La cobardía, madre de la crueldad.

 

El secreto de toda fuerza reside en saber que los demás son más cobardes que nosotros.

El cobarde sólo amenaza cuando está a salvo.

El perro no ladra por valiente, sino por miedoso.

Dios no ayuda a un cobarde.

El cobarde muere muchas veces, el valiente sólo una vez.

Lo que empieza en cólera, acaba en vergüenza.

El tamaño de un hombre puede medirse por el tamaño de las cosas que le encolerizan.

La ira ofusca la mente, pero hace transparente el corazón.

El cobarde actúa siempre asustadizamente, y sin salirse de los los verbos como acusar a escondidas, agredir por la espalda, escapar, rehuir, replegarse para esconderse, retirarse hacia otros lugares en los que no le conozcan, ultrajar sin dar la cara… y más. Sus fechorías…

La cobardía es despreciable, mezquina y vil, lo más miserable, y siempre envuelve a otros en los que se retrata él mismo. Emite un virus destructivo… Esta glosa va por muchos defectuosos…

(Proverbios)

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