¡EMBRIÁGUENSE! POR cARMEN fORMOSO lAPIDO

 

Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. .. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que rompe las espaldas y nos hace inclinarnos hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.

¿Pero de qué?

De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.

Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la encuentra atenuada o desaparecida, cuando ustedes se despiertan pregunten al tiempo, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que hable, pregúntenle qué hora es; y el viento, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán:

“¡Es hora de embriagarse!

Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, ¡embriáguense, embriáguense sin cesar!

De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.

                                                        HASTA PRONTO, AMIGOS