Poemas de hoy.

Imagennes OLYMPUS

Se abalanzan

para morir en la mar.

No es un sueño.

.-.-.-.-.-.-.-

Pétalos de flor

cayendo en silencio.

Ocultan su rostro.

.-.-.-.-.-.-.-

Cerré mis ojos

para recordar los suyos.

Y ya no pude.

 

(Carmen Formoso Lapido)

 

Reflexiones y dudas en el trayecto a una “Nueva Constitución”

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Como ya os informamos el pasado lunes, hemos creado junto a otras personas con las que coincidimos en el parque de El Retiro dentro de las jornadas de asambleas del 24J del 15-M, un grupo de trabajo denominado “Nueva Constitución”. Y queremos reflexionar a vuelapluma y compartir con vosotros todas aquellas apreciaciones que nos van surgiendo, para que os impliquéis y nos echéis una mano en un asunto tan complejo como este.

No hay nada claro más allá de la sana intención de reivindicar un marco óptimo para construir una mejor sociedad. Pero esto requiere plantearse una ruta, en la que no sólo es complejo el acuerdo de mínimos sino también la vía para hacer efectiva la petición/exigencia.

En la asamblea del grupo de trabajo intervinieron compañeros que ya disponían de mucho trabajo adelantado por haber comenzado a preocuparse por este particular mucho antes de existir el movimiento 15-M como tal. También quienes no habiendo sido tan ambiciosos anteriormente, nos hemos visto seducidos por lo favorable de la coyuntura, y también hemos apostado, aunque en menor medida, por este proceso constituyente. Ahora empieza de verdad el proyecto, y habrá que debatir mucho y sobre infinidad de aspectos, pero queremos publicar previamente nuestras primeras inquietudes (aunque como ya decimos, dentro de todo un mar de dudas).

La primera es quizá el que acometer dicho proceso requiere la aprobación de una gran mayoría -sea éste asumido por los poderes públicos actuales o creado al margen de ellos con todos los riesgos que conlleva y deberíamos asumir como sociedad-. Creemos sinceramente que desde el 15-M no tenemos capacidad cuantitativa (de momento) para erigirnos en portavoces del pueblo, especialmente si no existe unanimidad en la exigencia, y si no toda la población tiene acceso a él.

La segunda inquietud versa sobre el modelo de Estado y las muchas diferencias que pueden surgir a la hora de establecer un texto en el que todos nos sintamos representados, y que sinceramente nos parece inalcanzable a corto plazo (y la situación apremia), máxime contando con el condicionamiento que los medios de comunicación pueden ejercer sobre un enorme porcentaje de la población y, que responde a los intereses de grandes corporaciones bajo el control de aquellos a los que no les interesan esos cambios.

Sin embargo, creemos que la petición unánime de todo el movimiento en torno a una “herramienta común” -y no en el desarrollo de un texto consensuado-, basada en la exigencia de la modificación mínima de la Ley Orgánica 3/1984 y la eliminación en el texto constitucional de la última frase del apartado 3 del artículo 87 con la modificación de la frase anterior para cambiar el límite de firmas, sería suficiente para concedernos a todos el derecho a la promoción de referendums para modificar paso a paso y de forma absolutamente democrática todo aquello que consideremos necesario, eliminando asimismo los vetos que nos impusieron en la transición en cuanto a la participación pública en los asuntos de Estado. Ya no habrían disputas siempre que se aceptara la voluntad popular democráticamente ejercida en las urnas, y daríamos acceso a todos aquellos que no tienen la posibilidad de participar en asambleas o que no tienen acceso a internet para formar parte activa en la toma de decisiones.

Queda mucho camino, pero creemos que si apostamos por una herramienta sencilla con una reivindicación todavía más simple, ahorraremos muchos quebraderos de cabeza, sumaremos a mucha más gente, evitaremos conflictos de intereses y facilitaremos la consecución de objetivos.

De momento a nosotros nos toca escuchar y valorar todo aquello que digan los compañeros del grupo de trabajo y vosotros, para hacernos una idea de si vamos por el camino correcto.

  1. #1 by De hombres y perros. Cinismo on 28 julio, 2011 – 10:59

    El artículo 57.1 de la Constitución española establece la preferencia del varón sobre la mujer. Es conocido el carácter de poder constituyente y simbólico de cualquier Constitución.
    Aquí la preferencia no solo establece la masculinidad como universal genérico o prototipo del ser humano ideal sino que instituye un criterio para tomar decisiones. Debido a ello, se generan situaciones de discriminación negativa efectiva para las mujeres. En este caso, se impide el acceso al trono de la primogénita y de su hermana, la segunda en orden de nacimiento, para discriminar positivamente al varón, el hermano pequeño. Acerca del cambio de ese artículo no se generó ningún debate a nivel de Estado aunque sí alguna de esas promesas electorales irrelevantes que proponían cambios en la Constitución que nunca llegaron a materializarse. Nos interesa señalar, sin embargo, que en el habla informal popular se rumoreaba que la primogénita tenía cierto retraso mental y que por eso se evitaba cambiar el artículo. Obviamente, la afirmación en este caso no se sostiene en nada razonable pues, por un lado, existe una tradición de monarcas poco inteligentes que prueba que no se necesita una inteligencia especial para un cargo meramente simbólico como la soberanía y, por otro, la siguiente en orden de nacimiento es otra mujer, quien popularmente ofrece la impresión de persona normalmente inteligente. Por otra parte, el argumento podría interpretarse como una demostración más del habitual recurso fácil a una supuesta incapacidad de las mujeres para desempeñar cargos con un alto reconocimiento social .
    A lo anterior se podría objetar que cuando se trata de la nobleza o de valores simbólicos, de tipo jerárquico, el sexo importa poco pues no estamos en el nivel de los discriminados, también se podía alegar que el hecho no es significativo pues en el actual momento histórico de mujeres emancipadas, la realeza ya no discrimina en función del sexo y el artículo es un mero vestigio del pasado sin mayor transcendencia. La respuesta, aparte de lo expuesto antes, podríamos encontrarla en Louise Weiss, combatiente a la vez por la idea de una Sociedad de Naciones y por los derechos de las mujeres. Rememorando sus viejos combates por el voto para las mujeres francesas, describe una situación desequilibrada, entre las ” convicciones y la formidable pusilanimidad del ejecutivo al que exigían las reformas” .
    El artículo de la constitución española que otorga la preferencia al varón se inscribe en un dispositivo, perteneciente a una problemática tradición europea que lleva el nombre “ley sálica” pero que no aparece como tal ley sino de modo muy tardío y que está relacionada con propuestas androcéntricas de filósofos contractualistas. El modo de conjurar la Inquietud hacia un posible poder de las mujeres se resuelve, en este caso, legislando constitucionalmente la Preferencia por el varón, lo cual no afecta solo a una institución como la Monarquía sino que, dado el poder simbólico de esta institución, establece un modelo de referencia general para las mujeres españolas como colectivo, modelo informal que establece que, tratándose de representaciones simbólicas, se elija preferentemente al varón sobre la mujer. De hcho, quienes ostentan cargos de reconocido prestigio histórico, social, económico y cultural son, muy mayoritariamente seres humanos sexuados como hombres.
    Es nuestra responsabilidad democrática, individual y colectiva, nombrar esta preferencia insidiosa por los hombres y su contrapartida en la violencia simbólica que se ejerce hacia las mujeres cada vez que, entre hombre y mujer, se elige a un hombre para representar lo universal humano. Esto puede parecer inocente pero el número de mujeres con obras interesantes pero ausentes de los libros de texto, de los premios y de las imágenes que despliega nuestro universo cultural, no es nada trivial. Las directrices europeas establecen para los sistemas educativos medio y universitario de los países europeos una “perspectiva de género” que, en España, se incumple sistemáticamente, valga como ejemplo el hecho de que en un temario de 24 siglos de filosofía no se mencione ni a una filósofa, algo similar ocurre con mujeres pintoras y, en general, con el olvido de las producciones y vivencias históricas del mundo de las mujeres. Son necesarios cambios constitucionales que fomenten la igualdad de sexos.
    Si para apreciar algunas discriminaciones, es necesario desentrañar supuestos no reconocibles a primera vista porque se relegan al capítulo de las circunstancias especiales, existen otras discriminaciones sutiles como la negación sistemática de la desigualdad, el resentimiento hacia formas de acción que compensen al colectivo de mujeres (caso de las críticas qeu reciben medidas de discriminación positiva, discriminación inversa o acción positiva) o el mero silencio que rodea muchas de las quejas que se producen en discriminaciones concretas. Lo distintivamente humano, los moldes en los que la humanidad vuelca sus experiencias y sus pensamientos son lenguajes y símbolos. Usamos el lenguaje y elegimos prototipos humanos que nos representan pero estas no son actividades inocentes. El lenguaje no solo pone nombres a nuestras percepciones objetivas, nombres de objetos, exteriores y arbitrarios, sino que es la herramienta que, al tiempo que construye un mundo de objetos y percepciones, esculpe y moldea nuestras intuiciones objetivas, las reviste de ideología, incluso. Las variedades lingüísticas son enormemente extensas y no se limitan a las palabras. De la misma manera que usamos signos orales, escritos o gestuales, también usamos los cuerpos físicos de las personas para representar a las cosas y sus estereotipos. Una de estas categorizaciones básicas, que podría no ser la única pero que en nuestra actualidad funciona de hecho como tan básica que se nos exige declararla en el DNI, es masculino/femenino, aparezca como cuerpo físico significante, como evocación o asociación de la palabra o directamente en el doble pronombre gramatical de la tercera persona, él/ella. La visión de un cuerpo masculino o femenino, la audición del pronombre él/ella, los colores rosa o azul, una corbata o unos tacones de aguja, los espacios público y privado, son otras tantos vehículos que transportan un sistema de clasificación y organización socio-cultural en dos sexos que llevan sus correspondientes valores asociados y donde lo masculino se considera valioso y positivo en comparación con lo femenino devaluado -como, históricamente, ha establecido una tradición de pensadores varones muchas veces criticados por mujeres que, sin embargo, no han pasado a la historia de nuestra cultura-. Cada vez que aparece una mujer o un hombre, el conglomerado simbólico se pone en marcha hasta llegar a sepultar bajo un estereotipo la condición humana de la persona individual. El hombre occidental sirve para representar lo humano, la mujer para una especificidad subalterna anexada a un hombre. El lenguaje no es neutro ni aséptico ni universal. La estructura simbólica de nuestra esfera lingüística occidental es algo sin la cual ninguna cosa humana es, en nuestra actualidad histórica, concebible ni pensable. Nada, pues, ningún lugar en el que aparezca una palabra o una imagen, sea un texto legal, científico o religioso, una valla publicitaria o la inscripción de una camiseta que nos cruzamos en la calle es inocente respecto al sexo, la raza, la etnia o la clase. El lenguaje encierra múltiples códigos que levantan nuestra confianza, nuestra tranquilidad reconfortante o nuestra inquietud, nuestros miedos y nuestras sospechas. Hay un molde básico: él/ella. Nuestro pasado nos ha puesto en contacto con universos concretos de organizaciones simbólicas, de signos que se remiten a esa dualidad, cada nueva palabra ha de acomodarse a uno de esos dos moldes y adquiere matices femeninos y/o masculinos. El yo no es nunca neutro: es sexuado, es un yo/él o yo/ella. Esa doblez, explícita en el pronombre de tercera persona, se refleja en muchas otras y quizás hubo un tiempo en que en nuestras lenguas occidentales ese pronombre no fuese tan manifiestamente doble sino triple, tal vez en esa época existió un tercer sexo y lo cierto es que hubo momentos en Europa en que no se clasificaba solo en dos sexos sino en tres pues el hermafrodita tenía reconocimiento legal.
    Como el lenguaje no es aséptico sino que cada palabra mueve nuestro mundo de emociones y despierta nuestras sensibilidades, como cada sonido levanta nuestra confianza o nuestra sospecha, la contrapartida de ello es que, por medio de las palabras, sería posible modificar lo que una persona piensa o siente. Una buena parte de la publicidad apela, de hecho, a nuestro sistema de filiaciones iconográficas y lingüísticas y su éxito o fracaso depende del hecho de que nuestra conducta es modificable en función de los vínculos que establecemos con las palabras y las cosas, no en tanto meros objetos materiales sino en tanto símbolos que nos provocan apego o desapego, afecto o repulsión. De nuevo, feminidad y masculinidad o aún, lo masculino como universal y lo femenino como subalterno, específico y dependiente son códigos o estructuras básicas de nuestro modo de organización social que exigen intervenciones de tipo legal y por supuesto, constitucional.
    En las reformas constitucionales llevadas a efecto en Europa en relación con el carácter cultural y social del sexo y derivadas de investigaciones universitarias que se materializaron en convenios internacionales, concurren dos elementos que no se dan en España. De una parte, la falta de una definición clara en el texto constitucional de la igualdad de sexos; de otra, la necesidad de afirmar constitucionalmente la igualdad sexual-cultural de mujeres y hombres, así como la necesidad de una democracia que no sea simbólicamente excluyente para las mujeres.

    Un saludo

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  2. #2 by Angel Antón on 28 julio, 2011 – 8:21

    Hace muchos años que estoy trabajando en este asunto y me he juntado en grupos diferentes que persiguen lo mismo. Tengo en mi disposición tanto propuestas como estrategias para conseguirlo en menos de 4 años. Una propuesta sin estrategia de poco sirve cuando sabemos que TODOS los poderes (…)

(…)

(seguir leyendo)

http://iniciativadebate.wordpress.com/2011/07/27/reflexiones-y-dudas-en-el-trayecto-a-una-%e2%80%9cnueva-constitucion%e2%80%9d/

A vueltas con la administración

A vueltas con la administración

Se ha pasado, pues, del derroche a la quiebra. Y lo peor es que hay quien parece no enterarse de lo que sucede

CAMILO JOSÉ CELA CONDE La reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) es con toda seguridad el acontecimiento político, con mayúsculas más merecidas que las de su nombre, de toda la legislatura. De muchas décadas, incluso. La razón de ser de la polvareda que ha levantado estriba en el colapso financiero de las comunidades autónomas, atrapadas por los gastos disparados, el endeudamiento excesivo y la falta, en suma, de la liquidez necesaria para cumplir con la obligación de devolver los anticipos basados en los cálculos de los años de las vacas gordas. Pero si el CPFF presta atención al diagnóstico y no sólo al síntoma, podemos encontrarnos ante un hecho insólito: el que algunas comunidades autónomas decidan devolver competencias al Estado dando marcha atrás en un proceso que parecía del todo irreversible.

Con lo que se planteará un problema de alcance casi constitucional. ¿A santo de qué tenemos que dar por buena unas administraciones basadas en criterios que, en la época de la transición, sirvieron para amansar las aguas revueltas pero resultan hoy carísimos y del todo ineficaces? Porque supone un disparate mantener un sistema que duplica y aun triplica la gestión de los dineros públicos.¿De qué sirven unos entes, ya sean autonómicos, comarcales, provinciales o municipales, si carecen del presupuesto necesario para poder asumir sus competencias e incluso pierden éstas?

La crisis económica ha sido el desencadenante del descuadre actual pero caben pocas dudas acerca de que las culpas vienen de antes. Se ha pasado, pues, del derroche a la quiebra. Con el agravante de que hay quien parece no enterarse de lo que sucede. Por poner un par de ejemplos que no son ni con mucho excepcionales, el presidente del Consejo Comarcal del Ripollés se ha subido el sueldo un 37%, y hasta el 75% el del Baix Ebre. Como argumento, tan ilustres autoridades esgrimen el del agravio comparativo: cobraban menos que sus coleguillas de otros consejos. No parece que la solución obvia, la de la rebaja aplicada a quienes ganan sueldos fastuosos, se haya siquiera considerado.

Sea lo que fuere que logren acordar los miembros del CPFF para resolver la asfixia del endeudamiento ilegal y monstruoso de las comunidades autónomas, parece llegado el momento de mantener el perro vivo por el método de acabar con la rabia y no haciéndolo al revés. Nuestra hiperinflada administración pública es lo menos sostenible que tenemos en manos en estos momentos. Olvidémonos de la política que comienza a seguirse de poner parches, como hace Cataluña, con cierres en el sector de la sanidad que redundarán en realidad en más gastos porque las atenciones hospitalarias cuestan más que las de los PACs. Vayamos al fondo de la cuestión, cortando manos inútiles que siguen cobrando fortunas por ejercer cargos vacíos con presupuestos inexistentes. Es eso lo que más contribuye a generar la deuda gigantesca. Es eso mismo lo que hay que ponerse ya a resolver.

El poeta gallego. Un canto dedicado a mis hijos.

EL POETA GALLEGO

El poeta gallego teclea con dureza,

con firmeza, no descansa aprovechando que las musas le asisten…

Y comienza su cántico a los amores de otros poetas,

amores que todos buscan y que él no encuentra,

y se imagina caminando por la vida, entre brisas y perfumes,

entre caricias y placeres, entre el ir y venir de las primaveras,

entre rosas sin espinas, entre auroras luminosas o apagadas,

entre besos robados y pasiones encontradas…

Ignorando que la vida es dolor y sufrimiento,

que cuando no se vive sufriendo es porque ya estás muerto

y enterrado bajo dos metros de tierra,

es lo más que te dan…

El poeta gallego piensa que las musas le están engañando,

que lo que puede escribir son sueños juveniles,

sueños rotos que no hicieron futuro, que fueron necedades

que testimonian sólo sus sentidos amargados,

que son sombras chinescas, no verdades…

El poeta gallego sabe que entre el mosto y el vinagre está el vino,

y que la calma viene después de las tempestades,

que hay verdad si caminas hacia la claridad,

con la mirada puesta en el firmamento,

y que, recibiendo sin pedir, rebasará el momento;

lo sabe, sabe lo que otros no sabrán jamás

porque desconocen su propio pasado, y no lo conocerán

porque van por la senda equivocada cantando sentimientos falsos,

porque todo les resulta indiferente,

sin saberse vivos entre muertos.

Todo lo arrebata el viento y lo recordarás aunque no quieras,

te dolerá el alma y sangrarán tus palabras,

como sangrarán hoy las del poeta gallego,

cantarás aquellos amores que cavaron tu sepulcro,

oirás melodías imaginadas, y cuando el cansancio te venza

te ocultarás en la sombra de la noche,

y en esa sombra de la noche nadie estará contigo,

estarás sólo en tu propia sepultura, como el poeta gallego,

y aquí se quedarán tus tristezas y tus recuerdos,

y los pájaros enamorados,

y los sueños extraviados,

y las angustias crueles

y el encierro en la prisión de tu cuerpo,

y sentirás hambre y sed tras el camino largo de tu mirada,

y querrás acariciar la roca escarpada entre la espuma,

y respirarás asfixiado entre crespones negros,

y entre deseos, y entre odas cantadas sin sentido…

 

El poeta gallego va buscando su lugar y no lo encontrará nunca…

Subirá los últimos peldaños rotos

cuando sus pies venzan las ondas rizadas del sol de colores;

subirá entre sueños transparentes,

con copos blancos que no llegan,

y él sabe que hay que vivir los instantes

que abrazan la agonía de la consumación,

aunque sus amores nacieran entre pistilos y estambres de rosas,

y desparecieran entre astutas jugadas de ajedrez…

El poeta gallego busca placeres mágicos para su oda,

y solo encuentra gozos crispados, sucios y envenenados…

Sabe que son muchos los peces que mueren en su ego,

y que la vanidad del que siempre está soñando es inmensa,

y que el incauto es pillado entre trastornos de mentes sedientas,

y que su insensatez es producto del cansancio

que le produce ver constantemente

como unos jueces ciegos juzgan sobre colores,

y otros sordos, sobre compositores…

Dale vino tabernero, llénale bien el vaso,

lo necesitará el poeta gallego…

Porque con la creación de esta oda abrasadora,

busca el anhelo de Walt Whitman, el de abrir todas las almas

con sus palabras, y metido en la arena ardiente,

llega al holocausto del amor sin palabras amables

y sin ojos soñadores, sin pasar sus dedos entre sedosa melena,

reivindicando su rendimiento sólo con la mirada,

rendimiento que permanecerá en su alma

más allá del desengaño,

y después de la quema, recogerá las cenizas

tras el curso de los años,

porque se conoce el tiempo sólo cuando se ha perdido,

y sólo cuando se fue la respuesta de violencia,

sólo cuando puedas ver dos arco iris juntos adornando el paisaje

al percibir el amanecer de la prudencia…

El poeta gallego sueña y olvida,

porque su sueño entra en el reino de la fantasía,

y son cosas del contento provechosas,

que no durarán nada…

y el placer que siente ante un imposible

está al abrigo de envidias…

Pero el poeta gallego se siente desgraciado,

abandonado en las proximidades del polo…

donde miles de personas queman amores,

pocos son los que no lo hacen,

unos no habrán podido, porque en principio duele,

aunque después embriaguen;

y donde los pobres desgraciados del universo

a los que no se les ha ocurrido,

resultan siniestros, y lo son…

Ningún obstáculo podrá detener al poeta gallego,

que va caminando por un sendero pedregoso sembrado de cruces,

buscando la ermita cristiana de Santa Tecla

entre los montes que con sus faldas combaten las olas del Océano,

entre rocas de blanco cuarzo al descubierto,

buscando el Pico Sacro del culto del druida,

entre menhires, dólmenes y aras, entre las montañas del Ulla,

porque quiere contemplar la cima puntiaguda del coloso,

cabeza de un dios ancestral,

y allí arrodillado, el poeta gallego,

le saludará con el célebre pareado de

¡Pico Sacro! ¡Pico Sacro!

¡Sáname de este mal que traigo!

El poeta gallego cree percibir la presencia

de las sacerdotisas del Príapo

con fragmentos de ara consagrada,

piedra bendita, talismanes eficaces, polvos y drogas

que curan el mal del desamor,

y también cree estar en presencia de los nigromantes,

haciendo horóscopos entre medallas acuñadas,

y signos cabalísticos que descifran las respuestas,

como en el vulgar libro de los sinos, o el Tesoro de Napoleón…

El poeta gallego conoce las historias llenas de dulce poesía

de los monasterios y castillos,

las que se cuentan en los cruceros de piedra,

en la robleda misteriosa y en el puente del Eume,

y en un lugar triste de una selva espesa

a la que se llega por un estrecho y solitario sendero

con pendientes resbalosas hacia las riberas de un rio,

desde donde puede oír la formación de las tormentas,

y el nacer de los terremotos,

camino desde el que va viendo,

de poco en poco, los cruceros,

y divisar montes misteriosos y sublimes

donde los celtas levantaron sus menhires

y los romanos perpetuaros sus castros…

El poeta gallego está percibiendo

sus costumbres ancestrales,

originadas tras largos siglos,

y recogidas desde las religiones más primitivas,

y conoce el juego de El Avellón,

con todo lo irrespetuoso que representa,

pero está embriagado por la tradición

contra el dolor y el miedo,

si no lo hiciese, si estuviese sereno

viendo la farsa de los humillados

que observan entre las sombras

provocando risas descaradas e imbéciles,

con inquisidores presentes, no sería gallego…

 

El poeta gallego escucha una voz

llegada del más allá, que le dice al oído con sorna:

Ainda non atopaste quen te quixera

Y el poeta gallego le contesta:

Non hay mellor vida que a dun solo, levándose ven

E berrando co can

Y así acabó su poema el poeta gallego,

sin deshojar margaritas,

sin envidiar a nadie,

sin cantar amores de otros,

porque ya había incinerado los suyos.

El poeta gallego sólo cantó a su tierra,

la que le dio la vida y le recogerá en su muerte.

Poema de Carmen Formoso Lapido

(A mis hijos)