Que no nos manipulen con el lenguaje

 

Mucho ojo con esta gente, son víboras.

Si no fuera porque me he acostumbrado a desconfiar de la casta política, estaría en este momento aplaudiendo al gobierno del PP por dos de las medidas que han impuesto en el breve plazo que llevan al frente de la administración. Pero como digo, ya no soy dado a esas confianzas bisoñas.

Si a un ciudadano informado y solidario, le nombran: “subida de impuestos” y “responsabilidad penal para los políticos por mala gestión”, así sin más, lo primero que hace es, sin duda, aprobar estas decisiones.

Al abrigo de semejantes propósitos, uno imagina un país en el que el que más tiene más contribuye, y un país en el que si un gestor obra de forma imprudente, responde penalmente por su falta de atención o preparación en algo tan serio como la política. Bien, nada que ver con la realidad.

El incremento del IRPF se ha centrado en las rentas de trabajo de las clases medias, que es donde realmente se recaudará el mayor porcentaje atribuible a esta medida. Por otro lado se siguen elevando los impuestos indirectos (esos que no son progresivos, y que para el pobre son muchísimo y para el rico una miseria), y se sigue inyectando liquidez a la banca privada, y se mantienen las sociedades de inversión de los multimillonarios (ETVE y SICAV’s) tributando al nada por ciento. Tampoco se afronta una verdadera recuperación del impuesto de patrimonio ni el de sociedades. Total: bajo un título rimbombante se esconde un atraco.

Lo otro es más grave si cabe.

¿Cuántos no hemos pedido responsabilidades penales para tanto sinvergüenza? Muchos, estoy seguro. Pero no, ahora no se está hablando de lo que nosotros creemos. Lo que se propone, es reforzar el cumplimiento del reformado artículo 135 de la Constitución; ese que garantizaba (garantiza) prioridad absoluta al pago de la deuda, por delante de lo que fuera (lo dicho, prioridad absoluta). No importa que no se pueda mantener la sanidad, o la educación, o los servicios y/o prestaciones sociales. Hay que pagar la deuda con el presupuesto con el que se cuenta, y si eso implica desatender el resto de prioridades, pues habrá que desatenderlas, primero porque lo dice la constitución, y segundo porque ahora además, aunque se vean presionados por una población enfurecida, pesará mucho más la amenaza penal, que recordemos, en realidad dice esto:

Los políticos que no cumplan el déficit tendrán responsabilidad penal

No se ha hablado de otra cosa, aunque nos haga mucha ilusión creerlo. No nos dejemos engañar, estos sirven a sus amos y perdieron la humanidad por las escaleras del parlamento o en el ascensor privado de algún banco.

Atención a la insistencia en la deuda del ministro Montoro:

Cadena SER

Paco Bello.

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¿Nos gobiernan enfermos mentales?

 

El político y psiquiatra David Owen, que fue ministro de Sanidad y de Exteriores británico, afirma que sí, que muchos de los que hoy nos gobiernan son peligrosos enfermos mentales. La enfermedad explicaría mucho de lo que al pueblo le resulta inexplicable, incluyendo las mentiras, los fracasos y las medidas contra el ciudadano, la Justicia y la razón que se están adoptando frente a la crisis.

  • El director general de Trabajo de la Junta de Andalucia se gastaba 900.000 euros, provenientes del dinero para luchar contra el desempleo en cocaina y en copas.
  • La saqueada CCM concedió un crédito de 50 millones a un narcotraficante para que sus envios recalaran en el aeropuerto de Ciudad Real.
  • El hijo del Presidente de la Junta de Andalucia, acusado por la Policia de formar parte de una red de blanqueo de dinero y cohecho a cambio de contratos en la Junta de Papá.
  • La familia Botín ocultaba en Suiza unos 2.000 millones de euros evadidos al fisco español.
  • El ex-ministro Pepiño recibió en mano cerca de 3 millones de euros en un maletin de la trama de su primo a cambio de contratos.

Abrimos un periódico y no tenemos más remedio que admitir que estamos siendo gobernados por delincuentes o por locos.

Cuando Zapatero se hundía sin remedio en las encuestas, rechazado visceralmente por los españoles, le preguntaron, en una entrevista, si se sentía mal ejerciendo el poder y con millones de ciudadanos rechazándole, pero, ante la sorpresa del entrevistador, afirmó que se sentía perfectamente y que dormía a pierna suelta. Lo mismo responderían hoy Rajoy, Montoro, Luis de Guindos, Artur Mas, Dolores de Cospedal, Griñán y muchos otros políticos españoles, a pesar de que deberían sentirse muy mal ante los estragos de la crisis, los millones de desempleados y pobres que llenan las calles de España y el inmenso sufrimiento que las medidas que ellos adoptan causan a millones de españoles.

Algunos idiotas creen que ser un buen político significa poder adoptar medidas dolorosas sin que les tiemble el pulso, sin que esas decisiones les afecten, por muy duras que sean. En realidad debería ocurrir lo contrario: el mejor político es el que siente dolor con sus administrados y el que duda, medita y sufre antes de adoptar decisiones graves que conllevan sufrimiento humano. Los insensibles son enfermos o canallas que han llegado al poder, mientras que los que sufren son seres humanos decentes que merecen la confianza de sus administrados.

¿Por qué ese comportamiento extraño e insensible de los políticos ante el sufrimiento que ellos mismos provocan o que no saben mitigar? La respuesta es que muchos de los políticos que hoy gobiernan son auténticos enfermos mentales, necesitados urgentemente de tratamiento psiquiátrico intenso. Lo que Zapatero definía en su entrevista como signos de salud, son, precisamente, los síntomas más claros del “Síndrome de la Arrogancia”, la enfermedad mental que David Owen define y que reclama sea incluida, con un número propio, en el Código Internacional de Enfermedades (CIE).

Tras desempeñar cargos como el de ministro de Sanidad (1974-1976) y el de Asuntos Exteriores (1977-1979) en el Reino Unido, Owen, médico de profesión, se ha concentrado en los últimos siete años en la medicina y en la investigación del cerebro humano. Durante este tiempo, el inglés ha desarrollado una tesis sobre este “síndrome de ‘hybris’”, para él un desorden de personalidad cuyos síntomas serían el aislamiento, el déficit de atención y la incapacidad para escuchar a cercanos o a expertos. David Owen (In Sickmess and in Power, 2008) explica que el dominio del poder ocasiona cambios en el estado mental y conduce a una conducta arrogante, por lo que las enfermedades mentales necesitan una redefinición que incluya el Síndrome de la Arrogancia en el elenco mundial de enfermedades mentales.

A algunos políticos, el poder les hace perder la cabeza, los convierte en arrogantes y soberbios y les aleja de la realidad, situándolos en una peligrosa alienación que les hace perder la noción de la realidad. Pero a otros los convierte en verdaderos y peligrosos enfermos mentales, incapacitados, según Owen, para tomar decisiones y gobernar. Cuando acceden al poder se creen dioses o sus enviados en la Tierra, propician el culto a la personalidad y muchas veces se tornan crueles. Algunos creen que esa enfermedad se da únicamente en las tiranías, pero lo cierto es que también se desarrolla en las democracias, afectando a personas que han sido elegidas en las urnas. El síndrome, en los dirigentes que gobiernan las democracias, al no poder comportarse como dictadores crueles, tiene otros rasgos y manifestaciones: se sienten eufóricos, no tienen escrúpulos, no son conscientes de sus errores y fracasos y son capaces de dormir a pierna suelta (como Zapatero) sin que ni siquiera les afecte el rechazo masivo de los ciudadanos o su inmensa y aterradora cosecha de fracasos, dramas y carencias que, para cualquier persona con salud mental, resultarían insoportables. Su alienación es de tal envergadura que cometen un error tras otro, porque la capacidad de análisis no les funciona y sus decisiones y medidas son producto del desequilibrio, la soberbia y la confusión extrema.

Adolfo Suárez, Felipe González, José María Aznar y Zapatero han sido víctimas de lo que en España llamamos el “Síndrome de la Moncloa”, un mal que aliena, atonta y aleja de la realidad a los mandatarios. Es probable que ese síndrome sea el mismo “Síndrome de la Arrogancia”, descrito por Owen.

Es evidente que un tipo que duerme a pierna suelta, a pesar del sufrimiento y del rechazo masivo de sus conciudadanos, sin que su conciencia se conmueva ante los millones de desempleados, pobres y gente infeliz que ha generado su gobierno, ha debido perder la razón y estar gravemente enfermo.

Owen dice que los enfermos que padecen el “Síndrome de la Arrogancia” no están capacitados para gobernar y ponen en grave riesgo a los países que controlan.

¿Lo padece también Rajoy? ¿Hay alguna otra forma de explicar que un político prefiera subir los impuestos hasta asfixiar a sus ciudadanos, antes que suprimir lacras injustas y contrarias a la democracia como la subvención pública a los sindicatos y partidos políticos? ¿Por que Rajoyse esconde y no da la cara ante los españoles, a los que ha vaciado la cartera? Es probable que sólo un enfermo grave sea capaz de negarse a recortar gastos gubernamentales y prefiera meterles la mano en el bolsillo a los ya esquilmados ciudadanos. Es probable que sólo un enfermo sea capaz de adoptar esas decisiones, claramente contrarias al bien común, sin sentir dolor y angustia como ser humano.

Zapatero ya está en la tumba política, curándose, tal vez, de su enfermedad, retirado de la primera línea política, pero hay otros muchos políticos españoles en activo a los que se les ve la enfermedad nada más mirarles a los ojos u observando con atención su comportamiento. Carme Chacón deja a un lado su catalanismo radical y se presenta ante el PSOE como hija de un andaluz. A su flanco, sin que le moleste, se encuentra un despilfarrador empedernido como el manchego Barreda. Rubalcaba se presenta como ajeno al “zapaterismo”,cuando ha sido su principal cómplice ¿Están locos o carecen de principios? Quizás las dos cosas, a juzgar por el aquelarre de insensateces y majaderías que ofrecen al ciudadano.

El caso más claro y evidente es el del presidente catalán Artur Mas, tan nacionalista, arrogante e insensible al sufrimiento ajeno que prefiere que algunos pacientes catalanes puedan morir por falta de atención médica, como consecuencias de los duros recortes en sanidad que ha ordenado, antes de cerrar sus innecesarias “embajadas” catalanas en el exterior.

A Artur Mas parece que no le importa lo que opinen sus administrados. Preso, probablemente, del “Síndrome de la arrogancia” se cree facultado para decidir sobre todo y optar por la política que él crea conveniente, incluso en contra de la voluntad de los ciudadanos. Es evidente que un dirigente que prefiere cerrar quirófanos a cerrar embajadas inútiles posee una inmensa y escandalosa carencia de democracia, pero es más evidente todavía que también podría padecer la enfermedad que el británico Owen ha descrito y tipificado con gran acierto. Los gobernantes valencianos parecen presos también, de la “locura de los políticos”: no han podido pagar en diciembre la Seguridad Social de sus trabajadores y han necesitado la mediación del Gobierno por el vencimiento de una deuda de 123 millones, pero se niegan a recortar en el ruinoso Canal 9 de televisión regional. De manicomio, por lo menos.

Si esos políticos enfermos estuvieran en su sano juicio, dimitirían inmediatamente, ante la evidente incapacidad psicológica para gobernar a un pueblo de hombres y mujeres libres. Deberían comprender (pero la enfermedad les impide asumirlo) que, sin el apoyo de los ciudadanos, que son los “soberanos” en democracia, un gobernante rechazado equivale a un tirano.

http://www.votoenblanco.com/Nos-gobiernan-enfermos-mentales_a4606.html

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Mi cansancio…Poema de Idea Vilariño.

 

 

Mi cansancio
mi angustia
mi alegría
mi pavor
mi humildad
mis noches todas
mi nostalgia del año
mil novecientos treinta
mi sentido común
mi rebeldía.


Mi desdén
mi crueldad y mi congoja
mi abandono
mi llanto
mi agonía
mi herencia irrenunciable y dolorosa
mi sufrimiento
en fin
mi pobre vida.

Idea Vilariño

El Gobierno legaliza el fraude contable…(atraco legal….)

 

iMiguel Ángel Llana

Rebelión

El PSOE antes, y ahora el PP, pedían -imponían- sacrificios a los ciudadanos al tiempo que metían la tijera a todo tipo de prestaciones sociales. Sin embargo, ni uno ni otro, ni PSOE ni PP, nos dicen cual es el motivo de real y de fondo de los recortes (a parte del tópico de la crisis) y mucho menos nos dicen en favor de quién hemos de apretarnos el cinturón.

En 2007 el Parlamento aprobó la Ley del Suelo (texto refundido en 2008) presentada por el gobierno del PSOE. El motivo era que la burbuja inmobiliaria tocaba techo y hacía falta salvar a sus instigadores y beneficiarios, a la banca, aunque fuera a costa precisamente de los perjudicados.

En el texto refundido de esta ley se disponía que todos los suelos urbanizables, los que lo eran en aquel momento, se les prorrogaba esta condición durante tres años, independientemente de que hubieran dejado de serlo. Es decir, que los grandes propietarios de suelo urbanizable, los bancos principalmente, podían mantener en su contabilidad la misma valoración que tenían aunque hubieran dejado de ser urbanizables. De no ser así, habrían tenido que valorar estos terrenos al precio real en sus activos, a un precio inferior, con la consiguiente disminución de patrimonio.

Sirva esto de ejemplo, porque si no fuera por esta chapuza (atraco legal diría yo) y otras muchas chapuzas más, no habría modo de mantener este modelo neoliberal al que tanto les gusta denominar como de “libre mercado” cuando nada tiene ni de mercado ni de libre.

Con estas medidas, Gobierno y Parlamento, no hacen más que seguir inflando la burbuja para poder seguir con la especulación que tan bien les va a unos pocos, sin que les importe el fracaso social al que hemos llegado y a pesar de que todo este tinglado haya sido denunciado en tantas ocasiones.

Pero nada de todo esto fue suficiente. Y tampoco hay ignorancia, sino premeditación e intencionalidad. El Gobierno de Rajoy, nada más constituirse, lo primero que hace es echar más aire (gasolina) a la burbuja. Así, el 30 de diciembre, publica el Real Decreto Ley 20/2011 (más conocido como “el tijeretazo”), con el que entre otras cosas prorroga a cinco años la vigencia de las anteriores medidas de Zapatero. Es decir, para que los terrenos que han dejado de ser urbanizables puedan seguir valorándolos en la contabilidad de los bancos a precio de “urbanizable”, aunque hayan dejado de serlo.

Con este decreto, la hormigonera de los bancos sigue amasando pero, ahora, a falta de cemento, lo que amasan son las cuentas de la contabilidad cuyo fraude hemos de pagar los ciudadanos, excepto ese uno por ciento perteneciente a la realeza financiera de la que el poder político es cómplice y parte, y también beneficiario, salvo que se dediquen a tirar piedras a su propio tejado, cosa poco probable.

No es inocente que el decreto sea del 30 de diciembre de 2011, dos días antes de acabar el año, porque así las cuentas y balances contables que han de elaborar los bancos a principios de este año, puedan realizarse trucados y falsificados aunque, eso sí, todo legal porque para eso el Gobierno dispuso que así fuera, aunque visto desde los principios más elementales de la contabilidad no deja de ser un descarado fraude contable.

Si con el fraude promovido por Zapatero fue necesario pasar con mucho de los 100.000 millones de euros para sanear la banca, queda por saber cuantos millones más pueden hacer falta ahora. Así las cosas, con cada medida como esta, los recortes en los gastos sociales han de seguir y la factura de estos fraudes alguien la ha de pagar.

De esto y otras cosas similares vive la banca para quien gobierna el Gobierno. Con estas medidas y con otras que ya se anuncian, no es ninguna casualidad que se lideren los peores ránkings sociales de la Unión Europea y sin que se vea la posibilidad de salida alguna razonable.

www.asturbulla.org

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