Poema magnífico de Octavio Paz

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Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.

Poemas de Octavio Paz

Poema de Luis Cernuda

 

Aquí
en esta orilla blanca
del lecho donde duermes
estoy al borde mismo
de tu sueño. Si diera
un paso mas, caerla
en sus ondas, rompiéndolo
como un cristal. Me sube
el calor de tu sueño
hasta el rostro. Tu hálito
te mide la andadura
del soñar: va despacio.

 
Un soplo alterno, leve
me entrega ese tesoro
exactamente: el ritmo
de tu vivir soñando.
Miro. Veo la estofa
de que está hecho tu sueño.
La tienes sobre el cuerpo
como coraza ingrávida.

Te cerca de respeto.
A tu virgen te vuelves
toda entera, desnuda,
cuando te vas al sueño.
En la orilla se paran
las ansias y los besos:
esperan, ya sin prisa,
a que abriendo los ojos
renuncies a tu ser
invulnerable. Busco
tu sueño. Con mi alma
doblada sobre ti
las miradas recorren,
traslúcida, tu carne
y apartan dulcemente
las señas corporales,
por ver si hallan detrás
las formas de tu sueño.

 
No lo encuentran. Y entonces
pienso en tu sueño. Quiero
descifrarlo. Las cifras
no sirven, no es secreto.
Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;
en él el tuyo siento.

 
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:
tu sueño era mi sueño.

Luis Cernuda

Morir no hiere tanto…

 

"Morir no hiere tanto.
Nos hiere más vivir…
…Un triunfo puede ser de
diferentes clases.
Hay un triunfo en la estancia
en que esa vieja emperatriz, la Muerte,
por la fe es derrocada.
Triunfa el entendimiento más fino cuando avanza,
con calma, la Verdad…"

EMILY DICKINSON

Para saberme
era preciso que supiera
las líneas de mi rostro contra el de otros,
que toda identidad me fuera conferida por contraste,
que supiera qué soy
sólo a cambio de ver y de aprender
todo lo que no soy,
lo que nunca seré,
las rutas y las caras del ser
que me son más ajenas,
la nulidad que otro existir me ha conferido.
De este modo, no soy
o sólo soy, más bien,
todo lo que tú mismo
desechas y no eres.

Para existir
he tenido que ser el otro
el que no eres:
Tu sombra más querida,
la que más íntima
y opuestamente te refleja
hasta complementarte
pero, al cabo,
nada más
que una sombra…

Reducida al desierto,
a la profunda oscuridad sin nombre,
al reducto del miedo,
a la noche, al silencio,
a los más lóbregos ámbitos
donde la luz de lo viril no llega.
No soy por lo que soy,
sino por lo que tú no eres. Pero ahora
que pretendo por fin
definirme y nombrar
la realidad entera bajo mis propios términos
me encuentro con que saqueaste para ti
todo el oro sonoro de la voz,
el acervo frutal de los idiomas,
la virtud del lenguaje.

No sé pensar más que con tus conceptos.
Me enajenaste el mundo y con él
te llevaste la voz
que hasta había aprendido
la suavidad de las canciones.
Como el salvaje de la tempestad,
aprendí tu lenguaje para odiarte,
para insultar en ti mi mudez, tu avaricia,
la lascivia que tú saciaste en mí
porque me hizo necesaria.

Hoy tejo con mi aliento
una nueva palabra que no sea
nudo, lazo, cuerda de horca, hoguera,
cadena, yugo, afrenta,
servilismo cerril, ceguera, miedo…
Una nueva palabra
para nombrar el mundo
que veo con mis ojos
y que, algún día,
consiga que tú y yo
podamos dirigirnos uno al otro
sin sumisión, ni odio,
sin miedo, con la firme
franqueza con que se hablan los iguales.
Y el lenguaje
no sea ya
arma de guerra, insulto,
ni balanza parcial a tu favor
en el comercio que habremos de tener
para que el mundo
sea un sitio plural,
abierto, hermano,
más cálido y feliz
para nosotros.

                                                            Poemas de CARMEN GONZÁLEZ HUGUET

Plagio: en El Sol de Cuernavaca

 

21 de marzo de 2010

Edmundo Font
Cuernavaca, Morelos.-

Camilo José Cela, premio Nóbel de literatura fue acusado, no una, sino varias veces, de plagio. Me cuesta mucho trabajo pensar que un escritor de su envergadura fuera capaz de apropiarse de una idea ajena, pero no meto las manos al fuego ni por mis propias debilidades, que son abundantes, y tampoco tiro piedras a nadie, pero ello no me invalida para dudar metódicamente de los virtuosos o de los que presumen serlo, sean o no famosos. En el caso del gran escritor gallego, en opinión de una juez que da seguimiento a una denuncia post-mortem que ya había sido desestimada, "La Cruz de San Andrés "presenta tantas coincidencias y similitudes" con la obra de la escritora María del Carmen Formoso "que para realizar tal transformación la novela de la querellante hubo de ser necesariamente facilitada" a Cela "para que, tomándola como referencia o base, hiciera lo que el perito denomina aprovechamiento artístico" de aquélla. De esa manera, añade la juez, la obra de Formoso fue "transformada" por Cela "en una obra estéticamente diferente, con el sello propio de su autor, que presentada al mismo certamen literario resultaría premiada". Y para evitar que me acusen de lo mismo que señalo, preciso, como lo suelo hacer siempre en estos casos, que este párrafo entrecomillado fue tomado de una noticia reciente del diario El País.
Es deseable que la crítica pase primero por la autocrítica, pero ésta hay que seguir ejerciéndola sin coacción y sin miedo, aún a sabiendas de que siempre tendrá un costo señalar los desacuerdos. La disidencia sale cara, sin embargo, es un sino en el carácter de muchas personas y no se requiere agregar la palabra "constructiva", para justificar el derecho a formular las discrepancias. Es el caso de las acusaciones contra muchos deportistas y ministros de variados cultos. Muchos ciclistas, futbolistas y boxeadores no escapan a señalamientos sospechosos y tarde o temprano acabamos descubriendo la trampa y la farsa. En el caso de los deportistas es sabido que muchos de ellos, incluidos campeones connotados, recurren a sustancias prohibidas para doparse. La vuelta a Francia cada año despierta mayores suspicacias. Lamentablemente, los malos ejemplos cunden y son los más jóvenes los que resultan afectados por las conductas públicas de sus "ídolos". En el caso reciente de un futbolista paraguayo baleado en un "antro", por más que la televisión corra una cortina de silencio, sigue siendo legítimo preguntarse qué hacía un deportista de alto rendimiento en una cantina "chida", de "buena muerte", antípoda del espíritu de sobriedad que representa su trabajo.
Muchas figuras mundiales acaban reconociendo fallas y pecados, en medio de poses mediáticas. Se ha puesto de moda la confesión o la delación pública de lo íntimo. Hemos llegado al punto en que revelar debilidades rinde dividendos. El ejercicio también ha sido de índole literaria. Recordemos el escándalo que despertaron las revelaciones de Simone de Beauvoir sobre la senilidad de uno de los más lúcidos y brillantes pensadores del siglo XX, su compañero de toda la vida, Sartre, cuyos desfiguros gagá conocimos con pelos y señales, gracias a la autora del "Segundo Sexo". Y así por delante. Ahora resulta que la virtual viuda del autor de la trilogía Milennium, habría sido coautora de ese fenómeno literario de las últimas décadas; Stieg Larson combina magistralmente la novela negra con la denuncia de los sub-mundos del neofascismo europeo. La revelación de quien fue su compañera de toda la vida llega un poco tarde y se suma a la zaga en que se ha convertido el pleito de familia sobre los derechos de autor de un malogrado escritor que no llegó a ver publicada una obra de denuncia en la que gravita la defensa de los derechos femeninos. Triste ironía; precisamente el padre y el hermano, muy distantes del autor, se han ensañado con su mujer, despojándola de cualquier derecho sobre los millonarios dividendos de la trilogía que ahora sabemos que podría haber sido redactada al alimón.
El asunto de la implicación en graves violaciones de algunos curas pederastas (de Irlanda a Chile, pasando por México, Italia, España y Norteamérica), que se revela en estos días como un extraordinario vendaval, es más doloroso. Lo complica la alevosía con que actúan seres dedicados a la trascendencia espiritual; destrozan la psiquis y en la mayoría de los casos, transforman la existencia normal de miles de víctimas inocentes en un infierno. Se trata de individuos que escudándose en la autoridad religiosa acaban traicionando y desmereciendo a fondo su misión ética. Es profundamente deshonesto ampararse en un ministerio para atentar contra la integridad física y moral de la persona. La investidura eclesiástica añade dramatismo a las faltas y destapa una caja de Pandora, la de la complicidad de las jerarquías. Los estamentos superiores de la iglesia católica, en el caso del señor Marcial Maciel (me resisto a seguir llamando Padre a un hombre sin escrúpulos que habría envilecido a sus propios hijos) no podían haber ignorado, durante varias décadas, las fechorías y delitos de un millonario depredador.