Aguirre propone crear “una isla” legislativa y…

Aguirre propone crear “una isla” legislativa y fiscal para el macrocasino

Por si no recordáis este caso: http://iniciativadebate.wordpress.com/2011/12/13/hagan-juego-senoras-y-senores/, hay novedades…

El magnate junto a su futuro casino en Singapur

La presidenta regional, Esperanza Aguirre (PP), ha apostado hoy de nuevo por “cambiar todas las normas que haya que cambiar” para que se construya en Madrid o en Alcorcón un gran complejo de casinos impulsado por un multimillonario estadounidense. Ha puesto como ejemplo las concesiones que permitieron convertir las docklands en una isla legislativa dentro de Londres. Y ha trazado sus líneas rojas: “No vamos a vulnerar ni uno solo de nuestros principios y valores”.

Aguirre y la alcaldesa de Madrid, Ana Botella (PP) han mantenido esta mañana su primera reunión oficial para tratar “algunos” de los “muchísimos temas” en los que ambas administraciones “pueden colaborar”. Frente a los continuos rifirrafes políticos y personales entre Aguirre y el anterior regidor, Alberto Ruiz-Gallardón (PP), las dos mandatarias han querido destacar su buena sintonía con palabras y hasta con gestos: en la rueda de prensa posterior a su reunión –que ha durado una hora y se ha celebrado en la sede del Gobierno regional–, han comparecido ambas con vestido verde de motivos florales y botas marrones. Luego se han ido a comer juntas.

¿Qué temas han tratado? Bastantes, según sus palabras, pero en la rueda de prensa Aguirre ha destacado uno en especial: el proyecto para construir un enorme complejo de casinos impulsado por el multimillonario estadounidense Sheldon Adelson. “He querido plantear [a Botella] la necesidad de impulsar, entre todas las administraciones [estatal, regional y municipal], esa gran inversión que va a hacerse en la comunidad, en Madrid o en Alcorcón, (…) para convertirnos en el centro de congresos del sur de Europa”, ha dicho la presidenta regional.

MÁS INFORMACIÓN

Eso permitirá, según Aguirre, “la creación de 200.000 empleos definitivos, más los que se necesiten durante la etapa de construcción [de los casinos]”. La “gran empresa norteamericana dispuesta a invertir”, como la ha calificado la presidenta regional, presentó un proyecto que prevé aportar entre 15.000 y 18.800 millones de euros desde ya mismo hasta 2022, y que, según esos cálculos, permitiría crear 164.000 empleos directos y otros 97.000 indirectos (en total, la mitad del paro actual de la región).

Su plan es construir primero un casino, y con el dinero que este genere ir levantando poco a poco un gigantesco complejo de ocio y apuesta. Dentro de 10 años contaría así con 12 ‘resorts’ (36.000 habitaciones), seis casinos (con 1.065 mesas y 18.000 máquinas recreativas), nueve teatros, hasta tres campos de golf, un escenario con 15.000 butacas…

Desde verano del año pasado se han celebrado una decena de reuniones entre representantes del anterior Gobierno central (PSOE), la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital (regido entonces por Gallardón). En un principio, la intención de la empresa estadounidense, Las Vegas Sands, era construir el complejo en la ciudad, tras descartar hacerlo en Barcelona. Según un estudio interno de una prominente firma de Wall Street, el inversor veía mayor potencial en la urbe catalana, pero se inclinó por Madrid por cuestiones geográficas”. En cualquier caso, como ha mencionado Aguirre, la empresa estadounidense también sopesa trasladar la inversión a Alcorcón (170.000 habitantes). El alcalde de este municipio del sur de la región, David Pérez (PP), confirmó hace dos semanas que Las Vegas Sands se había puesto en contacto con su Ayuntamiento, y valoró la oportunidad como “muy positiva” y “bienvenida” porque crearía “empleo y prosperidad”.

Tanto Aguirre como Botella han recalcado hoy las bondades del proyecto, en especial la creación de empleo prevista, pero no han querido profundizar demasiado en las condiciones impuestas por Las Vegas Sands, que fueron desgranadas durante las reuniones del pasado otoño. La alcaldesa, que en este proyecto ha mantenido el puesto en segundo plano por el que optó Gallardón, ha supeditado su postura al “acuerdo entre las tres administraciones”. “Madrid es la que menos tiene que cambiar, quizá modificaciones en el Plan General de Ordenación Urbana, (…) pero pensar en esos 200.000 puestos de trabajo sin duda debe invitar a todos a movernos”, ha añadido.

Aguirre ha sido más explícita al afirmar: “[El plan norteamericano] requiere de modificaciones legislativas que las tres administraciones tenemos que hacer y que queremos impulsar con el nuevo Gobierno para que se pueda materializar cuanto antes”. Y ha añadido: “Es un rayo de luz en estos momentos de oscuridad”. El anterior Gobierno (PSOE), y en concreto su ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, fue uno de los principales impulsores de este proyecto, junto con la Comunidad de Madrid. Según Aguirre, tras las elecciones generales del 20 de noviembre, los contactos “no se han retomado hasta hace muy poco”. El representante de la administración central es ahora el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz.

¿Qué pide Las Vegas Sands? Su lista, adelantada en exclusiva por este diario, es extensa y de un profundísimo calado político y legal: quiere que se cambie el Estatuto de los Trabajadores para relajar la “rigidez de los convenios colectivos” y la Ley de Extranjería para acelerar la concesión de permisos de trabajo y dar “un trato preferente” a sus empleados foráneos; dos años de exención total o casi total del pago de las cuotas a la Seguridad Social y de todos los impuestos estatales, regionales y municipales; que el Estado sea garante de un préstamo de más de 25 millones de euros que solicitaría al Banco Europeo de Inversiones; y nuevas infraestructuras (metro, cercanías, carreteras, conexión con el AVE) en la zona de Valdecarros donde se instalaría el complejo, del que habría que trasladar el vertedero de Vademingómez y el asentamiento de la Cañada Real.

Pero no solo eso. También quiere que Comunidad y Ayuntamiento le cedan todo el suelo público que poseen en la zona, “reubiquen las viviendas protegidas en otros emplazamientos” y expropien el suelo que esté en manos privadas. Pide una ley que le garantice exclusividad y ventajas fiscales durante 10 años. Que se permita a menores y ludópatas reconocidos entrar en los casinos, en cuyo interior se podría además fumar. Busca cambiar además la ley de prevención de blanqueo de capitales para que solo se obligue a identificar al cliente a la entrada del casino y cuando quiera cambiar fichas por más de 2.000 euros. E instaurar un sistema de intermediarios que en los casinos de esta empresa en Macao (China) parece haber caído en manos de la mafia.

Ante esas y muchas más peticiones de igual calado, Aguirre ha detallado hoy cuáles son sus “líneas rojas”: “Los principios; no vamos a vulnerar ni uno solo de nuestros principios y valores. ¿Cuáles son? Respeto a la ley, garantía del cumplimiento de contratos, y que no se vulnere el respeto a las personas y los principios constitucionales de igualdad, justicia y pluralismo político”.

Y a continuación ha concretado un poco más con un ejemplo que, según ha reconocido, puede ser polémico. Aguirre ha trazado un paralelismo entre el proceso de revitalización de las ‘docklands’ de Londres (Reino Unido), que “desde el punto de vista urbanístico” se convirtieron en “una isla que no estaba sometida al planteamiento” del resto de la ciudad. “No quiere decir que eso vaya a ocurrir en Madrid o Alcorcón, pero le daremos facilidades [al inversor] para que digan dónde tiene que haber una avenida, y vamos a cambiar toda la normativa que haya que cambiar”, ha añadido.

Las Vegas Sand quiere convertir el complejo en una “zona franca”, cambiando la Ley del Impuesto sobre Sociedades, la Ley del Impuesto sobre la Renta de no Residentes (para que los premios ganados en España tributen en el país de residencia del jugador) y el IRPF. Pide 10 años de vacaciones fiscales a la Comunidad en lo que se refiere a la tasa fiscal sobre el juego, incluyendo las máquinas recreativas; y que el tipo se reduzca luego al mínimo (3%) si mantiene el empleo.

Quiere una bonificación del 95% del impuesto sobre transmisiones patrimoniales (“porque necesitará adquirir gran cantidad de terreno”) y del impuesto municipal sobre construcciones, instalaciones y obras. Pide 10 años de exención del impuesto sobre bienes inmuebles y una bonificación posterior del 95%, y otra en igual porcentaje del impuesto sobre el incremento del valor de terrenos urbanos. Pretende una bonificación de 50% del impuesto de actividades económicas en el tramo local, regional y estatal, y exige a las tres Administraciones que “negocien previamente” con ellos “la aplicabilidad de nuevos tributos o carga” que le vayan a afectar.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/01/23/madrid/1327314535_736844.html

Compartir:

Los peligros de 2012

 

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El año 2011 se recordará como el momento en el que muchos ciudadanos estadounidenses, siempre optimistas, comenzaron a abandonar toda esperanza. El presidente John F. Kennedy dijo una vez que una marea ascendiente hace subir todos los botes. Pero ahora, en la marea descendiente, los que están en EE.UU. comienzan a ver no solo que los que tienen mástiles más altos han subido más todavía, sino también que después muchos de los botes pequeños han resultado despedazados.

En ese breve momento, cuando la marea ascendiente todavía iba creciendo, millones de personas creyeron que tendrían una buena probabilidad de realizar el “Sueño Estadounidense”. Ahora esos sueños siguen disminuyendo. En 2011, los ahorros de los que habían perdido sus empleos en 2008 o 2009 se gastaron. Los cheques del desempleo se acabaron. Los titulares que anunciaban nuevos empleos –todavía insuficientes para corresponder a la cantidad de los que normalmente se hubieran sumado a la fuerza laboral– tenían poco significado para los de 50 años, con pocas esperanzas de volver a encontrar un puesto de trabajo.

Por cierto, las personas de mediana edad que pensaban que sólo estarían desempleados unos meses ahora se dan cuenta de que en realidad los jubilaron a la fuerza. Los jóvenes que se graduaron en las universidades gracias a miles de dólares de deuda educacional no pueden encontrar empleo. La gente que se había mudado a casas de amigos y parientes ahora carece de vivienda. Las casas compradas durante el auge de la propiedad todavía están en el mercado o se han vendido con pérdidas. Más de siete millones de familias en EE.UU. han perdido sus casas.

Las lóbregas entrañas del auge financiero de la década anterior también ha salido plenamente sacado a la luz en Europa. El entramado de Grecia y la devoción por la austeridad de los gobiernos nacionales empezó a cobrarse muchas víctimas el año pasado. El contagio se propagó a Italia. El desempleo en España, que había sido de cerca de un 20% desde el comienzo de la recesión, aumentó aún más. Lo impensable –el fin del euro– comenzó a parecer una posibilidad real.

El año 2012 será todavía peor. Es posible, claro está, que EE.UU. solucione sus problemas políticos y termine adoptando las medidas de estímulo que necesita para reducir el desempleo al 6-7% (la tasa anterior a la crisis del 4-5% es demasiado baja para esperarla).

Pero esto es tan poco probable como que Europa descubra que la austeridad por sí sola resuelva sus problemas. Al contrario, la austeridad solo exacerbará la ralentización económica. Sin crecimiento, la crisis de la deuda –y la crisis del euro– solo empeorarán. Y la prolongada crisis que comenzó con el colapso de la burbuja de la vivienda en 2007 y la consecuente recesión continuarán.

Además, es posible que los principales países emergentes, que navegaron exitosamente a través de las tormentas de 2008 y 2009, no logren capear con el mismo éxito los problemas que amenazan en el horizonte. El crecimiento de Brasil ya se ha atascado, dando alas a la ansiedad entre sus vecinos de Latinoamérica.

Mientras tanto, los problemas a largo plazo –incluidos el cambio climático y otras amenazas medioambientales y la creciente desigualdad en la mayoría de los países de todo el mundo– no han desaparecido. Algunos han empeorado. Por ejemplo, el alto desempleo ha llevado a la reducción de salarios y al aumento de la pobreza.

La buena noticia es que el enfrentamiento de esos problemas a largo plazo podría ayudar realmente a solucionar los problemas a corto plazo. El aumento de la inversión para acondicionar a la economía al calentamiento global ayudaría a estimular la actividad económica, el crecimiento y la creación de empleo. Una tributación más progresiva, redistribuyendo efectivamente los ingresos de arriba al medio y hacia abajo, reduciría simultáneamente la desigualdad y aumentaría el empleo al estimular la demanda total. Los impuestos más altos en la cumbre podrían generar ingresos necesarios para la inversión pública y para suministrar una cierta protección social a los de abajo, incluidos los desocupados.

Incluso sin aumentar el déficit fiscal, semejantes aumentos de impuestos y gastos en un “presupuesto equilibrado” reducirían el desempleo y aumentarían la producción. La preocupación, sin embargo, es que la política y la ideología a ambos lados del Atlántico, pero especialmente en EE.UU., no permiten que nada de esto ocurra. La fijación en el déficit inducirá a recortes de los gastos sociales, empeorando la desigualdad. De la misma manera, la continua atracción de la economía basada en la oferta, a pesar de toda la evidencia en contra (especialmente en un período de alto desempleo), impedirá el aumento de impuestos en la cumbre.

Incluso antes de la crisis hubo un reajuste del poder económico, de hecho la corrección de una anomalía histórica de 200 años, en la cual la parte de Asia en el PIB global cayó en un momento de casi el 50% a menos de un 10%. El pragmático compromiso con el crecimiento que se ve en Asia y en otros mercados emergentes está actualmente en contraste con las políticas descaminadas de Occidente que, impulsadas por una combinación de ideología y de intereses creados, casi parece reflejar un compromiso para no crecer.

Como resultado, es probable que el reajuste económico global se acelere, ocasionando casi inevitablemente tensiones políticas. Con todos los problemas que enfrenta la economía global, tendremos suerte si esas tensiones no comienzan a manifestarse en los próximos doce meses.

Joseph E. Stiglitz es profesor de la Universidad de Columbia y premio Nobel de Economía, y autor de Freefall: Free Markets and the Sinking of the Global Economy.

Este artículo se publicó primero en Project Syndicate.

Fuente: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2012/01/201211416122556461.html