Navegando por abismos.- Poema de Carmen Formoso Lapido.

 

 

Navegando por abismos.

 

¿Por qué hay dentro de mí extraños pensamientos

que intentan tranquilizar mi confusión,

conteniendo mi localizado impulso indeseado,

efecto de mi íntimo desconcierto,

que no cabe en mi pecho

ante mis deseos de callar?

 

¿Y por qué he dejado que las arañas hilaran sus telas?

¿Y por qué he navegado por abismos y azares

buscando el secreto del amor?

 

 

Imagino…

Un acorde de fluidas armonías

creadas por un temperamento feliz

capacitado para percibir las mejores esencias…

Y sabiendo lo que aún no sabe el mocerío,

yo dejaré que mi felicidad brote rescatada

habiéndome redimido antes de su aparición…

 

Poseyendo los humanos dos naturalezas contrarias,

triunfa el deseo de lo que es bueno,

triunfa el amor innato de todos los corazones,

el que nos hace felices, él que une el gran todo

para que lo bueno nos pertenezca por siempre…

 

Si el ayer dice que es el ahora,

y si después de llorar por haber vivido

y de haber vivido por haber llorado,

el temblor de las cosas oscuras se fuga

ante nuestros antiguos y desvaídos espejos,

no teniendo que ocultarnos para poder sonreír

y para poder seguir mirando las estrellas

que rítmicamente chispean en la bóveda terrestre

al son de una incomparable pieza musical,

y,  aún, sin poder alargar la mano para tocarlas…

Es entonces cuando triunfa el amor…

Todo es misterio, lo sé… 

Pero yo me contento con vivir

en esta preciosa isla cubierta de flores,

envuelta en arenilla de oro luminoso,

sin nadie que agobie mi alma ni altere mi paz…

 

Hay que dejar al tiempo obrar a su gusto.

Hay que tomar un poco de agua para calmar los sufrimientos…

Hay que admirar el resplandor de las estrellas,

y cesará la agitación cercada por una nube de polvo de mar…

 

Pero su sombra no se apartara de mi lado

ni mi sombra se apartará del suyo…

Y por eso no olvidará el brillo de mis ojos

a través del llanto, entre sílabas de numerosos sones

brillando como el oro en el cristal…

 

¿Sabes?… En el amor no existe un sótano con llave,

ni una línea equinoccial…

 

Quizá mañana no contemplaré las estrellas,

y, quizá, tampoco podré nunca incendiar el mar…

Quizá… Peo hoy… Hoy sólo es un día entre los días…

y mañana… ¡dios sabrá…!

Esta noche… Esta noche sentiré oprimida mi alma…

Y será un noche terrible, será la peor de todas mis noches…

 

Sí… Pero las más bellas flores darán su fragancia,

para que nunca olvides mi nombre…

 

 

             Poema de Carmen Formoso Lapido

 

                En Las Palmas de Gran Canaria, 25 octubre 2011

 

 

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