Políticos del PP, PSOE e IU cobran fortunas de las Cajas.

 

Primera Plana | por Iniciativa

Políticos del PP, PSOE e IU cobran fortunas de las Cajas

El diputado de IU en la Asamblea de Madrid Moral Santín lidera la lista de políticos que percibieron escandalosas retribuciones en cajas de ahorro rescatadas por el Estado. La casta política ha hecho lo imposible por vaciar a las Cajas y que la derecha económica y política tuviera argumentos ante la sociedad para llamar a la privatización. Políticos del PP, PSOE e IU han cobrado sueldos millonarios. A modo de ejemplo, Santín (IU), en la foto, cobra 526.000 de Bankia, Virgilio Zapatero (PSOE) 421.000 y De la Merced (PP) 429.000.

Se lo llevan crudo. Da igual que las entidades que controlan hayan sido rescatadas con dinero público, a costa del sufrido contribuyente, o sufran pérdidas millonarias. Ellos, parapetados en las cúpulas de las deficitarias cajas de ahorro españolas y con la excusa de que son ‘estupendos gestores’, se embolsan sueldos y dietas escandalosas.

El presidente de Bankia, Rodrigo Rato, cobró 2,34 millones de euros en 2011 sin contar la parte variable de su salario, que no se ha detallado por no haber sido aprobada aún por el Banco de España. El consejero delegado de la entidad, Francisco Verdú, se embolsó 1,57 millones. No son los únicos ni los peores. José Antonio Moral Santín, de Izquierda Unida, percibió el año pasado una retribución de 526.000 euros de Bankia. No se echen las manos a la cabeza.

Como revela el diario ‘El Mundo’ este 29 de enero de 2012, el veterano militante comunista -a quien sus camaradas califican sin matices de ‘equilibrista’- encabeza una lista de un centenar de cargos públicos que permanecen aferrados a las cuotas políticas en los consejos de las cajas.

En la relación de pagos astronómicos figuran dirigentes de todos los partidos. El Gobierno Rajoy ha encargado un informe detallado para poner coto al despilfarro en estas entidades, saneadas en la mayoría de los casos con dinero de los contribuyentes. Y algo tiene que hacer el nuevo Ejecutivo y caunto antes. A pesar de que el objetivo era profesionalizar la gestión de estas entidades, lo cierto es que los consejos de Administración siguen convertidos en el refugio dorado de ex altos cargos premiados por los partidos que incluso han visto incrementados sus ingresos con la reordenación bancaria.

Encabeza la lista de los agraciados con esta lotería un histórico dirigente de IU de Madrid, José Antonio Moral Santín, que cobró 526.000 euros en 2011 por pertenecer a dos comisiones de Bankia. Ya es paradójico que el próspero consejero pertenezca a una coalición de izquierdas, que se distingue por fustigar a diario a la «oligarquía financiera» por sus ganancias. Pero lo que resulta inadmisible es que, sin funciones ejecutivas de ningún tipo, gane cinco veces más que el presidente del Gobierno y que una entidad que ha recibido dinero público le retribuya mejor que a ejecutivos de alto nivel de grandes bancos. Aunque no es el único. En el consejo de Bankia, Rodrigo Rato ha mantenido a dirigentes de su partido -como Mercedes de la Merced y el ex secretario general del PP madrileño, Ricardo Romero de Tejada- y del PSOE, como el ex ministro Virgilio Zapatero.

Ni Moral Santín ni el resto ganan esos sueldazos por sus brillantes carreras como ejecutivos financieros, sino por pertenecer a la organización. Tal y como señala hoy la defensora del pueblo en una entrevista.

«La gente está harta» de apretarse el cinturón, mientras siente que los políticos abusan y despilfarran.

Fuente: Insurgente

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“Sólo un Dios nos puede salvar”

“Sólo un Dios nos puede salvar”

Leonardo Boff

Esta frase no viene de ningún papa, es de Martin Heidegger (1889-1976), uno de los más profundos filósofos alemanes del siglo XX, en una entrevista concedida al semanario Der Spiegel el 23 de septiembre de 1966, pero solamente publicada el 31 de mayo de 1976, una semana después de su muerte. Heidegger siempre fue un atento observador de los destinos amenazadores de nuestra civilización tecnológica. Para él la tecnología, como intervención en la dinámica natural del mundo para beneficio humano, ha penetrado de tal manera en nuestro modo de ser que se ha transformado en una segunda naturaleza.

Hoy en día no nos podemos imaginar sin el vasto aparato científico-técnico sobre el cual está asentada nuestra civilización, pero está dominada por una compulsión oportunista que se traduce en la fórmula: si podemos hacerlo, también nos es permitido hacerlo sin ninguna otra consideración ética. Las armas de destrucción masiva surgieron de esta actitud. Si existen, ¿por qué no usarlas?

Para el filósofo, una técnica así, sin conciencia, es la más clara expresión de nuestro paradigma y de nuestra mentalidad, nacidas en los albores de la modernidad, en el siglo XVI, pero cuyas raíces se encuentran ya en la metafísica clásica griega. Esta mentalidad se guía por la explotación, por el cálculo, por la mecanización y por la eficiencia aplicada en todos los ámbitos, pero principalmente en relación con la naturaleza. Esta comprensión ha entrado en nosotros de tal manera que consideramos la tecnología como la panacea para todos nuestros problemas. Inconscientemente nos definimos contra la naturaleza que debe ser dominada y explotada. Nosotros mismos nos hacemos objeto de la ciencia, al ser manipulados nuestros órganos y hasta nuestros genes.

Entre ser humano y naturaleza se ha establecido un divorcio que se revela por la creciente degradación ambiental y social. El mantenimiento y la aceleración de este proceso tecnológico, según el filósofo, puede llevarnos a una eventual autodestrucción. La máquina de muerte hace decenios que está ya construida.

Para salir de esta situación no bastan los llamamientos éticos y religiosos, mucho menos la simple buena voluntad. Se trata de un problema metafísico, es decir, de un modo de ver y de pensar la realidad. Estamos en un tren que corre veloz sobre dos raíles; está yendo al encuentro de un abismo que hay más adelante y no sabemos cómo pararlo.¿Qué hacer? Esa es la cuestión.

Si quisiéramos, podríamos encontrar una mentalidad distinta en nuestra tradición cultural, en los presocráticos como Heráclito entre otros, que todavía veían la conexión orgánica entre ser humano y naturaleza, entre lo divino y lo terreno, y alimentaban un sentido de pertenencia a un Todo mayor. El saber no estaba al servicio del poder sino de la vida y de la contemplación del misterio del ser. O en toda la reflexión contemporánea sobre el nuevo paradigma cosmológico-ecológico, que ve la unidad y la complejidad del único y gran proceso de la evolución, del cual todos los seres emergen y son interdependientes. Pero este camino nos es vedado por el exceso de tecnociencia, de racionalidad calculatoria y por los inmensos intereses económicos de los grandes consorcios que viven de este statu quo.

¿Hacia dónde vamos? En este contexto de indagaciones fue donde Heidegger pronunció esta famosa y profética sentencia: «La filosofía no podrá provocar directamente un cambio del estado presente del mundo. Y esto no es válido sólo para la filosofía sino también para toda actividad de pensamiento humano. Sólo un Dios puede aún salvarnos (Nur noch ein Gott kann uns retten). La única posibilidad que nos queda, en el pensamiento y en la poesía, es preparar nuestra disponibilidad para la manifestación de ese Dios o para la ausencia de Dios en tiempo de ocaso (Untergrund); dado que nosotros, ante el Dios ausente, vamos a desaparecer».

Lo que Heidegger afirma está siendo gritado también por notables pensadores, científicos y ecólogos. O cambiamos de rumbo o nuestra civilización pone en peligro su futuro. Nuestra actitud es de apertura a un adviento de Dios, esa Energía poderosa y amorosa que sustenta a cada ser y a todo el universo. Él podrá salvarnos. Esta actitud está bien representada por la gratuidad de la poesía y del libre pensar. Y como Dios, según las Escrituras, es «el supremo amante de la vida» (Sabiduría 11,24), esperamos que no permitirá un fin trágico para el ser humano. Éste existe para brillar, convivir y ser feliz.

Véase el libro Proteger la Tierra-Cuidar de la vida: cómo evitar el fin del mundo, Río de Janeiro, Record, 2010.

Fuente: http://leonardoboff.wordpress.com/2012/01/13/solo-un-dios-nos-puede-salvar/