La verdadera garantía…

La verdadera garantía de un buen gobierno consiste en vigilar la ejecución de las leyes, y no permitir nunca la mínima infracción. Toda pequeña infracción es insensible, pero estas transgresiones son como los pequeños gastos que, multiplicándose, llegan a la ruina. Inicialmente, no se perciben, pero por tal causa es necesario acabar con el mal en su origen.

                             Carmen

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