WISH YOU WERE HERE…

SO, SO YOU THINK YOU CAN TELL
HEAVEN FROM HELL
BLUE SKIES FROM PAIN
CAN YOU TELL A GREEN FIELD
FROM A COLD STEEL RAIL?.
A SMILE FROM A VEIL?
DO YOU THINK YOU CAN TELL?
AND DID THEY GET TOU TO TRADE
YOUR HEROS FOR GHOSTS?
HOT ASHES FOR TREES?
HOT AIR FOR A COOL BREEZE?
COLD COMFORT FOR CHANGE?
AND DID YOU EXCHANGE
A WALK FOR A PART IN THE WAR
FOR A LEAD ROLE IN A CAGE?
HOW I WISH, HOW I WISH YOLU WERE HERE
WE´RE JUST TWO LOST SOULS
SWIMMINGIN A FISH BOW!
YEAR AFTER YEAR.
RUNNING OVER THE
SAME OLD GROUND.
WHAT HAVE WE FOUND?
THE SAME OLD FEARS.
WISH YOU WERE HERE.
ASÍ QUE CREES QUE SABES DISTINGUIR
EL CIELO DEL INFIERNO
EL CIELO AZUL DEL DOLOR
¿SABES DISTINGUIR UN CAMPO VERDE
DE UN FRÍO RAÍL DE ACERO?
¿UNA SONRISA DE UN VELO?
¿CREES QUE PUEDES DISTINGUIR?
¿CONSIGUIERON HACERTE CAMBIAR
TUS HÉROES POR FANTASMAS?
¿CENIZAS ARDIENTES POR ÁRBOLES?
¿AIRE CALIENTE POR UNA BRISA FRESCA?
¿FRÍO CONFORT POR UN CAMBIO?
Y ¿CAMBIASTE
UN PAPEL PRINCIPAL EN LA GUERRA
POR UN PAPEL PROTAGONISTA EN UNA JAULA?
OJALÁ, OJALÁ QUE ESTUVIERAS AQUÍ.
SOLO ÉRAMOS DOS ALMAS PERDIDAS
QUE NADAN EN UNA PECERA
AÑO TRAS AÑO
CORRIENDO SIEMPRE SOBRE
EL MISMO VIEJO CAMINO
¿QUE HEMOS ENCONTRADO?
LOS MISMOS MIEDOS DE SIEMPRE
OJALÁ QUE ESTUVIERAS AQUÍ.

                                        WISH YOU WERE HERE.

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Historia de dioses mitológicos.

Ciertos dioses o héroes de la mitología llevan dos nombres, uno griego y otro latino.

Afrodita (griego)     Venus (latino)   diosa de la belleza.

Ares                            Marte               dios de la guerra

Artemisa                    Diana                 diosa de la luna y de la caza

Asclepio                      Esculapo           dios de la medicina

Atenea                        Minerva            diosa de la sabiduría

Cronos                        Saturno             padre de Zeus

Démeter                     Ceres                diosa de las cosechas

Eros                             Cupido              dios del amor

Hades                          Plutón               dios de los infiernos

Hefestos                     Vulcano             dios del fuego y de los herreros

Hera                             Juno                  esposa de Zeus

Heracles                      Hércules           héroe de fuerza legendaria

Hermes                        Mercurio          dios mensajero y del comercio

Leto                               Latona              madre de Apolo y de Artemisa

Poseidón                      Neptuno           dios del mar

Zeus                              Júpiter               soberano de los dioses

Las historias de los dioses de la mitología se cuentan como si fuesen humanos con grandes pasiones, éxitos y flaquezas, con increíbles guerras, mostrando a la vez grandes sentimientos de amor y odio, llenos de ambiciones, haciendo reclamaciones (en convocatorias para que las asambleas, presididas por Júpiter, reparasen las grandes ofensas que se hacían entre ellos), reclamaciones que terminaban casi siempre en crueles guerras…

Como a mí me gusta mucho la mitología, os pongo una breve reseña del comienzo mitológico.

En el principio. Después del vacío absoluto y de la Gran Estampida de los orígenes del Universo, y bastante después de su inevitable expansión, en el largo y merecido descanso, al comenzar lo que es: la diosa Gea, la Gran Madre, moraba apaciblemente dormida sobre la Tierra … Para suprimir el letargo espectral de su soledad engendró el huevo del que surgió Eros, el Amor; satisfecha, y muy complacida, lo contempló durante instantes cósmicos con regodeo íntimo que asomó tímidamente en sus divinos gestos, y allí mismo, en lo más alto de la nada que es, le concedió la fuerza necesaria para que las cosas se aproximasen y se unieran, entre atronantes carcajadas que se esparcieron ondulantes por toda la nebulosa, y lo nombró el principio motor del Universo naciente … Las dos mitades de la cáscara formaron la una el conmovedor Cielo y la otra la perfección de la Tierra … Gea, la Tierra, se unió a Urano, el Cielo, y de esta desnivelada y violenta unión nacieron todas las fuerzas elementales divinas: los coléricos cíclopes, los titanes y las titánidas … Urano fue guiado por el odio a sus hijos, y después de meditar sobre obras infames que había llevado a la práctica, los sepultó en las entrañas de la Tierra: es el crimen que inicia la bélica, contradictoria y apasionada historia de los dioses. Y de ahí surgen temibles guerras, hasta que el espíritu se alió con la fuerza para triunfar: estos hechos ocurrieron con Crono, el más célebre de los titanes, el más temible de todos los hijos de Urano, y el que odiaba más fuertemente a su padre … De Crono y de su hermana la titánida Rea, nació Zeus, que estuvo a punto de ser devorado por su propio padre cuando, lleno de furia y temor, intentaba aniquilar a todos sus hijos para que no le destronasen: Zeus fue salvado con un engaño y llevado lejos; creció en Creta custodiado por ninfas y curetes. En edad viril luchó contra su padre y el ejército aliado de sus titanes. Vencedor lo destrona y encadena en el Tártaro. La resaca de esta victoria logró que se abriese el recio caparazón de su escepticismo mientras los moradores del Olimpo alababan sus excelsas virtudes; permaneció como una piedra inmóvil dominando sus tensiones, perseverando en si mismo, con el corazón al barbecho y su divina mirada sembrada de fatiga: descansó y tomó nuevas fuerzas para renovar sus interminables luchas. A su hijo Poseidón le correspondió gobernar el mar y todo el elemento líquido, permaneciendo por todos los tiempos a medio camino entre el Cielo y el Infierno: es venerado como divinidad por los mortales de todos los mares … Pero es también el dios de los terremotos, y con ellos conmueve la tierra, resultando inquietante al mismo tiempo que tranquilizador: se unió a monstruos de los que nacieron nefastas y temibles criaturas, y a humanos, de los que nacieron diversos seres, unos con grandes virtudes y otros muy temibles … Afrodita, esposa de Hefesto, el demonio cojo del fuego que perfecciona la técnica, es la expresión perfecta de la belleza y simboliza la atracción sexual en lo que tiene de incontrolable y nefasto; diosa del deseo, es un principio de decadencia al tiempo que una potencia temible: empuja a las uniones ilícitas, incita en los mortales pasiones y enloquece de amor a los que quiere perder: somete al mundo a sus leyes al dar, a los hombres y a los animales, la posibilidad de obedecer en su nombre al instinto de procreación.

Y a continuación os pongo fragmentos de una historia novelada por mi basada en esto.

 

(…) De los amores de Poseidón con una mortal nacieron muchos héroes, entre los que está El. De los amores de Afrodita con mortales, nació Ella … En medio de las historias de pasiones y odios entre dioses, héroes, monstruos y mortales, de guerras malvadas y castigos eternos, de premios interminables a bondades propias del género humano, hubo una época de sosiego y reposo durante la cual se forjó una mágica historia de amor entre El, dios morador del Olimpo, y Ella, una princesa que vivía en una ciudad griega a orillas del mar, descendiente de una de las mas grandes diosas, e hija de unos reyes que vivían temerosos de las furias de Zeus, que amenazaba constantemente con aniquilarlos junto a los demás mortales.

Pues había una vez … Este matrimonio de reyes que permaneció muy unido desde aquellos lejanos tiempos de su feliz unión: habían salvado las terribles pruebas que les mandaba el enfurecido Zeus. Con bondad infinita le agradecían el que hubiese permitido que sus corazones temblasen juntos y sangrasen por la misma herida, preguntándose si esa no era la mayor gracia que podían esperar del Olimpo. Acudían con frecuencia al templo a rendir culto a sus dioses; subían muy juntos la pendiente del Parnaso y al llegar a la orilla del turbulento río Cefiso se purificaban y consultaban los oráculos antes de introducirse en el templo, donde suplicaban a la diosa Démeter que los fertilizase y concediese algún descendiente … Tantas fueron las súplicas que la diosa los escuchó y el oráculo les anunció que tendrían una sola hija como premio a su lealtad, pero que cuando fuese doncella tenían que entregársela a la Gran Madre Gea, pues la necesitaba para restablecer el equilibrio del muevo universo que exigía Zeus. Fue así como nació Ella entre los mortales … Su belleza era tan extraordinaria que sobrepasaba en gracia y seducción a todo lo imaginable, dejando a la gente muda de asombro y con el corazón en suspenso, pensando que estaban contemplando un habitante del cielo … De todas las orillas del Mediterráneo acudían mortales en peregrinaje para contemplarla, y se corrió la voz de que era la misma Afrodita, que había nacido dentro de una gran perla rosa y que había sido depositada por Poseidón en las orillas del mar que rodeaba el palacio real … Comenzaron a adorarla y a rendirle el homenaje propio de los dioses del Olimpo, pero esto irritó y desató las iras de la diosa Afrodita y, una vez más, su orgullo fue herido por sus propios descendientes. Sintiéndose desafiada, decidió castigar a la doncella por su atrevimiento con una cruel venganza, y llena de cólera llamó al monstruo más cruel, de cuyos estragos estaban llenos los cielos y los infiernos, enemigo eterno de Poseidón y sus descendientes, y después de seducirlo le ordenó que matase a Ella sobre una roca escarpada para escarmiento de todas las mortales. Usando el nombre de Démeter, el monstruo reclamó a Ella para casarse y llevarla a la morada del Olimpo donde la esperaba la gran diosa Gea … La vistieron con túnica de bodas de deslumbrante malla de plata, y la llevaron en cortejo, que parecía fúnebre, en medio de antorchas que despedían humareda negra, y la acompañaron con canto de lágrimas y llanto. La condujeron hasta un acantilado y la dejaron sola para que esperase al monstruo; Ella permaneció en pie durante mucho tiempo, sola y silenciosa, bajo temblores de miedo que azotaban su túnica plateada y exhalaban un tintineo profundo que se extendía por los confines de la inmensidad que la rodeaba … Sin poder sostenerse por mas tiempo, se tumbó sobre la redondez de la roca, bajo un manto celeste plagado de estrellas fugaces que la deslumbraban, y se adormeció y sosegó su angustia … Se despertó repentinamente cuando se levantó una gran tormenta acompañada de fuertes vientos y temblores de tierra, y se desvaneció al divisar entre la bruma del mar como surgía con increíble lentitud un ser enorme, con corona y gran barba, que se inclinaba sobre ella poco a poco, tapando con su grandiosidad todo el oscuro manto del universo … En medio de su desmayo percibió que era empujada por la brisa y se sintió suspensa en el aire con un suave balanceo: creyó estar escuchando el sonido de trompetas mezcladas con el ruido de profundas aguas de mar … Cuando abrió los ojos se encontró en la mas bella y lujosa morada de cristal que pudiese imaginar, atendida por sirenas bellísimas que tocaban insólitos instrumentos de cuerda acompañados por dulces y melancólicos silbidos … Pensó que estaba en la morada de Zeus … De pronto se hizo el silencio y escuchó una voz fuerte y profunda que saliendo de todas partes le llegaba al oído, acariciándoselo con alas de mariposas, diciendo que permanecería allí hasta que le pasase el enfado a Afrodita, por los siglos que hiciesen falta, y que nunca olvidase que la habían salvado las súplicas que hizo El a su padre Poseidón para que la rescatase del monstruo, y que cuando llegase la hora volvería a la tierra donde estaba escrito que se encontrase con El y le pagase su deuda (…)

Y aquí comienza una historia de amor y desamor en tiempos actuales, pero ya no cuento más para no aburrir.

                                                           Carmen Formoso Lapido

Oh capitán, mi Capitán…

Oh Capitán, mi Capitán:
nuestro azaroso viaje ha terminado.
Al fin venció la nave y el premio fue ganado.
Ya el puerto se halla próximo,
ya se oye la campana
y ver se puede el pueblo que entre vítores,
con la mirada sigue la nao soberana.

Mas ¿no ves, corazón, oh corazón,
cómo los hilos rojos van rodando
sobre el puente en el cual mi Capitán
permanece extendido, helado y muerto?

 

Oh Capitán, mi Capitán:
levántate aguerrido y escucha cual te llaman
tropeles de campanas.
Por ti se izan banderas y los clarines claman.
Son para ti los ramos, las coronas, las cintas.

Por ti la multitud se arremolina,
por ti llora, por ti su alma llamea
y la mirada ansiosa, con verte, se recrea.

Oh Capitán, ¡mi Padre amado!
Voy mi brazo a poner sobre tu cuello.
Es sólo una ilusión que en este puente
te encuentres extendido, helado y muerto.

 

Mi padre no responde.
Sus labios no se mueven.
Está pálido, pálido. Casi sin pulso, inerte.
No puede ya animarle mi ansioso brazo fuerte.
Anclada está la nave: su ruta ha concluido.
Feliz entra en el puerto de vuelta de su viaje.
La nave ya ha vencido la furia del oleaje.
Oh playas, alegraos; sonad, claras campanas
en tanto que camino con paso triste, incierto,
por el puente do está mi Capitán
para siempre extendido, helado y muerto.

Walt Whitman

 

Biografía:

Periodista, ensayista y poeta estadounidense que rompió con la poética tradicional, tanto en el plano de los contenidos como en el del estilo, marcando un nuevo rumbo. De padre carpintero británico y madre holandesa, Walt Whitman fue el segundo de nueve hijos de una familia de escasos recursos. En 1823 la familia se trasladó a Brooklyn, donde asistió a una escuela hasta que, debido a los problemas económicos, comenzó a trabajar en una imprenta en 1829. Tiempo más tarde, Walt Whitman se trasladó a Nueva York donde trabajó como impresor hasta 1835, para trasladarse a Long Island y trabajar como maestro en varias escuelas. A mediados de 1840 regresó a Nueva York y comenzó a trabajar como periodista y se convirtió en un lector incansable. Walt Whitman realizó un viaje al Sur de los Estados Unidos en 1848 donde tuvo la posibilidad de contemplar una realidad desconocida para él y que sería decisiva para su carrera como escritor. En 1955 publicó "Hojas de hierba", su obra maestra, donde rompe con la poética tradicional y cuyos poemas sencillos pero muy personales cautivaron a los lectores. Al comienzo de la Guerra de Secesión (1861-1865), Walt Whitman recibe la noticia de que su hermano George había sido herido, por lo que se traslada a Washington D.C. y trabaja como ayudante de enfermería. Terminada la guerra, trabajó para el gobierno hasta 1971 que sufrió un infarto, por lo que se trasladó a Nueva Jersey a vivir con su hermano. En 1884 compra su propia casa y se traslada, dedicándose a añadir y reeditar su obra "Hojas de hierba". La salud de Walt Whitman fue declinando luego de tener un segundo infarto en1888 hasta su muerte.