

flores que ahuyentan maleficios,

lirios para la Virgen y el Niño,

manzanilla para dolores,

magnolias reales, orquídeas opulentas,

geranios en los balcones,

y pensamientos para escoger…

 

Mejor disfrutarla y callar,

no hay palabras, ni hay poeta,

que pueda contar su esplendor…

 

Nada que ver con una primavera soñada,

sí con una primavera vivida,

que nace en el misterio, sugestiva,

con aromas primitivos, libres sobre la piedra…

Y sobre la tierra, sobre el mar, bajo el cielo,

sobre oriente y occidente,

con las gentes riendo de todo corazón,

como niños cegados por una esplendida visión…

 

Ha sucedido lo que tenía que suceder,

la vimos acercarse y la veremos marcharse,

es bueno adaptarse a las circunstancias…

Pero no dejes escapar lo que posees

por lo que ni siquiera divisas….

 

Escucha el canto llano, primaveral,

amaneciendo después de la media noche

sin coro ni música,

sólo con la tonadilla de las aves,

gorgojes, graznidos, sonidos mágicos…

melodías sin orígenes geográficos,

iguales en China, en Francia, en Cataluña,

Portugal o Galicia…

 

Equinoccio de marzo,

que media entre el invierno y el estío…

La primavera es ternura, es amor,

es inclinación hacia lo que nos parece bello

y digno de cariño, que atrae nuestra voluntad…

 

Puede suceder que no la soportes físicamente,

porque la primavera trae alergias,

estornudos y lagrimeos,

y que por eso no te guste ir al campo,

por eso y por si el indolente rebaño de zánganos

está alejado de sus colmenas;

o porque tienes miedo a las lluvias repentinas

y a las arañas gigantes o a las ratas hambrientas,

y a los perros asilvestrados,

o al polen denso del aire, pero,

aún así, disfrútala

aunque tengas que preparar tu cuerpo,

con vacunas en el invierno,

con máscaras filtrantes, con dietas a tiempo…

 

No pierdas este regalo que nos brinda la naturaleza,

que calmará tu espíritu,

que ahuyentará las depresiones,

y que te dará vigor al recordarla,

pues en ella encontrarás sólo el amor

y la ternura que todos anhelamos.

                               Carmen Formoso Lapido

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Libros.