Nota de prensa de Moody’s traducida: no se fía del Gobierno español

 

A continuación, ofrecemos una traducción literal de la nota de prensa que la agencia de extorsión Moody’s hacía pública ayer lunes 13 de febrero en Londres. En esta comunicación, Moody’s justifica y razona su decisión de rebajar dos escalones la calificación de la deuda española, basada en el escepticismo sobre la capacidad del nuevo Gobierno. Según esta agencia, en España va a llover aún más, y la capacidad del Ejecutivo de Rajoy para capear el temporal queda en entredicho:

«Moody’s rebaja la calificación de los bonos del Gobierno español desde A3 a A1, con perspectivas negativas.

El departamento de inversiones ha rebajado hoy la calificación de los bonos del Reino de España de A3 a A1. Las perspectivas sobre esta calificación son negativas.

Paralelamente, Moody’s ha rebajado también la calificación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) español desde A3 a A1, con perspectivas negativas, en línea con las acciones tomadas con la deuda soberana, dado que la deuda del FROB está garantizada completa e incondicionalmente por el Reino de España. Tanto la calificación a corto plazo del FROB como la de España se han rebajado desde P2 a P1.

Los motivos clave de la decisión de hoy sobre España son:

1.) La incertidumbre sobre el futuro de la reforma institucional en la zona euro y las débiles perspectivas macroeconómicas en la región, que continuarán pesando sobre la ya frágil confianza de los mercados.

2.) Las perspectivas fiscales negativas del país se han exacerbado por la reducción de los ingresos fiscales en 2011, mayor de lo que se esperaba, principalmente en las cuentas de los gobiernos regionales, que han rebasado sus presupuestos. Moody’s se mantiene escéptica sobre las posibilidades del nuevo Gobierno para alcanzar la reducción del déficit prevista en los Presupuestos Generales, lo que llevará a un aumento aún mayor en el ya rápido crecimiento del porcentaje de deuda.

3.) Las presiones sobre la economía española, que está cerca de entrar en una nueva recesión, se incrementarán aún más por la necesidad de medidas aún más severas para conseguir la reducción del déficit. Una nueva recesión afectará también negativamente a la rentabilidad de los bancos españoles, en un momento en el que se les ha pedido que saneen sus balances.

Moody’s mantiene un pronóstico negativo sobre calificación de la deuda española para reflejar el potencial declive aún mayor en las condiciones económicas y financieras como resultado del deterioro de la crisis de la deuda en la zona euro.

RAZONES DE LA REBAJA

Como se indicó en la introducción de esta nota de prensa, un factor que ha contribuido a que Moody’s rebaje en dos grados la calificación de la deuda española es la incertidumbre de los pronósticos en toda la zona euro sobre las reformas estructurales en materia fiscal y económica, y sobre los recursos que se generarán para gestionar la crisis. Además, la debilidad de las perspectivas macroeconómicas en Europa complica la implementación de los programas nacionales de austeridad y las reformas estructurales que se necesitan para promover la competitividad. Moody’s cree que estos factores continuarán pesando en la confianza de los mercados, que es probable que se mantenga frágil. Esto significará, a su vez, una alta probabilidad de un escenario aún peor para las condiciones de financiación, que afectarán primero a las deudas más débiles, como la española, incrementando la posibilidad de nuevos shocks macroeconómicos, dados los asuntos que se identifican más abajo.

El segundo factor que subyace en la rebaja en la calificación de la deuda española es que Moody’s espera que los indicadores clave del crédito continuarán deteriorándose. El déficit fiscal mayor de lo esperado reflejado en 2011 (con un déficit general de alrededor del 8% del PIB, frente al objetivo del 6%) convierten las perspectivas fiscales del país para 2012 en más arriesgadas aún de lo que Moody’s pronosticó en su última revisión de la calificación española. Moody’s reconoce que el nuevo Gobierno ha tomado las medidas oportunas para compensar en gran parte la reducción de los ingresos, y también que ha dado pasos para controlar más de cerca las finanzas de los gobiernos regionales. Sin embargo, la efectividad de estos pasos aún está por ver. En conjunto, el ajuste necesario para que las finanzas públicas vuelvan a la senda programada (un objetivo de déficit del 4,4% del PIB para 2012) no tiene precedentes. Según las estimaciones de Moody’s, se necesitará un ajuste fiscal total de aproximadamente 40.000 millones de euros (3,7% del PIB), frente a una reducción conseguida de alrededor de 28.000 millones de euros entre 2010 y 2011.

Por tanto, Moody’s sigue siendo escéptica sobre la consecución de este objetivo y espera que el déficit de los Presupuestos Generales se mantenga entre el 5,5% y el 6% del PIB. Esto implica, a su vez, que el porcentaje de deuda seguirá creciendo. En el escenario que maneja Moody’s, el porcentaje de deuda llegará al 75% del PIB a final de año, más del doble que el de 2007, y es probable que se aproxime al 80% en los próximos dos años. En consecuencia, uno de los puntos fuertes de España en lo tocante al crédito –su baja relación deuda/PIB comparada con los de sus vecinos europeos– se está erosionando.

La tercera razón para la decisión tomada hoy es la debilidad de la economía española, que es probable que se vea sometida a una presión aún mayor debido a la necesidad de adoptar medidas más severas para conseguir la reducción del déficit. España registró una contracción del PIB del 0,3% del PIB en el último trimestre de 2011, y Moody’s espera que el PIB español se contraiga todavía entre el 1% y el 1,5% en 2012, comparado con una previsión de un crecimiento moderado pero positivo de un 1% hace solo unos meses.

Una nueva recesión afectará aún más a la rentabilidad de los bancos españoles, en un momento en el que se espera que eliminen sus dañados activos inmobiliarios de sus balances. Moody’s ve positivamente el intento del nuevo Gobierno de obligar al sector bancario a aumentar sus provisiones para hacer frente a los problemáticos activos relacionados con su exposición en el sector inmobiliario, que contribuye a una mayor transparencia de los balances de los bancos y a recuperar la confianza de los mercados. Sin embargo, Moody’s tiene dudas de que el plan del Gobierno para animar a los bancos más fuertes a fusionarse con los más débiles pueda conseguirse sin un mayor apoyo del sector público. Por tanto, la agencia de calificación sigue creyendo que los contingentes de riesgo que presenta el sector bancario son más altos y es más probable que cristalicen en el caso de España que en el de sus vecinos. Moody’s reconoce que las reformas del mercado laboral, anunciadas por el Gobierno el 10 de febrero, son pasos importantes para aumentar la flexibilidad del mercado de trabajo y deberían promover con rapidez un crecimiento del empleo, una vez que la recuperación económica comience.

La decisión de rebajar dos grados la calificación se explica por la visión de Moody’s de que tanto las condiciones para el crédito en España como los pronósticos son difíciles de conciliar con una calificación por encima del nivel más bajo de la categoría A. En realidad, otros países que gozan del nivel más alto de la categoría A (como la República Checa o Corea del Sur), así como aquellos que están en la franja central de esa categoría (como Polonia) no se enfrentan a los retos fiscales y de crecimiento que afronta España, ni tienen sistemas bancarios con problemas similares.

QUÉ PODRÍA MOVER LA CALIFICACIÓN ARRIBA O ABAJO.

Moody’s espera que la calificación A3 de España presente algún grado de tolerancia a potenciales escenarios negativos que puedan emerger en los próximos trimestres, incluyendo:

  1. un modesto deterioro aún mayor de las perspectivas macroeconómicas en relación con los criterios de calificación de la agencia
  2. una desviación moderada de los actuales objetivos fiscales del Gobierno y un ligero aumento adicional de los costes del Gobierno para apoyar la reestructuración del sector bancario, así como
  3. ocasionales retrocesos políticos en el proceso de aceptación e implementación de las reformas necesarias para restaurar la confianza.

El pronóstico de calificación podría estabilizarse en el nivel actual si la situación en el conjunto de la zona euro se resolviera de manera concluyente. La calificación podría actualizarse si y siempre que la economía se situara en una tendencia clara de mejora y la ratio de deuda pública se hubiera estabilizado en niveles sostenibles».

Fuente: Moody’s (en inglés)

Traducción: Iniciativa Debate

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N. de ID:

Este texto es un extracto del comunicado original. Las negritas son nuestras.

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