Auditoría ciudadana de la deuda: ¿por qué y cómo?

Auditoría ciudadana de la deuda: ¿por qué y cómo?

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Damien Millet · Eric Toussaint

Indudablemente, la cuestión del pago de la deuda pública constituye un tabú. Los jefes de Estado y de gobierno, el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea y la prensa dominante lo presentan como inevitable, indiscutible y obligatorio. Los ciudadanos y las ciudadanas se deberían resignar a pagar la deuda pública. La única discusión posible sería sobre la forma de modular el reparto de los sacrificios necesarios para liberar los medios presupuestarios suficientes, con el fin de cumplir con los compromisos del país endeudado. Los gobiernos que pidieron los préstamos fueron elegidos democráticamente, por lo tanto sus actos son legítimos. Se debe pagar.

La auditoría ciudadana es un instrumento para eliminar este tabú. Permite que una proporción creciente de población comprenda todas las circunstancias e implicaciones del proceso de endeudamiento de su país. Una auditoría ciudadana consiste en analizar de manera crítica la política de endeudamiento llevada a cabo por las autoridades de un país.

Las preguntas que es necesario plantear

¿Por qué el Estado fue empujado a contraer una deuda que no deja de crecer?

¿Al servicio de qué opciones políticas y de qué intereses sociales ha sido contraída la deuda?

¿Quién se aprovecha de ella?

¿Era posible hacer otras opciones o era necesario?

¿Quiénes son los prestamistas?

¿Quiénes son los tenedores de la deuda?

¿Los prestamistas ponen condiciones para la concesión de los préstamos? ¿Cuáles?

¿Cuál es la ganancia de los prestamistas?

¿Por qué el Estado se vio comprometido, cuál fue su decisión, y bajo que concepto fue tomada?

¿Cuál es el monto de los intereses pagados, con qué tipo de interés, qué parte del principal ha sido ya reembolsada?

¿Mediante qué mecanismo las deudas privadas se convirtieron en «públicas»?

¿Bajo qué condiciones se hizo un determinado rescate bancario? ¿Cuál fue el coste? ¿Quién tomó la decisión?

¿Debemos indemnizar a los accionistas que son responsables del desastre, con administradores que ellos mismos habían designado?

¿Cuál es la parte del presupuesto del Estado que está destinado al reembolso del capital y de los intereses de la deuda?

¿Cómo financia el Estado el pago de la deuda?

No es necesario entrar en secretos de Estado para encontrar las respuestas

Para responder a todas estas preguntas —y la lista no es exhaustiva— no hay ninguna necesidad de revelar secretos de Estado, de acceder a documentos no públicos del Banco Central, del Ministerio de Economía, del FMI, del BCE, de la Comisión Europea, de las cámaras de compensación como Clearstream o Euroclear, |1| o de contar con las confidencias de una persona que trabaja en el seno de uno de estos organismos. Por supuesto, habrá numerosos documentos protegidos celosamente por los gobiernos y los banqueros, que deberán ser puestos a la disposición del público y que serán muy útiles para afinar el análisis. Por lo tanto hay que exigir el acceso a la documentación necesaria para una auditoría completa. Sin embargo, es perfectamente posible proceder a un examen riguroso del endeudamiento público a partir de información de dominio público. Numerosas fuentes son accesibles para quien desee tomarse el trabajo: prensa, informes del Tribunal de Cuentas, las sitios Internet de las instituciones parlamentarias, del banco nacional, de la agencia encargada de la gestión de la deuda, de la OCDE, del Banco de Pagos Internacionales (BPI), del BCE, de los bancos privados, de las organizaciones o colectivos que ya se hubieran lanzado al estudio crítico del endeudamiento (www.cadtm.org, www.attac.org, www.quiendebeaquien.org/ ,…) los archivos de colectividades locales, los informes de las agencias de calificación e incluso las memorias de tesistas. No se debe dudar en pedir a los parlamentarios que planteen preguntas públicas al gobierno o a mandatarios locales de hacerlo ante las colectividades locales.

La auditoría no es una cuestión de expertos

El proceso de una auditoría no es un proceso reservado a expertos. Por supuesto que son bienvenidos y que pueden aportar mucho al trabajo colectivo de una auditoría ciudadana. Pero un colectivo puede comenzar el trabajo sin tener necesariamente garantizada esa participación. Si se empiezan las investigaciones y se provoca un debate público, durante el proceso los colectivos se entusiasmarán y conseguirán diferentes asesoramientos. Cada uno y cada una pueden tomar parte y ponerse a trabajar para sacar a la luz del día el proceso de endeudamiento público. En 2011, un colectivo nacional se ha puesto en marcha en Francia por una auditoría ciudadana de la deuda (www.audit-citoyen.org). Reúne numerosos movimientos sociales y políticos, y el llamamiento a su constitución fue firmado por decenas de miles de personas. En el marco de esta iniciativa, se han organizado colectivos locales en muchos lugares de Francia. Por otro lado, se puede partir de realidades locales con el objetivo de participar en la auditoría de las deudas públicas. Se puede comenzar analizando los préstamos estructurados vendidos a las colectividades locales en Francia y Bélgica por Dexia u otros bancos. A este propósito, un trabajo ya fue realizado: la asociación «Acteurs publics contre les emprunts toxiques» o sea «Actores públicos contra préstamos tóxicos» reúne una decena de colectividades locales (www.empruntstoxiques.fr). Se puede también comenzar por estudiar las dificultades financieras encontradas en los hospitales públicos presentes en vuestro territorio. Se están desarrollando, al mismo tiempo que en Francia, iniciativas por auditorías ciudadanas en Grecia, en Irlanda, en España, en Portugal, en Italia y en Bélgica.

Otros ámbitos en materia de deudas privadas también pueden abordarse. En países como España o Irlanda en los que el estallido de la burbuja inmobiliaria hundió a centenares de miles de familias en la ruina, sería útil investigar las deudas hipotecarias de las familias. Las víctimas de los manejos de los prestamistas pueden aportar sus testimonios y ayudar a comprender el proceso ilegítimo de endeudamiento que las afecta.

Un campo de acción muy rico

El campo de acción de una auditoría de la deuda pública es enormemente prometedor y no tiene nada que ver con su caricatura, que lo reduce a una simple verificación de cifras realizadas por contables rutinarios. Más allá de ese control financiero, la auditoría tiene un papel eminentemente político ligado a dos necesidades fundamentales de la sociedad: la transparencia y el control democrático del Estado y de sus gobernantes por los ciudadanos.

Se trata de necesidades que se refieren a los derechos democráticos totalmente elementales, reconocidos en el derecho internacional, el derecho interno y la Constitución, aunque sean violados continuamente. El derecho de control que tienen los ciudadanos sobre aquellos que los gobiernan, de informarse de todo lo que concierne a su gestión, sus objetivos y sus motivaciones es intrínseco a la propia democracia. Esto emana del derecho fundamental de los ciudadanos a ejercer su control sobre el poder y de participar activamente en los asuntos públicos y por lo tanto comunes.

El hecho de que los gobernantes se opongan a la idea de que los ciudadanos y ciudadanas osen realizar una auditoría ciudadana es revelador de una democracia muy enferma. Que por otra parte no para de bombardearnos mediáticamente con su retórica sobre la transparencia. Esta necesidad permanente de transparencia en los asuntos públicos se transforma en necesidad social y política totalmente vital, y por esta razón, la verdadera transparencia es la peor pesadilla para las elites.

Una auditoría ciudadana para el repudio de la deuda ilegítima

La realización de una auditoría ciudadana de la deuda pública, combinada, gracias a una importante movilización popular, con una suspensión del reembolso de la deuda pública, debe llevar a la anulación/repudio de la parte ilegítima de la deuda pública y a una reducción drástica del resto de esa deuda.

No es cuestión de apoyar los alivios de deuda decididos por los acreedores, especialmente a causa de las severas contrapartidas que implican. La anulación de la deuda, que desde ese momento es un repudio por el país deudor, es un potente acto soberano unilateral.

¿Por qué el estado endeudado debe reducir radicalmente su deuda pública al proceder a la anulación de las deudas ilegítimas? En primer lugar por razones de justicia social, pero también por razones económicas que cualquiera puede comprender y apropiárselas. Para salir de la crisis de forma satisfactoria, no podemos contentarnos de reactivar la economía gracias a la demanda pública y a la de las familias. Puesto que si nos contentamos con una política económica de reactivación combinada a una reforma fiscal redistributiva, el suplemento de la recaudación fiscal será absorbido en gran parte por el pago de la deuda pública. Las contribuciones que se impondrán a las familias más ricas y a las grandes empresas privadas (nacionales o extranjeras) estarán ampliamente compensadas por la renta que obtendrán de las obligaciones del Estado, ya que por lejos son los principales tenedores y beneficiarios (razón por la cual no quieren ni oír hablar de una anulación de la deuda). Por lo tanto es necesario anular una gran parte de la deuda pública. La amplitud de esta anulación dependerá del nivel de conciencia de la población víctima del sistema deuda (en este nivel, la auditoría ciudadana cumple una función crucial), de la evolución de la crisis económica y política y sobre todo de las relaciones de fuerza concretas que se construyen en la calle, en las plazas y en los lugares de trabajo mediante las actuales movilizaciones y las que estén por venir.

La reducción radical de la deuda pública es una condición necesaria pero no suficiente para que los países de la Unión Europea puedan salir de la crisis. Se necesitan medidas complementarias: reforma fiscal redistributiva, transferencia del sector de las finanzas al ámbito público, resocialización de otros sectores claves de la economía, reducción del tiempo de trabajo con el mantenimiento del salario y contratación compensatoria, y tantas otras medidas |2| que permitirían cambiar radicalmente la situación actual que llevó al mundo a un explosivo callejón sin salida.

Notas:

|1| Clearstream y Euroclear están entre las principales cámaras de compensación (clearing houses) y poseen el registro de una gran parte de los títulos de deuda pública en poder de los bancos. Una cámara de compensación es un organismo que calcula las sumas netas a pagar y que ejecuta los pagos. La compensación es un mecanismo que permite a las instituciones financieras pagar los montos adeudados y recibir los activos correspondientes a las transacciones que ellas efectuaron en los mercados. De esa manera, las instituciones financieras sólo tienen flujos financieros y de títulos con las cámaras de compensación.

|2| Véase http://www.cadtm.org/Ocho-propuesta…

Damien Millet es portavoz del CADTM (Comité para la abolición de la Deuda del tercer Mundo) en Francia, y coautor con Eric Toussaint de Who Owes Who?, Zedbooks, 2004. Eric Toussaint, presidente de CADTM en Bélgica miembro de la Comisión de la auditoría integral de la deuda (CAIC) del Ecuador y del Consejo Científico de ATTAC Francia. Ambos dirigieron el libro colectivo La Deuda o la Vida, Icaria editorial, Barcelona 2011, que recibió el Premio del libro político en la Feria del libro político de Lieja en 2011. Eric Toussaint participó también en el libro de ATTAC: Le piège de la dette publique. Comment s’en sortir, éditions Les liens qui libèrent, París, 2011.

Traducido para cadtm.org: Griselda Pinero

http://www.cadtm.org 30 de diciembre de 2011

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4657

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Matemática de la rabia.

 

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Juan Carlos Monedero

Y un día de estos vamos a sumar los asesinatos de la gente que muere 15 años antes de lo que les tocaba porque durante su vida no tuvo trabajo fijo ni seguridad social ni vivienda digna; y vamos a sumar los asesinatos de la gente que se quita de en medio por su propia mano porque los bancos les dicen que son económicamente inviables y los servicios sociales se han desmantelado para poder seguir enriqueciendo a los banqueros insaciables; y vamos a sumar las muertes en vida de la gente a las que les han quitado las esperanzas porque no les han dejado estudiar ni hacer planes para su futuro; y vamos a sumar los asesinatos de los niños que no han podido desarrollarse porque no había en casa suficiente comida como para cuidar su sueño y alimentar sus juegos; y vamos a sumar los asesinatos de la gente que ha muerto en trabajos basura, sin seguridad laboral, urgidos por patronos avariciosos o gerentes enloquecidos; y vamos a sumar los asesinatos de las mujeres que han perdido la vida porque el sistema no les dejó otro espacio que ser sumisas, prostitutas o débiles y no encontraron ojos en los que apoyarse cuando se estaban cayendo; y vamos a sumar los asesinatos de la gente que no resistió respirar el aire sucio de nuestras ciudades, beber el agua contaminada de tantos lugares, comer la escasa y podrida comida que les dejaron los mercaderes; y vamos a sumar los asesinatos de gentes caídas por balas, misiles, bombas y gases vendidas por traficantes de armas y proveedores de guerras.

Entonces, con tantas muertes en la conciencia, se nos va a llenar la boca de odio, y los pulmones de tierra y las manos de justicia, y nos vamos a enfadar aún más cuando nos digan que somos nosotros los que estamos sembrando la lucha de clases. Y entonces no van a encontrar bosques tan profundos ni mares tan hondos ni montañas tan altas como para que puedan esconderse y escapar de tanta rabia como nos han hecho acumular y tanta humanidad como nos han robado.

http://www.antena3.com/noticias/mundo/pareja-ancianos-suicida-poder-superar-sus-problemas-economicos_2012011200213.html

Frente a la crisis, solidaridad, autoorganización y acción directa.

Cerrará Público? Situación de la prensa en el Estado español (La TuerKa 11/01/12)

Las primeras medidas que se tomaron, a mediados de 1933, fue la huelga de alquileres, gas y electricidad […]. Los comités de casas, calles y barrios comenzaron a funcionar para hacer frente masivamente a los desahucios u otras medidas coercitivas de los propietarios, que se apoyaban en la fuerza pública. La movilización, particularmente de mujeres y chiquillos era permanente y, de tal modo, que, cuando se intentaban hacer desalojos, esas mujeres y chiquillos eran quienes afrontaban a la fuerza pública, impidiendo que se echara a los inquilinos de sus casas” – Extraído de Durruti en la Revolución española, de Abel Paz.

Desde esta publicación hemos intentado difundir las acciones que a través del apoyo mutuo y la acción directa han plantado cara a los ataques del Estado. Así, hemos tratado las movilizaciones contra las redadas racistas[1], las luchas contra el Tren de Alta Velocidad[2], las acciones contra los desahucios y las subastas de los pisos embargados[3], las huelgas en la educación y la difusión de las asambleas de profesores/as[4], las movilizaciones de usuarios/as del sistema público de salud[5]… Con este artículo queremos dar a conocer otras respuestas que se están llevando a cabo en Grecia dado que en estos momentos están sufriendo la misma crisis que estamos padeciendo en el Estado español y las mismas soluciones dadas desde el poder: subida de impuestos, incremento de las tarifas de transporte, reducción de sueldos de empleados/as públicos/as y de pensiones, despidos, recortes en derechos laborales y sociales, privatizaciones…

En otras ocasiones ya nos hemos referido a las luchas griegas al hablar de la huelga de hambre de los/as inmigrantes en lucha por su regularización[6], de los/as vecinos/as que trataban de parar un vertedero[7] y que creaban parques y semilleros autogestionados en Atenas[8]. Ahora pretendemos centrarnos en las respuestas que se están produciendo contra la crisis.

¿Peajes? Den Pliróno!

Frente a las subidas de impuestos y la extensión de nuevas tasas ha nacido el movimiento Den Pliróno (No pago). Mediante acciones de desobediencia civil y alejados/as de formas de organización burocráticas demuestran que ellos/as no van a pagar la crisis.

“Desprendidos de aparatos y dependencias partidistas, tenemos como legado único los cientos de asambleas de procesos de democracia directa, las manifestaciones y las acciones que hemos realizado hasta hoy en toda Grecia, en peajes, hospitales, playas, transporte público, en la plaza de la Constitución (Síntagma) y en otras plazas y barrios. Intensificamos nuestra lucha con el fin de que sea la mecha que prenderá fuego en la sociedad, para lograr grandes cambios sociales. Les invitamos a organizarse en los Comités de Lucha “No pago”, así que por fin todos juntos tomemos nuestra vida en nuestras manos, contra los que nos la roban”.

El movimiento No pago comenzó con la negativa a pagar los numerosos peajes que pueblan las carreteras griegas. Su forma de actuación ha sido muy sencilla, no han reivindicado nada, no han pedido al Estado que baje los precios, simplemente se han organizado para no pagar los peajes levantando ellos/as mismos/as las barreras que les impedían el paso a las carreteras de pago. Esta forma de actuación se ha extendido velozmente y, según las empresas que gestionan la concesión de las carreteras de pago, casi un 20% de los/as automovilistas no pagan el peaje.

La unión hace la fuerza

Tal vez la lucha en la que el movimiento No pago ha alcanzado una mayor radicalidad es la oposición al nuevo impuesto inmobiliario que, en su continua búsqueda de ingresos para destinarlos al pago de la deuda, fue aprobado por el gobierno griego hace unos meses. Se trata de un nuevo impuesto sobre la vivienda que grava la propiedad inmobiliaria y que, para las casas más humildes, asciende a doscientos euros mensuales. Para evitar que una población acosada por el desempleo, por innumerables impuestos, subidas de precios, etc., opte por no pagar la nueva tasa, el gobierno ha decidido recaudarlo a través de la factura de la luz. Así, a quienes no paguen el impuesto, el Estado les cortará la luz.

Las movilizaciones en contra de este nuevo ataque se han extendido por toda Grecia porque, como expresó el Consejo Municipal de Patras, la tercera ciudad más poblada de Grecia, en una resolución en la que llamaba a la desobediencia y al impago “el método de recaudación tiene todas las características de la barbarie social que acompaña la política del gobierno en su totalidad. Van a cortar el suministro eléctrico, un bien de primera y vital necesidad para la supervivencia de familias con personas enfermas, niños, ancianos”.

Desde las asambleas populares se ha mostrado el rechazo al nuevo impuesto y a la forma de recaudación y se están organizando respuestas para impedir que el gobierno pueda cortar la luz a quienes no puedan o no quieran pagar. Estas iniciativas están basadas en la solidaridad y en el apoyo mutuo entre vecinos/as y trabajadores/as afirmando, como en el comunicado de la Asamblea Popular de Brajami (Tesalónica), que “Nadie va a estar solo en esta opción (de no pagar), vamos a estar todos juntos. Confiando en la auto-organización como la única opción en nuestros tiempos, formamos nuestras resistencias de desobediencia colectivas, sin esperar nada a ‘salvadores’”.

Desde el primer momento, la resistencia al nuevo impuesto ha contado con el apoyo de los/as trabajadores/as de la Compañía de Electricidad. El 20 de noviembre, trabajadores/as de la Compañía ocuparon las oficinas desde donde se mandaban las órdenes de desconexión del suministro eléctrico a quienes no habían pagado el impuesto, convocaron una huelga de dos días, desconectaron el sistema eléctrico que permitía realizar los cortes de luz y mantuvieron bloqueadas las oficinas durante tres días hasta que la policía antidisturbios desalojó el edificio deteniendo a quince trabajadores/as. En un comunicado, el sindicato de trabajadores/as de la Compañía de Electricidad explicaba los motivos de su acción: “Estamos aquí porque nos negamos a convertirnos en inhumanos y asesinos de niños y de enfermos.

Estamos aquí porque para nosotros ningún ser humano está de sobra. Estamos aquí porque todavía corre sangre que corre en nuestras venas. Estamos aquí porque los seres humanos y sus necesidades están por encima de los mercados. Estamos aquí para bloquear el envío de los órdenes de desconexión del bien público de la electricidad, sin el cual se ponen vidas humanas en peligro y nadie puede vivir. Por último, estamos aquí porque mañana no queremos sentirnos vergüenza. No vamos a tirar nuestro orgullo y dignidad a la basura”.

Los llamamientos a la solidaridad son continuos y en los barrios se han creado brigadas que tratan de impedir que se realicen los cortes y que, en caso de no lograrlo, reconectan el suministro eléctrico trucando los contadores y pinchando la luz con ayuda de los/as trabajadores/as de la compañía eléctrica.

Por la extensión de la solidaridad

Más muestras de cómo la acción directa y la solidaridad pueden ser las herramientas que palien nuestras necesidades las podemos ver en los continuos saqueos de supermercados que se están dando por toda Grecia. La escena de decenas de personas entrando en un centro comercial y saliendo con alimentos y productos de primera necesidad que son repartidos en mercados populares es cada vez más frecuente. En algunas de estas expropiaciones se han repartido panfletos explicando que “No hemos realizado esta acción porque seamos salvadores, ni queremos ser salvadores de nadie. Formamos parte de esta gente, que concibe la perspectiva de su vida sólo mediante la lucha. Somos algunos de los que viven a vuestro lado, algunos que hoy hemos optado por indicar una de las maneras de romper la miseria, de recuperar nuestro tiempo y nuestra vida” llamando a la gente a que tomen ellos/as mismos/as la iniciativa y que participen en las luchas dado que “El futuro de la clase oprimida no es la búsqueda de la supervivencia, ni la congestión entre la renuncia y la miseria. Está sintetizado en el aquí y ahora, a través de los momentos pequeños y grandes de las negativas y de nuestras luchas. En la lucha diaria contra los patrones y en las huelgas generales, en las manifestaciones, en las asambleas populares, en las estructuras de ayuda mutua, en las ocupaciones de edificios públicos, de escuelas y de universidades, en la rabia contra los maderos y en la solidaridad contra la represión, en las acciones agresivas contra blancos capitalistas y gubernamentales, en la negativa a pagar, desde las cuentas de electricidad y los billetes, hasta los peajes, en las expropiaciones colectivas de bienes en los supermercados y en su distribución en público”.

Pequeños gestos solidarios se extienden en el metro y en los autobuses cuando los billetes usados se dejan para que otro/a vecino/a no tenga que pagar por su transporte, cuando los/as médicos/as se niegan a cobrar a los/as pacientes para protestar contra el copago sanitario, cuando se hacen comedores populares gratuitos con productos expropiados de supermercados, cuando las asambleas de barrios organizan tiendas de trueque y bancos del tiempo, cuando afirmando que “no vamos a permitir a los usureros quedarse con ninguna casa” se paralizan las subastas de casas embargadas…

Mientras, el desprecio a aquellos/as que se buscan la vida pisoteando la de otros/as no para de aumentar. El asco y la rabia que los/as policías llevan tiempo provocando cuando patrullan las calles se ha extendido a aquellos/as que a cambio de un salario no dudan en vender a sus vecinos/as. “No sólo las empresas impersonales que cortan el suministro de electricidad, sino los trabajadores en ellas tendrán que recibir la presión social, así que se nieguen a jugar este juego. Si no, que afronten directamente el ridículo, el desprecio, el aislamiento, el reproche social por parte de todos nosotros”; estas líneas, dirigidas a los/as electricistas contratados/as por la compañía eléctrica para cortar la luz a los que no pagan el impuesto inmobiliario, pueden hacerse extensivas a los/as que firman órdenes de desahucios, piden los billetes en el metro, juegan a ser héroes ciudadanos/as tratando de impedir saqueos en supermercados, se encargan del cobro de deudas…

A convertir la crisis en la crisis del capitalismo.

Más información en http://www.verba-volant.info/es

Tomado de: http://www.todoporhacer.org/frente-a-la-crisis-solidaridad-autoorganizacion-y-accion-directa

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