A vueltas con la administración

A vueltas con la administración

Se ha pasado, pues, del derroche a la quiebra. Y lo peor es que hay quien parece no enterarse de lo que sucede

CAMILO JOSÉ CELA CONDE La reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) es con toda seguridad el acontecimiento político, con mayúsculas más merecidas que las de su nombre, de toda la legislatura. De muchas décadas, incluso. La razón de ser de la polvareda que ha levantado estriba en el colapso financiero de las comunidades autónomas, atrapadas por los gastos disparados, el endeudamiento excesivo y la falta, en suma, de la liquidez necesaria para cumplir con la obligación de devolver los anticipos basados en los cálculos de los años de las vacas gordas. Pero si el CPFF presta atención al diagnóstico y no sólo al síntoma, podemos encontrarnos ante un hecho insólito: el que algunas comunidades autónomas decidan devolver competencias al Estado dando marcha atrás en un proceso que parecía del todo irreversible.

Con lo que se planteará un problema de alcance casi constitucional. ¿A santo de qué tenemos que dar por buena unas administraciones basadas en criterios que, en la época de la transición, sirvieron para amansar las aguas revueltas pero resultan hoy carísimos y del todo ineficaces? Porque supone un disparate mantener un sistema que duplica y aun triplica la gestión de los dineros públicos.¿De qué sirven unos entes, ya sean autonómicos, comarcales, provinciales o municipales, si carecen del presupuesto necesario para poder asumir sus competencias e incluso pierden éstas?

La crisis económica ha sido el desencadenante del descuadre actual pero caben pocas dudas acerca de que las culpas vienen de antes. Se ha pasado, pues, del derroche a la quiebra. Con el agravante de que hay quien parece no enterarse de lo que sucede. Por poner un par de ejemplos que no son ni con mucho excepcionales, el presidente del Consejo Comarcal del Ripollés se ha subido el sueldo un 37%, y hasta el 75% el del Baix Ebre. Como argumento, tan ilustres autoridades esgrimen el del agravio comparativo: cobraban menos que sus coleguillas de otros consejos. No parece que la solución obvia, la de la rebaja aplicada a quienes ganan sueldos fastuosos, se haya siquiera considerado.

Sea lo que fuere que logren acordar los miembros del CPFF para resolver la asfixia del endeudamiento ilegal y monstruoso de las comunidades autónomas, parece llegado el momento de mantener el perro vivo por el método de acabar con la rabia y no haciéndolo al revés. Nuestra hiperinflada administración pública es lo menos sostenible que tenemos en manos en estos momentos. Olvidémonos de la política que comienza a seguirse de poner parches, como hace Cataluña, con cierres en el sector de la sanidad que redundarán en realidad en más gastos porque las atenciones hospitalarias cuestan más que las de los PACs. Vayamos al fondo de la cuestión, cortando manos inútiles que siguen cobrando fortunas por ejercer cargos vacíos con presupuestos inexistentes. Es eso lo que más contribuye a generar la deuda gigantesca. Es eso mismo lo que hay que ponerse ya a resolver.

Anuncios