Que proponen los indignados.

España, nuestra querida España, fue la primera en indignarse, y lo hizo en masa, “todos a una”. El pueblo están/estamos indignados por muchas cosas que los políticos hacen mal y más aún por las que no hacen… Y son muchas, demasiadas, y no se pueden aguantar, no sólo en España, en ninguna parte del mundo civilizado.

Pero los medios de comunicación, no quieren mostrar la indignación española, no les interesa por la maldita moneda, porque ellos  están a las órdenes de gente multi-millonaria, y sólo -como hacían con el circo los romanos- le dan al pueblo aquellas noticias que los distraiga de esta realidad: diversión para que se olviden de la que nos está cayendo…Y nos informan solo de banalidades, iguales a la de cómo es la vida de una ciudadana que llaman “la esteban” y apodan “la princesa del pueblo” (¿de qué pueblo? ¿será de un pueblo del Manzanares? yo no lo sé), y mira que les cuesta euros la tal princesa, más que si fuese la Leticia, y se los dan porque dicen que les da audiencia. ¿Audiencia? Eso no es así, eso es otra cosa.

¿Y que proponen los indignados? Solo un conjunto de principios y valores sobre los que se asentaría la democracia de nuestro país, principios y valores que los necesitamos hoy más que nunca. Y es nuestra obligación velar por ellos todos unidos para que nuestra sociedad se sienta orgullosa, y para que no sea una sociedad de indocumentados, de expulsiones, de sospechas con respecto a la inmigración, y en la que se pone en cuestión las pensiones, los logros de la Seguridad Social, con los medios de comunicación en manos de los poderosos solo para lavarnos el cerebro…

Yo nací en la post-guerra, durante el franquismo, y os digo de corazón, que vale la pena indignarse contra estos malos gobernantes, porque a lo único que nos llevan es a pensar en que con nuestro dictador se vivía mejor y más tranquilos. Y no es cierto porque se vivía bajo amenazas, sin ninguna seguridad en el mañana y sin libertad alguna porque todo estaba censurado bajo el mando de Franco, cubierto bajo el palio eclesiástico. No podréis ni imaginaros las veces que vi a los jóvenes, a mis propios jóvenes, a niños, en desbandada escapando de “los grises” a carrera limpia para que no los apaleasen… Y en las universidades cundía el pánico: era una dictadura, pura y dura. Recuerdo que yo compraba libros para leer en una librería con trastienda donde te vendían aquellos que estaban prohibidos en España, que editaban en Argentina, y que eran censurados aquí por nada, sin ni siquiera ser leídos, sólo porque el título les parecía político. Mi generación sufrió mucho porque no se conformaba, necesitábamos más libertad y más igualdad. Y mis hijos (mis niños) también, las madres no queríamos eso para ellos. Y por eso estoy escribiendo sobre este esperanzador movimiento de indignados, porque, a pesar de lo que digan los malos informadores, nuestra democracia no es una auténtica democracia, pues sólo recordemos que pasamos por una transición en la que hubo que hacer pactos gubernativos para sobrevivir, pactos que siguen entre la clase política casi sin modificar, y que no corresponden a una democracia moderna y europeísta. Pero no sólo somos solo los españoles los que queremos una democracia real y moderna, con contenido social y reivindicativo, sin abuso de poder, con justicia íntegra no sólo para los poderosos, también para el pueblo, sin regalar nuestro dinero a los corruptos, ni a los bancos, y sin falsedades ni engaños indecentes… Son muchas las naciones europeas que se suman a esta renovación española del nuevo milenio… Tenemos a indignados en Francia, Grecia, Alemania, etc. Pero en España se lo callan, (más de lo mismo)… Pero si nos unimos, como dice Lope de Vega en Fuenteovejuna -obra de carácter social y reivindicativo que muestra la rebelión del pueblo ante las injusticias- si vamos todos a una, si queremos justicia social de verdad, entonces no les quedará otra a los políticos que aceptar las reivindicaciones de los indignados, que son ciudadanos pacíficos y heroicos, cuyo programa pide que la nación recupere la producción y que el interés general prime sobre el interés particular, y que el justo reparto de la riqueza creada por el trabajo prime sobre el poder del dinero, y propone una organización racional de la economía que garantice la subordinación de los intereses particulares al interés general… Una verdadera democracia necesita una prensa independiente; este movimiento defiende la libertad de prensa, su honor y su independencia del estado, de los poderes del dinero y de las influencias extranjeras. Y que todos los niños se beneficien de la mejor instrucción posible sin discriminación; jóvenes profesores han peleado por estas reformas y han visto disminuidos sus salarios a modo de penalización…

Es la base de las conquistas sociales la que hoy se cuestiona. La distancia entre los más pobres y los más ricos no ha sido nunca tan grande.

La no-violencia, es el camino que debemos seguir. Os doy las gracias a todos los indignados, yo también lo estoy.

                          Carmen Formoso Lapido

En esta otra página tenéis mucha más información. No dejéis de visitarla:

http://iniciativadebate.wordpress.com/2011/05/30/a-nuestros-ninos/#comment-2420

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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