“El miedo a la libertad”: comentario.

 

Erich Fromm dice que el carácter del niño es modelado por el carácter de sus padres con sus métodos de disciplina, que son establecidos, a su vez, por la estructura social de su cultura, condiciones que envuelven y penetran en el niño desde su nacimiento y construyen una especial situación que determinará su particularidad. Este ambiente físico y social no es la única fuerza, pero puede ser indirectamente la más favorable al interés del momento del niño que lo estimulará en su realidad. La familia término medio es la “agencia psíquica” de la sociedad y al adaptarse el niño a su familia adquiere el carácter que después lo adaptará a las tareas que debe ejecutar en la vida social, a el llamado “carácter social”, representativo del núcleo social de una cultura dada. Son los patrones sociales y culturales los que forman el carácter. Pero hay que distinguir también el carácter individual, en el que la persona se diferencia de otra dentro de una misma cultura. Y esa diferencia se debe en parte a las diferencias de la personalidad de los padres y a las psíquicas y materiales del ambiente social. Pero también son debidas a las diferencias de cada individuo, particularmente a las del temperamento y de la personalidad. El modo de educar puede crear barreras a la libertad, ya que a los niños se les enseña un modelo social consiguiendo de este modo una disminución de su capacidad crítica. Esta es la causa de la inseguridad del hombre moderno y de que tome como propias las opiniones de los demás, es decir, que el hombre moderno se refugia entre las masas para no sentirse desplazado ni inseguro, con lo cual al final acepta cualquier ideología. Pero cuando el hombre dice lo que realmente quiere y no se refugia en lo que opina y dice la mayoría, ese hombre aún conserva su capacidad crítica. Hay que pensar que una persona puede acomodar su vida de una manera que esté ajustada a su carácter. Aunque a la mayoría de la gente le parece que sus ideas son el resultado de deducciones lógicas, la realidad es que esas ideas y esos juicios son, en realidad, la expresión de su carácter.

Fromm analiza la libertad desde dos aspectos: el individuo libre, crítico e independizado, y el individuo temeroso, solo y aislado. Y piensa que el capitalismo podía potenciar la parte individual del hombre, ya que hace que luche por conseguir poder económico, deja sus temores y abandona la actitud de constante refugio. No obstante, el capitalismo también hace al hombre más insignificante, ya que lo ata al dinero, a las máquinas y al patrón. También analiza la evolución del individuo desde que es un niño hasta que alcanza su propia personalidad y refleja la diferencia entre los seres humanos y el animal. En "El miedo a la libertad" examina como el hombre va perdiendo su libertad a causa de las características de la sociedad actual, como el consumo o la estandarización cultural, y nos hace cuestionarnos la existencia de la completa libertad. Y haciendo un análisis del perfil psicológico de Hitler, y de los motivos que condujeron a su ascenso al poder, intenta hacernos reflexionar sobre qué es para nosotros la libertad, y defiende que cuanto más poder se tiene, más se perjudica a la libertad y que la ideología que más se ajusta a esto es el fascismo.

Estas ansias de poder (tanto económico como de cualquier otro tipo) están derivados de la avaricia que inculca la sociedad en el hombre, aunque este crea que lo hace por voluntad propia. La limitación de la libertad y del individualismo por la sociedad es fácilmente aplicable a la sociedad de hoy en día, puesto que pensamos que nuestras creencias y opiniones son personales sin darnos cuenta de que realmente sólo son aquello que nos han inculcado en la escuela, en casa y por los medios de comunicación… Una persona será normal cuando haga un papel en la sociedad y será sana cuando alcance un grado óptimo de felicidad y de expansión. Sin embrago, la persona neurótica se encuentra en una situación de fantasía a cuyos valores no afecta la coyuntura del momento. Una vez que el individuo deja de permanecer ligado a los vínculos primarios, tiene dos vías diferentes para enfrentarse al mundo, que corresponden a dos puntos de vista diferentes para analizar la libertad:
– La libertad positiva, consistente en estar en armonía con la naturaleza pero sin abandonar lo que hace al individuo independiente.
– La libertad negativa, en la cual el individuo abandona su libertad y utiliza mecanismo que le ayudan a sentirse seguro y confiado, pero que le roban la libertad. Estos mecanismos son la democracia moderna y el fascismo.
Pero el principal mecanismo de evasión es el autoritarismo, que consiste en abandonar la independencia propia para juntarse con algo y conseguir la fuerza y seguridad que no se poseen con la propia individualidad. A partir del autoritarismo aparecen el sadismo y el masoquismo, lo que crea una dependencia mutua entre el dominador y el dominado.

Fromm también nos habla sobre la destructividad, que pretende la total eliminación del objeto, no responde a la racionalidad, ya que sus impulsos suelen ser causados por sentimientos de aislamiento e impotencia y de angustia y frustración por la vida. Nosotros, los individuos, solemos aceptar la opinión general para no sentirnos desplazados y solos, uno de los mayores temores de la humanidad. Nuestra sociedad se sustenta en lo que quiere de nosotros (mayor producción, consumo) y en organizarnos para cumplir una función útil dentro de ella. Por lo tanto, sólo seremos libres cuando nos ocupemos de realizar nuestros propios intereses y no lo que la sociedad espera de nosotros.Hoy en día hay mucha gente que sigue siendo partidaria de los regímenes autoritarios, fascistas y nazis, y mucha de esta gente se encuentra en esta situación por motivos ajenos a ellos y los cuales no pueden cambiar (aquí volvería a entrar en juego el conformismo). Sin embargo, otra parte de esta gente es partidaria voluntariamente de esta serie de ideologías como los neonazis que tan presentes están en nuestra sociedad.

Este análisis sobre el hombre moderno que hace Fromm perdura con el mismo significado hoy en día. Además, Fromm, hace una corrección al punto de vista freudiano, que deja en un segundo plano la importancia de los caracteres psíquicos. Así afirma que Hitler tenía tendencias masoquistas y sádicas que fueron las causantes de su ansia de poder, y que sus tendencias sádicas se basaban en la admiración del fuerte y el desprecio a los débiles, y en su deseo de poder sobre los demás. Sus tendencias masoquistas se basaban en su deseo de sumisión a una fuerza. Para conseguir este poder que Hitler tanto ansiaba primero tenía que conquistar las masas, para lo cual Hitler hacía creer que era superior a ellas y que ellas serían superiores al resto de la humanidad por seguirle. A Hitler no le resultó muy difícil conseguir el apoyo de las masas por el ansia de poder de la naturaleza humana. No obstante, Hitler sentía la necesidad de estar sometido a algo superior a él, como Dios o la naturaleza, de la cual pensaba que debía mantener su pureza para el engrandecimiento de la nación. Por lo tanto, la población depende de algo superior que delimita su libertad pero que los hace felices ya que son libres de responsabilidad. Fromm expone que un régimen autoritario no satisface las necesidades del hombre porque no lo dejan ser totalmente libre. Y hace un análisis de la libertad a lo largo de la historia del hombre, donde refleja que poco a poco ha ido ganando libertad, pero también ha ido atándose a fuerzas mayores consiguiendo como resultado un hombre con una parte individual y libre y con otra parte limitada por la sociedad.

 

La tesis que Fromm expone sobre el conformismo es totalmente cierta y corresponde al perfil de nuestra sociedad y la mayor prueba de ello es la democracia en la que vivimos

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                                                                                                                                                                   Carmen Formoso Lapido

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Un comentario el ““El miedo a la libertad”: comentario.

  1. Demoledor analisis de la humanidad y del por qué el hombre actua como lo hace.
    Lo he leído meticulosamente y en mi opinión no tiene desperdicio.
    Un saludo afectuoso.

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