HABLAR POR HABLAR.

Los mejores diccionarios señalan que la significación de una entidad léxica es el contenido usado sin contradicción en las oraciones. Y esto supone que la significación no es una propiedad de las oraciones. No se puede asegurar que ningún elemento esencial de la significación de las entidades léxicas, ha quedado fuera, por eso resulta difícil traducir a palabras un contenido semántico.

Y, por el contrario, es fácil poner significación, pero no contenido semántico, encadenando unas palabras a otras, hablando por hablar.

Los niños comprenden el contenido semántico de las oraciones, mucho antes que los lexemas; basan el conocimiento en la estructura mental innata que sigue los mismos procesos de estructura en todas las lenguas. Esta sería una gramática general. Y la gramática particular estudia los elementos particulares idiosincráticos de una lengua específica.

Un ejemplo de que la significación no es una propiedad de las oraciones y de lo difícil que es traducir a palabras un contenido semántico, lo encontramos en las frases siguientes tomadas de ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS:

“No he tomado nada todavía”, respondió Alicia en tono ofendido, “Así que no puedo tomar más”

“Quieres decir que no puedes tomar menos”, dijo el sombrerero: “Es muy fácil tomar más que nada”

Vemos que es fácil poner significación pero no contenido semántico, hablando por hablar, según vemos en el ejemplo siguiente:

“Ya lo hago”, contestó rápidamente Alicia: “al menos, al menos quiero decir lo que digo- Es lo mismo, ya lo ves”

“¡Ni parecido!” dijo el sombrerero “porque, ¡de la misma forma piadosa podría decir que yo veo lo que como es lo mismo que yo como lo que veo!”

“También podría decir” añadió la liebre de Marzo, “que me gusta lo que logro, es lo mismo que logro lo que me gusta!”

                                                                                        Carmen Formoso Lapido

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